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El derecho de propiedad intelectual sobre los escritos de los abogados

La Audiencia Provincial de Salamanca admite que un escrito de demanda puede tener derechos de autor No existe plagio si hay una autorización de uso aunque sea implícita

La demanda elaborada por un abogado puede estar protegida por derechos de autor

Si los escritos profesionales de los abogados (demandas, dictámenes y otros escritos procesales) están protegidos por el derecho de propiedad intelectual es como dice una reciente sentencia de la Audiencia Provincial de Salamanca 'una vieja cuestión que no ha recibido por el momento un tratamiento profundo'.

En el supuesto resuelto por la Audiencia, una abogada acusaba al titular del despacho con el que tenía un contrato de colaboración de haberle plagiado una demanda que ella había redactado. En un principio, la abogada dada su poca experiencia solicitó al abogado titular que le defendiera en un asunto propio, y éste, partiendo de la demanda que ella había elaborado, se ocupó de su defensa. Posteriormente la abogada decidió registrar el escrito como creación de doctrina científica en el Registro de Propiedad Intelectual.

Teniendo en cuenta que la Ley de Propiedad Intelectual establece que existen derechos de autor reconocidos sobre cualquier obra literaria, artística o científica por el mero hecho de su creación incluso sin necesidad de que esté registrada. Y que, además, la propia ley pone como ejemplos los escritos e informes forenses, similares a los escritos que puede realizar un abogado. En la sentencia se admitió que no habría problema en clasificarlos como obra literaria o científica.

Sin embargo, el recurso fue rechazado. El plagio, como recuerda la sentencia, supone usurpar la creación intelectual del autor presentando la obra como propia. En este caso, aun considerando que fuera una obra amparada por el derecho a la propiedad intelectual, el hecho de que la abogada solicitara al abogado que le defendiera y pusiera a su disposición toda la documentación incluida la demanda que ella había redactado, supone una autorización implícita del uso de ese documento. Además, el abogado hizo correcciones en el escrito para adaptarlo al proceso por lo que, según se define en la resolución, se trataría de una obra compuesta. Una obra derivada, que procede de la transformación de una obra preexistente y descarta que haya plagio aunque no una posible reclamación de derechos sobre la explotación de la obra.

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