Editorial

El reto de construir un AVE 'low cost'

El pedido a Talgo rompe un parón de 11 años en las compras para Renfe

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ayer durante la adjudicación del pedido a Talgo.
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ayer durante la adjudicación del pedido a Talgo.

La adjudicación a Talgo del contrato de trenes de alta velocidad promovido por Renfe constituye una muestra del potencial tecnológico de la compañía y un importante espaldarazo para la industria española. El pedido rompe un parón de 11 años en las compras para Renfe, que como explicaba ayer el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, adquiere el tren “más moderno” al mejor precio. La factura del Avril de Talgo asciende a 1.495 millones de euros por un máximo de 30 trenes con un mantenimiento de hasta 40 años, lo que supone una rebaja de más del 40% respecto a la cifra presupuestada por Renfe, de 2.642 millones de euros en total. La adjudicación, que pone fin a un proceso de 18 meses durante los cuales se han examinado también las ofertas presentadas por Alstom, CAF y Siemens, evidencia que Fomento continúa primando el precio como criterio de selección. El afán de ahorrar costes explica también la decisión de alargar el mantenimiento de los trenes a toda la vida útil del material, frente a la práctica habitual de cerrar contratos por períodos sustancialmente más cortos, de siete y 14 años.

Pese a que De la Serna destacó también que los nuevos trenes son un 20% más eficientes que la actual flota de alta velocidad, el perfil low cost de la adjudicación ha despertado malestar en la francesa Alstom, que estudiará la oferta de Talgo y se reserva el derecho a presentar alegaciones. La francesa considera que el precio del Avril es difícilmente sostenible y pone en duda las ventajas técnicas del modelo respecto a los de sus rivales. En caso de que la compañía de material ferroviario impugne el contrato, ante el Tribunal Económico Administrativo Central de Recursos Contractuales, se suspenderá la adjudicación hasta que el organismo emita una resolución. En cualquier caso, no es inusual que existan disconformidades en torno a los procesos de contratación pública, una posibilidad que contempla la propia normativa y que son fruto de la fuerte competencia desarrollada entre las empresas aspirantes.

La fabricación del Avril de Talgo deberá responder a las fuertes previsiones de crecimiento de la alta velocidad en España, una vez que se liberalice el transporte de pasajeros en tren en 2020, y ante la entrada en funcionamiento de nuevas líneas. El desarrollo exponencial que ha tenido el AVE en los últimos años –ha sumado un 60% más de pasajeros respecto a 2013– y la alta tasa de ocupación media, en torno al 85%, sitúa a España como un referente de vanguardia para todos los países que quieren invertir en este tipo de infraestructura. A las ventaja de un precio competitivo, hay que sumar los puestos de trabajo que generará la adjudicación a la empresa española. El reto ahora es que el tren que ha merecido el contrato del siglo, como ya se ha bautizado, demuestre sobre el terreno su calidad, su eficiencia y su sostenibilidad.

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