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Beltrán de la Lastra (Bestinver): “No sabemos si ganará Le Pen, pero si gana sabríamos dónde invertir”

El presidente de Bestinver ha enderezado el rumbo de la firma tras dos años al frente La gestora ganó 38 millones de euros en 2016 y maneja 5.500 millones de activos entre planes y fondos

La vida de Beltrán de la Lastra (Madrid, 1971) dio un giro radical el verano de 2014. Tras 20 años viviendo en Londres, con un puesto muy asentado en JP Morgan (el mayor banco de Estados Unidos), este gestor de fondos aceptó la oferta del grupo Acciona para hacerse con las riendas de Bestinver.

La mayor gestora independiente de fondos de inversión de España vivía tiempos convulsos. Su anterior responsable, Francisco García Paramés, dejó abruptamente su cargo en septiembre de 2014. Las relaciones con la familia Entrecanales (máximos accionistas de Acciona) se habían deteriorado en los meses previos. Ante la perspectiva de que pudiera abandonar la firma, la compañía buscó a uno de los mejores gestor de fondos de Europa para restaurar la confianza de sus clientes.

30 meses después, las aguas han vuelto a su cauce. Los fondos de Bestinver están entre los más rentables de toda Europa, y el dinero que salió en un primer momento va volviendo a la gestora. La firma obtuvo el año pasado 38 millones de euros de beneficio.

Han pasado dos años y medio desde que aterrizó en Bestinver ¿Qué balance hace?

Ese balance le corresponde hacerlo a nuestros inversores. La mejor forma para calibrar nuestro desempeño es mirar la rentabilidad. Nuestros principales fondos han rentado en estos 30 meses un 43%. Es algo que no tiene comparación ni en España, ni casi en Europa. Los dos últimos años están entre los dos mejores de la historia de Bestinver. Además, mantenemos un potencial de revalorización del 40%, lo que nos permite estar confiados en seguir teniendo buenas rentabilidades.

¿Cuál es la clave para haber logrado estos niveles de rentabilidad?

En esta industria si haces las cosas bien, acaban sucediendo cosas buenas. Para nuestra filosofía de inversión en valor, que consiste en comprar buenos negocios a buenos precios, es fundamental dedicar mucho tiempo al análisis. El año pasado el equipo dedicó 30.000 horas al análisis fundamental de compañías. Solo así estás preparado para poder comprar a precios atractivos cuando llegan las correcciones del mercado.

¿Cómo fue el proceso para reforzar el equipo tras su llegada?

Mi objetivo ha sido construir un equipo válido para los próximos 15 ó 20 años. Comenzamos con la contratación de Ricardo Cañete, que venía de Mutuactivos, y que para mí es el mejor gestor de renta variable ibérica. Mantengo con él un debate intenso y productivo sobre dónde invertir. La siguiente fase fue reforzar mucho el equipo de análisis, con Jaime Vázquez, experto en el sector de la distribución; Vighnesh Padiachy, analista de telecos , medios de comunicación y tecnológicas; Collin Gibson, experto en el sector industrial... Cada uno de ellos es número uno en Europa en las áreas que cubre. No pretendemos saber más que todo el mundo en todos los sectores, sino saber más que el mercado en los segmentos en que hemos puesto el foco. 

¿Cuál fue el principal cambio que percibió al venir de Londres?

Me ha sorprendido muchísimo el gran talento que hay entre los jóvenes. Precisamente esta es la otra gran pata de nuestra apuesta de futuro. Captar a profesionales brillantes, con poca experiencia, y ofrecerles, no un trabajo, sino una carrera profesional. Algunos se sorprenden con la propuesta, porque aquí no hay cultura, pero este tipo de desarrollos acaba beneficiando a las dos partes. Un buen ejemplo es Carlos Arenillas, un joven con mucha valía, que está trabajando codo con codo con Collin Gibson, un veterano que es una auténtica referencia en el sector, lo que le permite aprender muchísimo.

¿Cuál ha sido el momento más crítico al frente de Bestinver?

Ha sido una etapa fascinante. Sabía que afrontaba un reto de una gran complejidad, pero también que la gestora tenía una gran base de inversores y un apoyo enorme del accionista. Tener Acciona detrás nos permite estar donde estamos. Es verdad que el arranque fue difícil porque teníamos que asegurarnos en explicar muy bien a los partícipes lo que íbamos a hacer, después de haber vivido unos momentos complicados.

¿Le da la impresión de que hay una cierta complacencia actualmente en los mercados?

Sí. El riesgo político siempre está ahí. Y parece que se mantendrá en los próximos meses. Curiosamente, el año pasado estábamos más tranquilos que el resto de los inversores respecto al riesgo político que suponían Trump, el ‘brexit’ o el referéndum en Italia. Parece que se ha creado una cierta sensación de que nunca pasa nada. Igual que pensábamos que ese riesgo político no debía dominar las decisiones a largo plazo, hoy, marginalmente, nos preocupa un poco más.

¿Qué tipo de empresas están comprando?

En la cartera internacional hemos hecho una incorporación muy interesante. Se trata de Cobham, una firma especializada en la tecnología aeroespacial y militar. Tiene una ventaja competitiva de tecnología francamente buena, con mercados finales con demanda significativa, desgraciadamente. Su balance era débil, pero lo están reforzando con una ampliación de capital. También tenía problemas en la gobernanza, que ya han encarrilado con un nuevo presidente y un nuevo consejero delegado. Hemos comprado un buen negocio, con un balance fuerte y con un equipo de confianza. Así que se nos ha brindado una buena oportunidad para entrar a buenos precios, después de muchos meses monitorizando la compañía.

¿Y en España?

