Refinanciación del grupo

El concurso de la filial mexicana de Abengoa retrasa su reestructuración

La llegada del dinero nuevo queda aplazada 'sine díe' hasta que se solventen los problemas

Unas personas entrando al centro de Abengoa de Palmas Altas en Sevilla.
Unas personas entrando al centro de Abengoa de Palmas Altas en Sevilla. EFE

El concurso de la filial mexicana de Abengoa es la causa del retraso en la aplicación del plan de reestructuración del grupo de ingeniería. La decisión del juez mexicano de aceptar el requerimiento de uno de los acreedores de esta sociedad por impago, Banco Base, ha provocado que la entrada de liquidez se dilate aún más y que dependa de un acuerdo con él.

El grupo de hedge funds y bancos acreedores liderados por Santander, Bankia, CaixaBank, Popular y Crédit Agricole, que impulsaron la reestructuración de Abengoa se han encontrado con un nuevo obstáculo que ha provocado que se retrase la entrada de la liquidez comprometida.

De acuerdo con la documentación inicial entre Abengoa y sus principales acreedores, estaba previsto que se inyectaran los 1.170 millones de euros en torno al 19 de diciembre. Sin embargo, la decisión de un juez mexicano de decretar el concurso de la filial mexicana del grupo a petición de uno de sus acreedores, Banco Base, ha variado el calendario original, según confirman fuentes conocedoras del proceso.

Abengoa reconoció el pasado 20 de diciembre que la resolución judicial era “inusual e inesperada, ya que los peritos (visitadores) habían emitido en dos ocasiones un informe contrario a la petición inicial de Banco Base, en el que concluía que Abengoa México no se encontraba en una situación concursal”.

ABENGOA 0,02 1,53%
ABENGOA B 0,01 0,00%

1.170
millones inyectarán los ‘hedge funds’ y bancos en la compañía.

86%
de los dueños del pasivo financiero de Abengoa aceptó el plan de reestructuración de la compañía.

196
millones de euros es la capitalización actual del grupo en Bolsa.

Fuentes conocedoras del proceso explican que el concurso de esta filial plantea unos problemas que deben ser solventados antes de la entrega del dinero nuevo y la puesta en marcha del plan de viabilidad, que ha contado con el apoyo mayoritario de los tenedores del pasivo financiero y con el visto bueno del juez encargado de tramitar el preconcurso.

En la documentación sobre la refinanciación, que puede consultarse en CincoDías, consta como uno de los requisitos para su puesta en marcha la necesidad de un acuerdo vinculante con los tenedores de deuda de la filial mexicana, uno de los cuales es Banco Base. Otras fuentes afirman, por su parte, que las diferentes partes están trabajando ya para arreglar la situación y que no será preciso esperar a que la filial salga del concurso de forma oficial para la llegada del dinero.

El grupo de ingeniería ha logrado sortear todos los impedimentos que se han interpuesto en su camino desde que solicitara el preconcurso en noviembre de 2015: firmó un rescate inicial con un grupo de fondos de inversión, logró el placet del juez para obtener un plazo de siete meses para renegociar todas las condiciones, en agosto selló un nuevo plan de viabilidad con un diez hedge funds –Abrams Capital, The Baupost Group, Canyon, Centerbridge, D.E. Shaw, Elliott Management, Hayfin Capital, KKR, Oaktree y Värde– y bancos acreedores, y posteriormente logró luz verde de una gran mayoría de los acreedores financieros (86%), de sus accionistas y del juez.

La compañía ha logrado en estos últimos meses la luz verde de sus planes de reestructuración en EEUU y Reino Unido. La pasada semana Abengoa comunicó que continuaba “trabajando en el cumplimiento de las condiciones necesarias para el cierre de la operación con la confianza de que este se produzca próximamente”, pero sin indicar plazos.

Una vez solventados los problemas provocados por el concurso de su filial mexicana, Abengoa recibirá 1.170 millones. Unos 661 serán destinados a la refinanciación de dinero inyectado desde el mes de septiembre y algo más de 508 se dedicarán a financiar proyectos nuevos o en marcha. Un dinero que será aportado por los hedge funds y bancos acreedores a través de una ampliación de capital que laminará a los actuales accionistas. El grupo, además, deberá capitalizar deuda para remediar unos fondos propios negativos.

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