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Tesla sigue siendo cuestión de fe

Sus últimos resultados tampoco explican el aumento del precio de sus acciones

Estación de carga de Tesla.
Estación de carga de Tesla.

Nada en los últimos resultados del fabricante de automóviles eléctricos Tesla ayuda a explicar el aumento del 43% del precio de sus acciones en los últimos tres meses. Más que nunca, poseer valores de Tesla significa venerar a su fundador y CEO Elon Musk.

Con un valor de 43.000 millones de euros, Tesla vale más que Nissan, que vendió 5,5 millones de vehículos el año pasado. Y solo vale 5.700 millones menos que Ford. El fabricante de Musk cotiza a unas deslumbrantes 46 veces su beneficio esperado en 2019.

Con un valor de 43.000 millones de euros, vale más que Nissan, y solo 5.700 millones menos que Ford

Los logros de Musk son innegablemente impresionantes. Tesla produjo casi 83.000 modelos de sus modelos S y X el año pasado, un 64% más que el año anterior, y los ingresos de la división automotriz aumentaron un 70%. Sin embargo, está muy lejos del objetivo para 2018 de 500.000 vehículos al año; para el primer semestre de este año prevé 50.000. Eso deja a Musk cada vez menos tiempo para acelerar la producción, evitando los problemas que han hecho que Tesla incumpliera objetivos en el pasado.

El objetivo del medio millón depende del Model 3, de consumo masivo, para el mercado que está programado para entrar en producción en la segunda mitad del año. Con un precio inicial de 33.000 euros, sin embargo, los márgenes del sedán serán mucho más bajos que los de los modelos S y X. Los gastos generales de automoción están creciendo solo 3 puntos porcentuales menos que los ingresos. Eso no da mucho margen a Tesla. Además, la compañía planea invertir hasta 2.400 millones de euros más para tener lista la producción del Model 3. Eso dejaría el efectivo disponible en torno a los 900 millones y casi con toda seguridad significa que la empresa tendrá que vender más acciones. Esa posibilidad debería estar pesando sobre el valor, no alentándolo.

Y está el papel, aún misterioso, de SolarCity, la compañía de instalación de paneles solares presidida por Musk que Tesla compró el año pasado. Persisten las preguntas acerca de sus necesidades de financiación y de cuándo podrá obtener beneficios. Estos son algunos de los muchos desafíos que los fetichistas de Tesla están pasando por alto con demasiada facilidad.

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