Hemos comprado recientemente Viscofan, el fabricante de tripas y envolturas artificiales, que es un mercado muy atractivo, aunque no lo parezca. Es un pequeño oligopolio, en el que los cuatro primeros jugadores tienen una cuota de mercado enorme. Pero dos de sus competidores tienen importantes problemas de apalancamiento financiero, mientras que Viscofan tiene un balance robustísimo, con un retorno sobre fondos propios del 20%. Se están beneficiando de las dificultades de sus competidores para aumentar cuota de mercado. Hemos podido entrar en un punto muy atractivo.

¿Alguna otra?

Hemos incrementado nuestra posición en Gamesa. El lunes se anunció que se completaba la operación con Siemens Green Power, con un dividendo extraordinario que pagarán, que representa el 16% de la capitalización de la compañías. Si uno lee el detalle de la nota que publicaron se puede apreciar que la empresa va a tener muy buenas noticias en los próximos meses. La acción lo está haciendo bien, y para nosotros está siendo muy rentable.

El año pasado su gran apuesta fue el sector financiero. ¿Cómo fue? ¿Siguen teniendo presencia?

Tomamos una posición que, en su momento, era bastante a contracorriente. Empezamos a comprar bancos y aseguradoras en el verano de 2016, y llegamos a tener el 15% de nuestra cartera del fondo internacional, con compañías como ING Group o BNP Paribas. En el caso del primero, por ejemplo, la acción está ahora un 40% más alta que cuando entramos. Estas subidas han hecho que ahora sean menos atractivas, por lo que hemos ido deshaciendo posiciones. Lo que siempre tenemos presente es que estas inversiones tengan una posición significativa, pero no dominante en la cartera. Así logramos una mayor robustez, que nos ha permitido comenzar el año con unos retornos de más del 8% en el primer trimestre.

Otra importante apuesta fue el comprar compañías que hubieran tenido una corrección excesiva debido al referéndum del ‘bréxit’

Medio año antes de la votación ya comenzamos a analizar empresas que podrían verse perjudicadas o beneficiadas en función de cuál fuera el resultado de la votación. Teníamos una lista de la compra con ocho compañías. Finalmente invertimos en cinco, porque su precio cayó mucho y se pusieron a tiro. De esas cinco, hemos vendido ya tres, y dos las mantenemos en cartera porque aún tienen un margen de seguridad.

¿Tienen ya una lista de la compra de empresas en las que podrían entrar si gana Marine Le Pen las elecciones presidenciales en Francia?

Siempre tenemos en mente ocho o diez temas que pueden provocar correcciones del mercado. Nosotros no sabemos si ganará o no Le Pen, ni siquiera pretendemos asignarle una probabilidad a este evento. Pero si eso ocurriera, tenemos ya claro en qué compañías nos gustaría ser inversores y en qué compañías no. Ahí centramos parte del esfuerzo de análisis. Lo importante es estar preparado cuando llegan estos eventos.

¿Y puede poner algún ejemplo?

Llevamos tiempo analizando esta situación, pero es secreto de confesión.

¿Tiene sentido el auge que está viviendo la gestión pasiva de fondos de inversión?

Es una opción válida de inversión. Lo que me choca es que el gran momento de la gestión pasiva se esté produciendo cuando este tipo de estrategias tiene menos sentido. Cuando hay una parte de la renta variable que está extremadamente cara, y los índices no distinguen qué está caro y qué está barato, parece que tiene menos sentido. Aunque a largo plazo es una opción razonable.

¿A quién le va a hacer daño la gestión pasiva?

A la falsa gestión activa. Fondos que son activos solo por el nombre y por las comisiones que cobran, pero que casi no se desmarcan de sus índices de referencia. Nosotros, en cambio, si tomas nuestro fondo internacional, el 94% de la cartera es distinta al índice, lo que hace evidente que hacemos una gestión activa muy intensa.

¿Qué repercusión tendrá sobre la industria la entrada en vigor de la nueva normativa europea de distribución de productos financieros, Mifid 2?

Habrá que ver cuál es la implementación final de esta directiva. En cualquier caso, consideramos que es un paso en la dirección adecuada. Nuestro modelo de negocio en Bestinver se basa en la venta directa de fondos, por lo que estamos fuera del alcance de esta regulación. Tenemos muy claro cuál es nuestra identidad, que pasa por tener una relación directa con nuestros inversores, para mantener una orientación a largo plazo por las dos partes.

Pero, ¿logrará esta regulación reducir el poder de los bancos en la distribución de fondos de inversión?

El mercado cambiara con Mifid 2 o sin ella. El papel de la gestión independiente crecerá, hasta tener el mismo peso que tiene en otros países, como Reino Unido. Mifid 2 puede ser un catalizador para acelerar ese proceso. Llegará tarde o temprano.

¿Cómo valoran las propuestas de inversión en valor que van a apareciendo en el sector, como Cobas, azValor o Magallanes?

Veo que hay muchos proyectos, muchas aventuras de nuevas gestoras. A nosotros, como líderes en la gestión independiente, lo que nos preocupa es que todas ellas pongan siempre los intereses del partícipe por delante de todo lo demás. Creo que el papel de la gestión independiente va a crecer, y es sano que haya competencia, pero es fundamental este compromiso. Bestinver está en una posición privilegiada para crecer porque tenemos lo mejor de la gestión independiente, con una alineación 100% con el inversor y a la vez, el respaldo de un gran grupo como Acciona, para ayudarnos a cumplir con los máximos estándares de gobierno corporativo, lo que nos ayuda a ser mejores.

¿Se plantean ampliar su gama de fondos de inversión?

Por ahora no. Si lo hiciéramos, sería consistente con la política de inversión de Bestinver y que estuviera dentro de nuestro círculo de competencia. El objetivo es hacer pocas cosas, pero lo que hacemos, hacerlo muy bien.

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