Infraestructuras

Aena y Murcia negocian el cierre de San Javier para rescatar Corvera

El operador pide compensaciones y se prevé un concurso para el nuevo aeropuerto

Avión de verificación en vuelo, en el verado de 2012, en el aeropuerto murciano de Corvera.
Avión de verificación en vuelo, en el verado de 2012, en el aeropuerto murciano de Corvera.

La Comunidad murciana busca el arranque del aeropuerto murciano de Corvera, concluido en 2012 y aún sin operaciones tras una inversión de unos 270 millones por parte de una concesionaria privada con accionistas de relumbrón. Todo pasa por el cierre a los vuelos comerciales de San Javier, en el área de la costa. Aena, que invirtió 70 millones en el refuerzo de su aeropuerto con una segunda pista, ha venido alargando la decisión de la clausura y ahora negocia en firme con la Consejería de Fomento en busca de compensaciones.

Fuentes de toda solvencia aseguran que el pasado jueves se dio un avance en los contactos a través de una reunión al más alto nivel. A ella acudieron el consejero murciano de Fomento, Pedro Rivera, el presidente de Aena, José Manuel Vargas, y el director general de la firma pública, Javier Marín. Las mismas fuentes explican que Aena reclama 45 millones por renunciar al tráfico civil en su plaza murciana, que quedaría para operaciones militares. La cifra responde a inversiones por amortizar.

Tras el cierre de San Javier, Corvera saldría de nuevo a concurso y se especula con que la propia Aena estaría entre los posibles interesados.

Dos aeropuertos en 35 kilómetros

- El aeropuerto de Corvera dista unos 30 kilómetros de la ciudad de Murcia, mientras el de San Javier está a unos 70, pero se encuentra en plena costa en el área de influencia de la Manga del Mar Menor.

- La instalación cuenta con una pista y sus previsiones pasaban por alcanzar los 12 millones de pasajeros en 2030.

- El Gobierno murciano persigue el cierre de San Javier desde tiempo atrás. En noviembre de 2011, justo antes de la entrada de Ana Pastor y con José Blanco de salida, firmó un protocolo con el anterior gabinete de Fomento.

Los aeropuertos de Corvera, Ciudad Real y Castellón son las tres grandes infraestructuras ajenas a Aena construídas durante la época del boom. Las dos primeras están sin aviones, mientras el tercero funciona al ralentí en manos de la francesa Edeis y con operaciones de Ryanair (tres vuelos semanales a Londres-Stansted, dos a Bristol y otros tantos a Sofía) y Blue Air (dos frecuencias semanales entre Castellón y Bucarest).

El aeropuerto de Corvera fue terminado en abril de 2012, cuando la Agencia Tributaria habilitó el recinto aduanero y se concluyeron los últimos remates. Antes de ese hito, la instalación atravesó diez años de trámites y obras. En julio de 2001 fue constituida la Sociedad Aeropuertos de Murcia (Aeromur), a la postre concesionaria. En mayo de 2003 Medio Ambiente aprobó el estudio de impacto ambiental y Fomento otorgó la declaración de interés general. El Gobierno murciano también calificó de interés el proyecto.

El plan director del aeropuerto fue presentado por el Ejecutivo murciano en septiembre de 2005, para ser aprobado seis meses después. Aeromur ganó la concesión para la construcción y explotación durante un plazo de 40 años en abril de 2007. En el capital estaban el mayor constructor de la región, Luis del Rivero, a través de Sacyr; y las entidades financieras e industriales más potentes del lugar: Cajamurcia (luego Banco Mare Nostrum) y Grupo Fuertes, además de la cementera local La Cruz. El contrato fue firmado el 31 de julio de ese año; Aviación Civil autorizó la obra se la primera piedra se puso de inmediato. Aún no asomaba la crisis.

El Gobierno murciano allanó la financiación de las obras, complicada en plena recesión, con un aval de 200 millones (del que se dispusieron 182 millones). La Caixa o Espirito Santo, entre otros, entraron a respaldar el proyecto. Y fue en 2013, con el aeropuerto de Corvera ya finalizado, cuando comenzó un tenso pulso entre la Administración Autonómica, que lideraba el hoy eurodiputado Ramón Luis Valcárcel, y Sacyr, primer accionista de Aeromur (60,7% del capital), por la puesta en marcha de un expediente de resolución de la concesión por el incumplimiento del calendario de arranque de las operaciones.

Tras perder el activo, Sacyr, que había concluido con éxito la certificación del aeropuerto, se fue a la justicia. El enfrentamiento está en el Supremo después de que la constructora perdiera un primer asalto en el Tribunal Superior de Justicia de Murcia, que obligó a entregar las llaves de la instalación.

Sacyr, la concesionaria apartada antes de arrancar

Sacyr y sus socios, agrupados en Aeromur, fueron apartados de la explotación del nuevo aeropuerto de Murcia por cuatro razones: incumplimiento de la fecha de apertura, pese a que la concesionaria Aeromur ha defendido que no había plazos expresados en el contrato; la falta de diligencia para tramitar la documentación; la empresa no aportó un organigrama de responsables del aeropuerto, y no desarrolló instalaciones complementarias como un complejo comercial y de ocio comprometido.

Aeromur, por su parte, reivindicó hasta en tres ocasiones el reequilibrio de la concesión –situación prevista en el contrato– a la vista de la entrada de España en la crisis, lo que motivaría un incumplimiento de previsiones de tráfico, y cambios regulatorios inesperados en 2009 que elevaban las obligaciones y costes como gestor aeroportuario.

Sacyr estaba convencida de sacar adelante con éxito el aeropuerto, incluso con la competencia de San Javier y de la cercana plaza de Alicante, ambos de Aena. La ventaja competitiva era la libertad de horarios frente a las restricciones de San Javier, por su uso mixto (civil y militar), y la flexibilidad tarifaria. El aeropuerto de Corvera llegó a tener fecha de apertura fijada el 7 de abril de 2015 y conversaciones en firme con distintas aerolíneas.

Obras Públicas negó fórmulas de socorro, como la cuenta de compensación, ampliación de plazo de explotación o ingresos garantizados, al entender que no se podía reequilibrar una infraestructura que no había dado sus primeros pasos aún.

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