Un incremento de recaudación difícil de lograr

La UE puede albergar, y probablemente deba hacerlo, dos velocidades de integración

La característica más importante de los Presupuestos para 2017 es la ausencia de medidas tributarias. La práctica totalidad de las previstas son de menor calado, meras actualizaciones de algunos tributos. Por citar alguna que se aparta de dicho patrón, puede resaltarse la reducción del tipo impositivo aplicable a los espectáculos culturales en vivo, que pasa a tributar del 21% al 10 %.

Desde el punto de vista de la técnica tributaria, esta ausencia de innovación es de agradecer. En los últimos años, la crisis económica ha provocado un sinfín de reformas, que han afectado a las principales figuras de nuestro país (IRPF, IS e IVA). Su efectividad, en muchos casos, solo puede constatarse tras un período más o menos dilatado de aplicación de los tributos reformados. Además, tener un marco tributario estable ofrece seguridad a los operadores y, por ello, constituye un factor de competitividad de nuestra economía.

Dicho esto, la siguiente pregunta que debemos formularnos es si la previsión de ingresos y, con ella, el objetivo de estabilidad, puede cumplirse en este escenario de ausencia de reformas. Dicha previsión contempla un aumento global de la recaudación tributaria de un 7,9 %, con subidas de un 7,7% en IRPF, un 12,6% en Sociedades y de un 9% en IVA. Todo ello en un escenario de incremento del PIB nominal del 4,1%.

A nuestro juicio, estos incrementos de recaudación son de muy difícil consecución. Es posible que se consiga en el Impuesto sobre Sociedades, por obra de las medidas introducidas a través del RD-ley 3/2016, cuantificadas en 4.655 millones de euros (limitación de la compensación de bases imponibles negativas y reversión de deterioros). Pero resulta muy difícil pensar, dada la evolución del empleo y los salarios –favorable, pero todavía a un ritmo modesto–, que pueda recaudarse un 7,7% adicional en IRPF (en 2016, la variación fue de un -0,1%). Algo similar puede afirmarse en relación al IVA, cuyo aumento fue del 4,2% en 2016.

Así las cosas, no podemos descartar que deban aprobarse algunas subidas de impuestos durante 2017. Las quinielas parecen apuntar hacia los impuestos especiales, si bien hay que tener en cuenta que los que recaen sobre los hidrocarburos tienen su coste en términos de competitividad.

Javier Martín y Jesús Rodríguez son socios de F&J Martín Abogados y profesores de la Universidad Complutense.

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