Bankia tiene restricciones de tamaño para absorber Popular hasta diciembre

Aparicio, el último consejero vinculado a Ron, recibirá 9 millones de pensión

El banco celebrará el día 31 consejo en el que podría volver a analizar ofertas

Banco Popular
Emilio Saracho, presidente del Banco Popular, durante la Junta de Accionistas de la entidad. EL PAÍS

Banco Popular no logra levantar cabeza. La entidad financiera está condenada ya a su venta. Bankia, BBVA y Santander son al final los tres bancos que están en estos momentos analizado el data room (conjunto de informaciones relevantes sobre la empresa en venta que se coloca de forma electrónica) de Popular. Sabadell y CaixaBank también analizaron cierta documentación del banco repartida por JPMorgan a principios de mes, pero comunicaron su rechazo a participar en la subasta. Tampoco ha aparecido ningún pretendiente extranjero o fondo de inversión como algunas fuentes preveían.

Fuentes conocedoras del proceso de análisis considera a Bankia como favorita, no solo por su complementariedad con Popular, sino también porque ha demostrado bastante interés en la operación, aunque como aseguran otras fuentes “todo es cuestión de precio. Más en este caso en el que el 65% de su capital es público”. La firma que preside José Ignacio Goirigolzarri, además, es la que tiene un mayor excedente de capital.

Bankia, sin embargo, tiene que jugar con unos plazos marcados por Bruselas tras recibir 22.424 millones de euros en ayudas públicas para poder crecer en tamaño. De momento, a finales de junio finaliza el veto para realizar operaciones corporativas. De hecho, será después de esa fecha, en concreto a finales de julio o primeros de septiembre cuando el banco que preside José Ignacio Goirigolzarri celebre la junta para adquirir BMN.

El escollo es que Bankia no puede crecer en tamaño hasta finales del presente ejercicio, razón por la que no podría sumar Popular hasta enero de 2018 si finalmente decide realizar una oferta vinculante, y si esta a su vez, logra ser la mejor para la compra de la firma que preside Saracho.

BMN no es un problema, ya que apenas supone el 20% del banco, y no será hasta el último trimestre cuando se llevaría a cabo la operación.

Varias fuentes aseguran que esta restricción podría negociarse con Bruselas, ya que es solo cuestión de unos pocos meses. Además, añaden que de llevarse a cabo la compra, esta se podría retrasar fácilmente a finales de año, entre la convocatoria de los consejos, juntas y aprobaciones.

Según el plan de reestructuración de Bruselas Bankia debería reducir su balance “en aproximadamente un 60% respecto al tamaño de su balance en 2010. Esta estimación incluye la transferencia de activos a Sareb. A finales de 2017 sus redes de oficinas representarán aproximadamente la mitad de lo que eran en 2010”.

Santander, BBVA y Bankia, mientras, siguen analizando las provisiones que sigue necesitando Popular. Algunas fuentes las han situado entre 3.000 millones a 4.000 millones de euros. Además, la salida de depósitos empieza a ser una constante en las oficinas, aunque se ha moderado tras conocerse que Santander, Bankia o BBVA están interesados en la compra de la entidad.

Popular puede manejar internamente su liquidez, uno de los principales problemas por los que cae un banco. Fuentes de la propia entidad, de hecho, mantiene que la firma no tiene problemas de liquidez. “Cumplimos con todas las ratios regulatorias”, señalan en el banco. Pese a ello, la situación de la entidad no le permite aguantar en solitario muchos meses, a no ser que se produzca un giro de 180 grados en la firma. A ello se suma la potencial oleada de litigios que puedan promover los accionistas, y que algunas fuentes limitan a un máximo de 1.500 millones de euros, 1.000 millones menos que la ampliación de capital realizada en mayo 2016.

Mientras, su ratio de capital podría mejorar ligeramente en los próximos meses, ya que está a punto de firmar en breve la venta de su filial estadounidense TotalBank por unos 480 millones de euros al grupo financiero chileno BCI.

Esta operación le permitiría mejorar su ratio de capital. La entidad, pese a su venta, seguirá su plan de enajenación de activos no estratégicos, como WiZink, incluido en el programa entregado al BCE estos días, y en el que incluye también la venta de más de 2.300 millones en inmuebles este año.

La entidad celebrará el día 31 de mayo su consejo ordinario en el que es previsible que vuelva a analizar los avances en la venta del banco y en sus recursos para seguir manteniendo su liquidez y aumentar sus provisiones, lo que le volverán a acarrear pérdidas en este segundo trimestre.

Además, el banco sigue buscando consejeros. De momento, tiene una vacante por cubrir, que se espera que sea ocupada por una mujer. El último consejero en dejar su cargo fue Francisco Aparicio, que era secretario y consejero. Aparicio era el último hombre vinculado al anterior presidente, Ángel Ron, y a la sindicatura, primer accionista de Popular, con el 9,6%. Aparicio ha renunciado a su indemnización, aunque cobrará 500.000 euros al año en concepto de pensión, hasta un total de 9 millones de euros.

El secretario general de CCOO Servicios, José María Martínez reclamó ayer que haya transparencia si el erario público interviene, directa o indirectamente, en la compra de Popular.

Otras claves

José María Martínez, secretario general de CCOO de Servicios, aseguró ayer que para el sindicato el primer punto sería qué va a ocurrir con el empleo y con las condiciones de trabajo de Popular, que tiene un sólido negocio en la financiación de las pymes.

El ministro de Economía, Luis de Guindos, afirmó ayer que los ministros del Eurogrupo no mencionaron la situación de Banco Popular y rehusó especular sobre la posibilidad de que Bankia compra la entidad. “Bankia está analizando las cuentas de Popular igual que otros bancos porque le hicieron un ofrecimiento y la dirección de Bankia consideró que merecía la pena analizarlo, y a partir de ahí las decisiones las tomarán en función de la racionalidad financiera de cualquier operación”, dijo. E insistió en que el Gobierno no interferirá en el proceso.

Los títulos de Popular, mientras, en línea que la volatilidad de los últimos meses, fue el único banco del Ibex 35 que cerró en negativo. Sus acciones cayeron el 0,57%. Esta caída, aunque leve, contrasta con las subidas del resto del sector. Santander, así, se ha anotado un avance del 2,30%; BBVA, del 2,06%; CaixaBank lideró el repunte con una subida del 2,74%, seguida de cerca por Bankia, que avanzó un 2,33%, y Sabadell, el 2,16%.

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