Directora general de ECB Engineering Firm

Susana Álvarez: “El ingeniero español es de los más fieles con su empresa”

Su empresa busca perfiles cualificados en ingenierías

Tienen una bolsa de más de 300.000 personas

Susana Álvarez, directora general de ECB Engineering Firm
Susana Álvarez, directora general de ECB Engineering Firm

Se licenció en Ingeniería de Caminos por la Universidad Politécnica de Madrid, pero ahora se dedica a poner en contacto a los profesionales del sector con las empresas. Susana Álvarez (Gijón, 1970) es la directora general de ECB Engineering Firm, empresa de búsqueda de ingenieros cualificados que actúa como intermediaria entre las grandes compañías y los profesionales.

¿Los ingenieros buscan trabajo o son buscados por las empresas?

Más bien son buscados. Pero hay una demanda tan grande que es muy complicado llegar a ellos, y sobre todo, conseguir atraerlos y retenerlos en la organización. Tú pones un anuncio diciendo que necesitas un perfil concreto del sector y es muy difícil que aparezcan candidatos, porque tienen trabajo, están inmersos en un proyecto hasta dentro de varios meses... El mercado, sobre todo el relacionado con los profesionales de las nuevas tecnologías, está muy caliente. Por eso las empresas intentan seducir a muchos de ellos con ofertas y proyectos más atractivos. Ramas como la ingeniería, analítica y arquitectura de datos o la informática están demandadas en todo el mundo, por lo que estos profesionales pueden permitirse el lujo de elegir.

¿Por eso se dice de ellos que son infieles?

Se les conoce como mercenarios. Las empresas hacen estudios de mercado para ver qué hacen otras compañías para retener el talento y que nada falle. Y la verdad es que no hay fórmulas secretas, más allá de ofrecer proyectos interesantes y condiciones atractivas. Aunque es cierto que esta infidelidad tiene mucho que ver con la cultura de cada país. Los europeos latinos, italianos, franceses y sobre todo españoles, son muy fieles con la empresa si esta se porta bien. No ocurre lo mismo con los lationamericanos y los profesionales de países anglosajones, que se mueven sobre todo por la remuneración. Por eso el ingeniero español está muy bien valorado en el extranjero. También hay mercenarios de alto nivel: gente muy especializada en las nuevas competencias, que busca buenos proyectos con buena remuneración, sin hipotecarse con nadie.

A los perfiles de analítica y arquitectura de datos y de informática se les conoce como mercenarios

Antes el ingeniero salía de la universidad con trabajo asegurado. ¿Qué ocurre con los recién licenciados en ramas hoy menos demandadas, como arquitectura, minas o ingeniería civil?

Hace dos o tres años el panorama era mucho más difícil para ellos. Ahora está remontando, aunque es improbable que la situación vuelva a ser como hace 10 o 15 años. Es complicado que un ingeniero de hoy tenga el salario que había antes. Y con esas ramas que en España ya no tienen demanda, la solución es la expatriación. A nivel internacional esos perfiles siguen siendo importantes, y no solo en economías en desarrollo. Alemanes, japoneses, suecos y estadounidenses nos demandan muchos de estos profesionales.

¿Con cuántos profesionales cuentan en la bolsa? ¿Cuáles son sus destinos favoritos?

Nosotros estamos en España, México, Perú, Colombia, EE UU y Arabia Saudí, y trabajamos en muchos otros países como Dubai, Reino Unido, Suecia o Chile, y contamos con más de 300.000 ingenieros. Los destinos dependen mucho del perfil del candidato, no hay un lugar deseado de forma hegemónica por todos. El mexicano, por ejemplo, quiere ir a EE UU o a España, el chileno quiere quedarse en su país, el brasileño no quiere ni siquiera moverse de su ciudad, y el español, después de su país elige Reino Unido. El problema con el que nos encontramos es que a mucha gente no podemos mandarla a estos destinos porque no conocen la lengua. Las empresas nos los piden, y no fallan en ninguna de las competencias que necesitan, salvo en esta. Por eso insistimos tanto en el tema de los idiomas.

¿Es esta la brecha principal entre el mundo académico de la ingeniería y las empresas?

Sí, junto con saber desenvolverse en el sector una vez acabada la universidad. El nuestro es un mundo muy internacional, en el que la globalización es muy importante y el cambio de localización es constante. Nuestros principales clientes son las empresas del Ibex y sus homólogas en otros países, y todas coinciden en señalar ese gap. Si bien es cierto que es muy complicado conocer todo lo que atañe a la regulación, normativas y homologación de titulaciones. Pero en este sentido, las organizaciones sí hacen esfuerzos por ayudar a estos técnicos.

¿Hay destinos a los que nadie quiere ir?

Países como Egipto, Argelia y sobre todo Irak. Todos ellos están necesitados de estos perfiles, sobre todo aquellos que a día de hoy en España tienen menos salida. Pero principalmente por razones de seguridad casi nadie quiere ir. Aunque aquí es importante señalar que las empresas demandantes de ingenieros hacen muchos esfuerzos por dotar de seguridad a sus empleados.

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