Nuevo cómputo de inflación

El consumo audiovisual y el sedentarismo condicionan el IPC

Eleva el peso de la alimentación y bebidas alcohólicas, el gasto en medicina y en ocio

Tazas con café Nespresso. Productos en la cesta del IPC Ampliar foto

El Instituto Nacional de Estadística ha actualizado con la nueva base del Índice de Precios de Consumo los productos y servicios que lo conforman, ajustando las nuevas tendencias de gasto de los hogares y las nuevas especificaciones de la normativa europea. Aunque las ponderaciones de cada producto y grupos de productos se modifican todos los años de forma dinámica, comparando su estructura con la de base 2011 se aprecian los cambios de tendencias en el consumo de la gente y la penetración de las variables que lo condicionan. Se ven cambios muy bruscos por la acción de la tecnología, así como los comportamientos en la cesta de las actitudes crecientemente sedentarias.

Así, el nuevo índice de precios ha incorporado el consumo en línea de servicios de video o música, así como los juegos de azar y el café en monodosis (el popularizado por Nespresso), mientras que se ha desplazado definitivamente la videocámara o el DVD grabable, así como el brandy. Se trata, por tanto, de una tendencia de consumo asociada al sedentarismo creciente de la sociedad. En línea con este giro, en el nuevo IPC ganan peso la alimentación y las bebidas alcohólicas por la presencia creceinte de la comida preparada y un gasto también creciente en bebidas alcohólicas fuera de los circuitos comerciales de ocio.

La alimentación y las bebidas alcohólicas tienen un peso en la cesta del IPC para este año del 22,79%, frente al 21,51% del año pasado. Y gana mucha presencia el grupo de ocio y cultura, entre otras cosas por el gasto creciente en juegos de azar, servicios online de video y música, así como los servicios paquetizados de telefonía y contenidos televisivos en general. Por grupos especiales, sube la ponderación en la cesta de los servicios, que superan ya el 41%, junto con todos los alimenticios, y desciende la presencia de todos los bienes industriales, que se quedan en el 36% del total.

Con la nueva base pierden peso relativo los grupos de vestido y calzado (cede un 11,4%, y pasa del 7,6% al 6,73%); del menaje (que pasa del 6,14% al 5,88%); el transporte, que cede desde el 15,6% al 14,67%; y otros bienes y servicios, que pasan del 9,61% al 6,75%, una pérdida del 29,8%. Ganan presencia la ya citada alimentación, que eleva en algo más de un punto su ponderación (del 18,74% al 19,77%); las bebidas alcohólicas y el tabaco, que pasa del 2,77% al 3,02%; la vivienda, que sube del 12,51% al 13,3%; los gastos en medicina, del 3,4% al 3,96%; y el ocio y cultura, desde el 7% al 8,52%.

El INE comenzará a publicar ya este mes el IPC con esta nueva cesta que integra 479 artículos, frente a los 489 de la base anterior. La relación de subclases de productos y servicios, que estaba hasta ahora en 126, pasará a 219, segregando muchos productos antes no recogidos. Los precios seguirán recogiéndose en 177 municipios, entre los que están las 52 capitales de provincia, aunque en 44 de ellas únicamente se recogerán precios de alimentación; en 97 municipios se rastrean precios de todos los artículos de la cesta, y en 36, únicamente la mitad de la cesta. Servirán de muestra 29.000 establecimientos para recoger los 220.000 precios con los que se elabora el IPC cada mes.

La metodología del IPC se ajusta a las nuevas exigencias de la Unión Europea en el nuevo Sistema Europeo de Cuentas. Dado que la Encuesta de Presupuestos Familiares en la que se basa la elaboración de la estructura del consumo y el IPC computa el gasto completo desembolsado, debe corregirse para excluir las bonificaciones que los hogares reciben para muchos de esos servicios, ya sean procedentes de sus compañías o de las Administraciones públicas.

Por ello, en el gasto de los seguros (de vivienda, salud, coche o decesos) solo se computará el gasto neto de subvenciones o contraprestaciones recibidas.

Este cambio afecta también a las transaciones realizadas por los hogares, de tal forma que únicamente se computen como consumo las realizadas entre empresas y particulares, y nunca las realizadas entre hogares. Así, en la adquisición de automóviles en el mercado de ocasión (segunda mano), solo se contabilizarán los comprados a empresas, y no los abonados a particulares. El nuevo IPC modifica también la consideración de los artículos estacionales, de tal forma que algunos de ellos se incorporarán al grupo de los estrcuturales, puesto que están disponibles todo el año, como ocurre con algunas frutas y verduras.

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