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¿Sustituiría a su asesor por un robot?

Comisiones reducidas y una inversión mínima son las principales bazas para el despegue de la gestión automatizada de patrimonios

¿Sustituiría a su asesor por un robot?

El sentarse, cara a cara, con el director de su oficina bancaria y decir amén a todas sus propuestas de inversión o ahorro está ya absolutamente demodé. Ahora, cuando gran número de pequeños ahorradores hemos descubierto que llevamos dentro un pequeño y audaz inversor, lo que se lleva es pedir mayor información y, pese a contar con poco dinero disponible, poder acceder a los mejores productos.

La última tendencia en este sentido es que una máquina tome las decisiones por usted y le diga, una vez haya intimado con ella y le haya contado cuáles son sus miedos y expectativas, dónde invertir y lo haga por usted.

En España tres firmas, Indexa, Finizens y Feelcapital, ofrecen gestión por algoritmos a los pequeños inversores, que pueden entrar con solo 100 euros

En Estados Unidos, los denominados robo advisor llevan unos cinco años siendo una realidad, con gran acogida por parte de los pequeños inversores. En España, en cambio, empiezan a despegar las primeras herramientas propias. Indexa lleva operando un año y Finizens se ha estrenado hace apenas unas semanas bajo la batuta de Martín Huete, un experto en la industria de servicios de inversión muy crítico con el sector.

“Queríamos romper las barreras de inversión que existían hasta el momento: comisiones abusivas, escándalos bancarios, trato deficiente al cliente, falta de oferta por conflicto de intereses, asesoramiento financiero de calidad cuestionable”, explica sobre su herramienta, a la que se puede acceder con una inversión mínima de tan solo 100 euros.

Funcionamiento

El funcionamiento de estos consejeros automatizados es sencillo: el cliente se somete a un test en el que se evalúa su perfil de riesgo, capacidad económica, experiencia inversora, expectativas, etcétera, y la máquina decide, mediante complejos algoritmos, dónde debería invertir y en qué proporciones.

FeelCapital, el primer robo advisor regulado en España y también en Europa, según su consejero delegado, Antonio Banda, lo que hace es automatizar el asesoramiento. Gracias a cuatro algoritmos, la compañía se encarga de diseñar carteras de fondos de inversión a medida de cada usuario y “la ejecución de nuestras recomendaciones la realiza el cliente en su propio banco. Nosotros no tocamos su dinero”, explica el directivo.

De momento son estos los principales jugadores, sin embargo, dadas las características del servicio, el estirón puede producirse de un día para otro. Indexa, por ejemplo, ha ido creciendo a un ritmo de cuatro millones de euros mensuales en el último periodo, hasta gestionar ya 23 millones. En el caso de FeelCapital, el patrimonio asesorado llega a los 1.000 millones de euros, gracias a 4.000 clientes.

¿Sustituiría a su asesor por un robot?

En ambos casos se parte de una misma premisa: la gestión pasiva (en la que el gestor toma como referencia un índice bursátil, por ejemplo) a largo plazo da mejores resultados que la gestión activa (el gestor toma continuamente decisiones para tratar de predecir el futuro). De hecho, “solo un mínimo porcentaje de responsables de gestión activa baten consistentemente a su índice de referencia, en algunos casos, menos del 2%, e identificarlos es casi imposible en la práctica para el inversor de a pie”. “La gestión pasiva es y será la solución para la mayoría de los ahorradores”, asegura tajante Martín Huete.

Ante esta filosofía, Finizens compone las carteras de los clientes solo con fondos índice y ETF (fondos de fondos). FeelCapital, en cambio, abarca todo tipo de fondos de inversión.

“El cliente nos delega la gestión de su cartera y no toma las decisiones de invertir en un fondo o en otro”, de esta manera, explica Unai Asenjo, fundador de Indexa, “se protege de sí mismo y de posibles malas decisiones en cuanto a cuándo comprar o cuándo vender”. En cualquier caso, François Derbaix, el otro fundador de Indexa, aporta un matiz: “El robot no gestiona, sino que ejecuta lo que el humano que está detrás del robot ha decidido. Y detrás del robot hay un equipo muy experimentado”. Lo que está automatizado es la ejecución: el perfilado del cliente se hace online, las órdenes de suscripción, los reajustes automáticos de carteras, la revisión anual del perfil inversor, etcétera, “están automatizados, con el consiguiente ahorro de costes en beneficio del cliente”.

“Cuando los inversores españoles conozcan las comisiones que están pagando por sus fondos buscarán alternativas como los robo advisor, que les permitirán ahorrarse mucho dinero y tener por fin el control de su inversión”, cree el responsable de FeelCapital.

Pero no solo menores comisiones; que sean también más claras y sencillas parece ser otra de las máximas que guían a estos modelos de inversión. La empresa de Banda, por ejemplo, tiene solo dos modalidades de suscripción: mensual, con un coste de 15 euros por mes, o anual, por 150 euros al año, independientemente del patrimonio del que disponga el cliente.

Bajo coste

En Finizens cobran también de forma lineal un 0,87% anual. En la compañía de Asenjo, por su parte, “la estimación está en ofrecer a los inversores unos costes un 80% más bajos que la media del sector, y 3,2 puntos más rentabilidad que la media. En 2016, esta diferencia ha sido aún mayor: la rentabilidad media de nuestras carteras ha sido de 7,4%, neto de comisiones”.

No obstante, este tipo de servicios todavía se ve con cierta cautela. Fernando Zunzunegui, asesor de regulación de EFPA España, asociación que representa a asesores financieros, advierte de que “el cliente debe ser informado de la diferencia que existe entre un asesoramiento personal y uno digitalizado.

Tiene derecho a saber que los algoritmos generan respuestas automatizadas. Dan lugar a un frío cálculo con los datos captados. A un algoritmo no le puedes hacer preguntas”. No obstante, Business Insider prevé que en 2020 estos nuevos asesores muevan el 10% del patrimonio de activos mundial.

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