Concurso gastronómico

La mejor croqueta de jamón está en Cantabria

El ganador es el cocinero Ignacio Solana, de Solana, en la localidad de Ampuero

croquetas
Croqueta del restaurante Solana, ganadora del concurso de Madrid Fusión.

Por tercer año consecutivo sigue siendo el concurso de Madrid Fusión, el congreso gastronómico que se clausura esta tarde en Madrid, que más expectación levanta: el de la mejor croqueta del mundo, organizado por la firma de ibéricos salmantina Joselito. En esta ocasión, el ganador ha sido Ignacio Solana, del restaurante Solana, en Ampuero (Cantabria), que cuenta con una estrella Michelin desde la edición de 2012. El secreto de su croqueta, según explica Ignacio Solana a Cinco Días, se encuentra en la mantequilla y en la leche de las vacas de su casa, en el sabor del jamón ibérico de Joselito, en los huevos, también del pueblo, y en el pan rallado que le hace un panadero de confianza. "Se hace una bechamel fluida y las fríe en un aceite a una temperatura de unos 200 grados", señala este cocinero, que hasta ahora no tenía las croquetas en la carta del restaurante (solo las ofrecía de aperitivo de cortesia), pero a partir de ahora la incluirá.

Los otros cinco finalistas, que compitieron con sus croquetas con Solana, son: Miryam Mesones, de La Cueva, en Alar del Rey (Palencia); Antonio López, de Tellus (Córdoba); José Manuel Araque, del hotel restaurante La Casota Gourmet  (Ciudad Real); Roberto Cabrera, de Huerta de Carabaña (Madrid) y Pedro Noriega, de Castru El Gaiteru, en Celorio (Asturias).

En el jurado se encontraba, entre otros, José Gómez, propietario de ibéricos Joselito y dos cocineros vascos de renombre: Juan Mari Arzak y Andoni Luis Aduriz, del restaurante Mugaritz, que ayer ofreció una de las ponencias más brillantes de Asisa Madrid Fusión, donde destacó la importancia de domar el azar en la cocina, que hay que entender como una herramienta creativa. "A lo mejor no es honesto quedarse en platos fáciles, que gusten a todos", explicó.

El año pasado la mejor croqueta de España fue a parar a  La Barra de Trivio (Cuenca), del cocinero Jesús Segura; y en la primera edición lo recibió el restaurante Regueiro, en Tox (Asturias).

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