Hacienda salva las cuentas de 2017 y abre la vía a 2018, auténtico núcleo de la legislatura

El oneroso pacto con el PNV compromete al grupo vasco con las cuentas de 2018

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante su intervención en la sesión del debate del pleno del Congreso de las enmiendas a la totalidad del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante su intervención en la sesión del debate del pleno del Congreso de las enmiendas a la totalidad del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2017. EFE

El Gobierno tiene encarrilado el Presupuesto de 2017. El acuerdo de techo de gasto no financiero cerrado antes de fin de año con Ciudadanos y el Partido Socialista para anticipar las cuentas de las comunidades autónomas con gobierno de distinto signo político ya presagiaba que habría acuerdo en las cuentas públicas de este año, pese a que estaban prorrogadas las de 2016 por si la aritmética parlamentaria bloqueaba los números, ante la imposibilidad del compromiso explícito del PSOE para esquivar una influencia perversa en su proceso electoral. Con el acuerdo cerrado ayer mismo con el PNV, el Gobierno tiene asegurada la derrota a las enmiendas a la totalidad que se votan hoy (solo necesita 175 votos) y que abrirá paso a una negociación detallada de las enmiendas parciales acelerada.

El pacto político con el PNV no es nada barato, pues Madrid admite una deuda con las diputaciones vascas de 1.400 millones de los últimos diez años, y ajusta el volumen del cupo (lo que Euskadi aporta al Estado por la gestión de servicios no transferidos) al nuevo cálculo. Pero es un pacto que se prolonga por un quinquenio completo, lo que blinda el respaldo político de los nacionalistas vascos a las cuentas de 2018 y siguientes, más trascendentes que las de este año, en cuya aprobación Hacienda tenía un interés limitado, salvo por el hecho de que Bruselas y los mercados precisan de señales de confianza en el primer año de este atribulada legislatura.

Pero la mejor virtud de estas cuentas es abrir la vía al acuerdo político para las de 2018, en las que la complicidad del PSOE podría ser necesaria, si a ellas va adosado también un pacto sobre la financiación de las pensiones y un nuevo modelo de financiación autonómica, que precisan, ambos, de la mayoría cualificada de la Cámara. Y las pistas que el Gobierno ha dado sobre cómo piensa confeccionar tales cuentas, de las que el techo de gasto deberá estar disponible ya en junio, hablan de mantener el rigor fiscal, clave para asegurar la financiación de una elevadísima deuda pública, y mantener bajo control los tipos de financiación de la no menos elevadísima deuda privada.

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