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Mucha inversión e innovación naviera para levar anclas

La industria de cruceros prevé cerrar 2017 con 25 millones de viajeros

Maqueta del Seaside, la nueva generación de barcos de MSC, inspirado en Miami.
Maqueta del Seaside, la nueva generación de barcos de MSC, inspirado en Miami.

Llueve copiosamente y una densa niebla cubre la fantasmagórica atarazana, rodeada de grúas y embarcaciones gigantes en construcción. Estamos en el astillero familiar italiano de Fincantieri, en Monfalcone, una ciudad situada en la costa del golfo de Trieste (mar Adriático).

Allí se levantan los gemelos Seaside y Seaview, dos de los cuatro barcos en obras que formarán parte de la nueva generación de buques de MSC Cruceros, que entrarán en operación en diciembre de 2017 desde Miami y en junio de 2018 desde Barcelona, respectivamente. Aunque su plan de expansión contempla un total de 11 barcos a 2026, tras una inversión de 9.000 millones de euros.

Las navieras quieren atraer a asiáticos y jóvenes con gastronomía, ocio y aventura

La industria está en pleno apogeo. Crece tanto la inversión, con la fabricación de nuevos barcos, como el número de viajeros, que lo ven hoy como una opción atractiva de vacaciones. A la espera de los datos definitivos que se publican en marzo, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) calcula que la cifra global de pasajeros ascenderá a 24 millones en 2016, unos 800.000 más que el año anterior. Para 2017, las previsiones se sitúan en 25,3 millones, además de la puesta en funcionamiento de 26 buques por un valor de 6.390 millones.

“El sector crece cada año por la continua innovación que hacen todos los agentes para adaptarse a las necesidades y expectativas de los viajeros. Por ejemplo, desde 2017 a 2026 se espera la fabricación de 97 barcos [con una inversión total de 49.783 millones], que crearán nuevos itinerarios o incrementarán los servicios a bordo”, comenta Alfredo Serrano, director nacional de CLIA España. Las navieras ponen el foco en Asia, Norteamérica yel Caribe para ampliar su negocio.

Mientras, España se mantiene como quinto mercado europeo, con 466.000 pasajeros en 2015, un 2,8% más que en 2014, último dato disponible. Y es el destino más popular después de Italia: en sus puertos recalaron 5,9 millones de cruceristas y embarcaron 1,28 millones, con un impacto económico de 1.323 millones de euros y 28.576 trabajadores.

El Seaside, en construcción, en el astillero de Fincantieri.
El Seaside, en construcción, en el astillero de Fincantieri.

“En España, el sector goza de muy buena salud. Las condiciones climatológicas, su historia, diversidad cultural, seguridad, hospitalidad y posición estratégica lo convierten en un país clave para la industria en Europa”, opina Serrano, de CLIA. Sin embargo, cita entre los desafíos los conflictos en Oriente Medio –que han obligado a muchas navieras a modificar sus rutas–, la fuerte competencia de Asia y la posible subida de tasas.

Royal Caribbean, cuyo interés está en China,el Caribe y Europa, incorporará también otros 13 barcos a su flota de 49. Para esta compañía, el reto está más en contar con infraestructuras
adecuadas y apertura de puertos de escala que en la conquista de mercados, y augura más movimiento en el Mediterráneo occidental frente al oriental. O Pullmantur Cruceros, que trabaja en su consolidación en España y Latinoamérica, específicamente en Brasil, y en el lanzamiento para esta temporada de dos itinerarios: Islas Canarias-Agadir e islas del Caribe.

La industria aspira a atraer a los más jóvenes (el crucero se asocia a familias o mayores) y a incorporar más expediciones fluviales, de aventura, paradas en islas privadas y chefs de prestigio.

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