La paciencia no se compra

Hace algunas semanas asistí a una reunión de una compañía cotizada en la que un directivo, en un momento de la charla, utilizó la frase que titula el artículo: “la paciencia no se compra”. Todos los allí presentes asintieron. Llevo trabajando en los mercados financieros desde hace 18 años, en los que he podido comprobar la importancia de la paciencia en lo que respecta a inversión en renta variable. Los inversores de largo plazo más exitosos son aquellos que no pierden la calma en contextos de volatilidad, se aíslan del ruido del mercado y aprovechan fuertes correcciones en la cotización de compañías excelentes para construir o reforzar su posición. Tarde o temprano, el mercado volverá a reconocer el valor de dichas compañías. Mucha gente ve los mercados de renta variable como un “juego”, es habitual escuchar la frase de “juegas a la bolsa”. Al ser humano le gusta jugar y si es posible, ganar. Las acciones suben y bajan, el mercado es volátil y eso se traduce en múltiples inputs para el ojo humano si constantemente están monitorizando el mercado. Si el mercado sube, habrá medios hablando de buenas noticias. Si el mercado baja, habrá portadas hablando de las malas.

Es precisamente la naturaleza humana, nuestros impulsos, los que nos llevan a cometer errores; y es difícil ser paciente, cuando el mercado se mueve y cambia tan rápidamente. Esto se produce debido a la famosa “aversión al riesgo”. Los inversores tienden a sufrir el “dolor” de las pérdidas en mayor medida que el “placer” de las ganancias, lo que se traduce normalmente en una sobrerreacción a la volatilidad. En Renta 4 Gestora entendemos la inversión en renta variable de otra forma. Cuando invertimos, estamos comprando una parte de esa empresa cotizada. Estamos enfocados en los fundamentales de las compañías y en el proceso de inversión. Invertimos en buenas empresas a precios atractivos, después de realizar un análisis exhaustivo de la compañía, su historia, sus competidores, sus ventajas competitivas, sus cuentas y sus perspectivas; después de hablar con sus gestores, entender su estrategia y realizar una valoración de la compañía en un escenario neutral, negativo y positivo.

Y las vendemos cuando su modelo de negocio y situación de mercado cambia drásticamente o su cotización se ha situado por encima del valor intrínseco que creemos que tiene. Intentamos mirar poco las pantallas y aislarnos del ruido. En este proceso de inversión creemos que la paciencia es fundamental. Un ejemplo reciente de compañía en la que hemos tenido que aplicar la paciencia es Dufry. Empezamos a construir la posición a 125-130 francos suizos (CHF) la acción hace casi 2 años, tras la adquisición de WDF y la ampliación de capital que tuvo que hacer la compañía para financiarla parcialmente. La adquisición convertía a Dufry en líder indiscutible en retail aeroportuario (c.25% de cuota de mercado mundial, 4 veces más que el siguiente competidor), un sector con barreras de entrada, un interesante crecimiento secular y que generaba significativas sinergias.

Una coyuntura negativa en algunas zonas geográficas como Rusia y Brasil, junto a un apalancamiento financiero elevado impactó negativamente en la cotización, hasta llevarla a cerca de 100CHF. En esos niveles aumentamos exposición en la compañía, de forma que llegó a suponer el mayor peso en el fondo Renta 4 Valor Europa (más de un 6%). Considerábamos que su valor era 170-180 CHF/acción, con una situación normalizada, tanto a nivel operativo como financiero.

En los últimos trimestres la situación en dichas regiones ha mejorado, junto a una positiva evolución de sus ventas en tiendas comparables y una mejora paulatina de sus márgenes operativos y generación de caja. Esto ha llevado la cotización a niveles superiores, cercanos a 170 CHF, donde estamos reduciendo exposición (actualmente supone un 2% del fondo). Esta forma de invertir nos permite dormir tranquilos. En correcciones injustificadas, en el corto plazo, el valor bursátil de las empresas puede separarse significativamente de su valor intrínseco y esto nos da la oportunidad para incorporar buenas compañías a un precio más atractivo. De hecho, nos encontramos a menudo con el deseo de que el mercado caiga (para comprar buenas compañías que tenemos en el radar).

Un buen punto de entrada en una gran compañía se va a traducir en elevados beneficios en el largo plazo, donde la valoración de las empresas que realiza el mercado estará claramente correlacionada con los beneficios que obtienen. La inversión a largo plazo premia al inversor disciplinado y paciente. Trabajemos la paciencia.

David Cabeza | Gestor de fondos de renta variable de España y Europa de Renta 4 Gestora

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