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Luxury Rentals: Llega el Airbnb de los pisos de lujo

Luxury Rentals, rama de la inmobiliaria Petrus, alquila viviendas ‘premium’

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Uno de los pisos que la firma alquila en Madrid, con vistas a la Gran Vía.

Durante el pasado año, más de cinco millones de personas se alojaron en un piso de Airbnb en España, un 82% más que en 2015. El alquiler de viviendas para uso turístico está en auge y hay quien quiere aprovecharlo ofreciendo un servicio diferente. Luxury Rentals Madrid, una rama del grupo inmobiliario Petrus, es una de las firmas que ha apostado por ocupar el nicho de negocio del alquiler de los pisos de lujo. “Nacimos hace 10 años para rentabilizar el patrimonio inmobiliario que teníamos”, explica la directora general de la empresa, Lara Rabassa. Pero lo que empezó como un uso del excedente de las promociones del grupo, con solo 16 viviendas, ha crecido, atrayendo a inversores y particulares que han decidido incluir sus casas en el portfolio de la empresa.

Hoy ya tenemos más de 80 pisos en alquiler”, prosigue Rabassa, entre los del propio grupo y los de terceras personas que los ceden. “Hay inversores que, o bien por herencias o por simples compras de inmuebles, nos alquilan un piso que mejoramos, equipamos y decoramos”. Pero también hay propietarios que, por diferentes causas, como tener que irse a trabajar fuera de Madrid unos años, alquilan su vivienda a la firma: “Pese a lo que pueda parecer, muchos dueños prefieren que sus casas estén ocupadas antes que vacías”.

Sin embargo, no todos los apartamentos consiguen entrar en el estricto catálogo de la compañía. “A lo largo de cada semana recibimos varias solicitudes para entrar en nuestra cartera, pero la mayoría no las cogemos”, asegura Rabassa, quien reconoce que las exigencias son muy altas. “No todo es lujo. Buscamos viviendas que tengan ciertos materiales, dimensiones mínimas y una distribución y un decorado con gusto”. Evidentemente, prosigue, no hay estilos cerrados en cuanto a decoración o interiorismo, “pero se exigen unos mínimos, como electrodomésticos y muebles de primeras marcas, y cortinas, sábanas, camas y baños adecuados”, añade. Como contrapartida, la organización se encarga de guardar los objetos personales de las viviendas particulares, “para dejarlo todo tal y como estaba antes del alquiler”, y de limpiar los pisos con un equipo de profesionales propio, “de confianza”.

Vivienda en el madrileño barrio de Chamartín.
Vivienda en el madrileño barrio de Chamartín.

La localización, a su vez, también es importante. Luxury Rentals, que aunque tiene en el punto de mira en Barcelona de momento solo opera en Madrid, se mueve en barrios como Retiro, Salamanca, Chamberí o localidades de las afueras como Pozuelo. “Los clientes quieren una buena ubicación. Ya sea por trabajo o por viaje de placer, exigen los mejores lugares”. El target mayoritario, en un 80%, es el de cliente corporativo, “directivos que vienen una temporada a trabajar a Madrid”, explica Rabassa. El 20% son turistas que alquilan una vivienda unos días, normalmente cinco. “También hemos contado en estas estancias con actores o deportistas de élite que viajan a Madrid para operarse”, prosigue.

La razón, opina, es que este tipo de alquileres, comparados con los hoteles, no son mucho más caros “y ofrecen la comodidad de estar como en tu propia casa”. Además, según el número de días de alojamiento, la firma ofrece la posibilidad de jugar con los precios. Los más caros oscilan en los 300 euros por noche, lo que se traduce en más de 2.000 euros por una semana. Sin embargo, si la estancia se fija en un mes, el precio por noche “puede bajar unos 50 o 70 euros”. La idea, por el momento, parece funcionar. En 2016 las viviendas tuvieron una ocupación que superó el 90% y la compañía obtuvo dos millones de euros.

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