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Hygge

Por qué los daneses son los más felices

Al Estado de bienestar se une un estilo de vida basado en el 'hygge'

La sede del Instituto de Investigación sobre la Felicidad, un grupo independiente que se dedica al estudio del bienestar y la calidad de la vida se encuentra, curiosamente, en Copenhague (Dinamarca). Y de lunes a viernes hay velas encendidas todo el día en la oficina de este think tank, fundado en 2013, después de observar el interés que despertaba en todo el mundo el concepto de la felicidad. De momento, no hay chimenea, pero no lo descartan.

Si se eligió esta ubicación, cuenta el director de la citada organización, Meik Wiking, fue en gran medida por el factor hygge (pronunciado juga), una palabra de origen noruego que significa bienestar. Esto es, un estilo de vida basado en la sencillez, en la calma, en la calidez de lo hogareño, el antídoto perfecto contra una forma de vida acelerada, basada en el consumismo y en las relaciones deshumanizadas. Es la nueva tendencia de la que se habla en casi todo el mundo y que ahora llega a España.

En el año 2011, la ONU declaró la búsqueda de la felicidad como un objetivo humano fundamental, y un año más tarde publicó un informe mundial sobre este asunto. Y en todas las encuestas sociales que se realizan en Europa, analizando parámetros como la salud, la seguridad familiar y laboral, así como la libertad política o la corrupción del gobierno, Dinamarca, con 5.700.000 habitantes (el 49% varones y el 51% mujeres), encabeza en la mayoría de las ocasiones todos los rankings, a pesar de ser el país con el porcentaje más elevado de denuncias de violencia de género de la UE, no sólo del ámbito familiar sino también laboral. Una encuesta publicada por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE muestra que un 52% de las mujeres danesas considera haber sufrido alguna forma de violencia física o sexual, frente a una media europea del 33%. También es uno de los país con elevadas tasas de suicidio y de alcoholismo.

A pesar de esto último, el interés por encontrar el secreto de la felicidad de la que hacen gala los daneses ha hecho que alcaldes, investigadores y dirigentes de todas las disciplinas y rincones del mundo acudan cada año a este país del norte de Europa, en busca de algunas de las razones que componen los altos niveles de satisfacción de la población.

Para muchos, el fenómeno es inexplicable, cuenta Wiking en el libro Hygge (Libros Cúpula), que el próximo 10 de enero estará en España para presentar la obra, que ya se ha convertido en un bestseller en más de 14 países donde ya se ha publicado. Es incomprensible, entre otras razones, debido a la fría climatología, pero también debido a que los daneses se encuentran entre los ciudadanos que más impuestos pagan del mundo. Sirva de ejemplo, que un salario de unos 65.000 euros anuales tributa al 56%, aunque cada año variará en función de las necesidades que el Estado tenga.

Este apoyo surge de la conciencia de que el modelo de bienestar transforma la riqueza colectiva en bienestar. “No estamos pagando impuestos, estamos invirtiendo en nuestra sociedad. Estamos comprando calidad de vida”, explica el autor, que anteriormente trabajó para el Ministerio de Asuntos Exteriores de Dinamarca.

Porque la clave para entender el alto nivel de confort de los daneses es la capacidad para reducir el riesgo, la incertidumbre y la ansiedad entre los ciudadanos y para evitar la felicidad extrema. Todo esto, combinado con el estilo poco apresurado de vida danés, hace de los ciudadanos de este país, según distintas encuestas sociales, sean los que vivan más a gusto. Pero también, agrega el experto, son los que se reúnen con más frecuencia con los amigos y la familia, y los que se sienten más tranquilos y en paz. Incluso una facultad del Reino Unido, añade Wiking, estudia el fenómeno hygge danés, que se ve reflejado en la estética y en el concepto que está surgiendo en el mundo entero en el diseño de panaderías, tiendas y cafeterías.

El hygge no se limita solo a las casas acogedoras o a los cafés de estética bonita, los daneses creen que este concepto es necesario trasladarlo al lugar de trabajo. Así lo cree un 78% de los encuestados por el Instituto de Investigación sobre la Felicidad. Y para ello esta corriente recomienda que en la oficina haya velas y dulces. Eso son solo dos detalles, porque lo importante es que el ambiente dentro de las empresas sea cada vez más informal, acogedor e igualitario. Incluso, recomienda el director del citado instituto, Meik Wiking, se pueden colocar unos cómodos sofás para que los empleados puedan sentarse a leer un largo informe o mantener una reunión de trabajo, en lugar de cara a cara en una mesa y en un entorno laboral aséptico.

La iluminación es clave para sentirse bien. Y eso lo saben bien los nórdicos que tienen pasión por las velas, pero también por las lámparas que crean un ambiente confortable. Es todo un arte, una ciencia, una industria, un pequeño detalle que hace la vida más agradable.

 

El equipo de emergencia ‘hygge’

Para iniciarse en el movimiento hygge, “para esas noches en las que se está bajo de energía, en la que no hay planes, no apetece salir y se tienen ganas de disfrutar de un rato agradable de soledad”, el experto en asuntos de bienestar, Meik Wiking, recomienda hacerse con un pequeño equipo que hará ese momento más placentero.

Para empezar, son necesarias unas velas. La vida en los países escandinavos no se entiende sin la luz de las candelas; pero además hay que proveerse de chocolate “del bueno”. Para ello aconseja visitar una pastelería, ahí también radica el placer, y comprar unos bombones, que no tienen por qué se los más caros, sino un sencillo capricho que saborear de vez en cuando. “Se trata de una rutina que proporcionará ilusión”. El té o una bebida caliente también es para los daneses sinónimo de confort, lo mismo que tener al lado uno de los libros favoritos. “Si tienes un trabajo como el mío, que te obliga a leer un montón de cosas y absorber los puntos clave, puede que se tenga tendencia a leer muy rápido incluso un libro de ficción”, reconoce Wiking. Esto lleva irremediablemente a ir a la última página para ver cómo se resuelve una novela, aunque sea de intriga.

“Este tipo de lectura es distinta. Lee despacio y deja que la historia se desarrolle”, afirma. En el kit de acompañamiento también debe haber una película o serie favorita, como un buen par de calcetines de lana, un jersey de batalla, una buena manta, y un cuaderno especial en el que se anoten los momentos más hyggelige vividos, esto es, las experiencias más agradables que se hayan vivido. Es una manera de tenerlas siempre presentes.

Por último, la música y un álbum de fotos también servirán de compañía.

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