Editorial

Competitividad regional desigual

La conocida como economía del conocimiento es el campo más fértil para el crecimiento sostenible. En esta lógica se sustentan las conclusiones de un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) sobre la competitividad de las comunidades autónomas, que constata que las más intensas en desarrollar el ámbito del conocimiento registran mayor renta por habitante, además de haber resistido mejor la crisis en términos de renta, de productividad y de empleo. La buena noticia es que, según el informe, el uso del conocimiento se ha intensificado en todas las regiones. La mala, que esto se ha producido de manera muy desigual. Y esta es la razón por la que se ven diferentes desempeños, tanto para aminorar las consecuencias negativas de la crisis como para reactivar la recuperación. Así, las regiones más intensivas en activos basados en el conocimiento (País Vasco, Madrid y Navarra) obtienen resultados económicos por habitante claramente superiores a la media. La desigualdad en el mapa de la competitividad regional refleja una realidad que es necesario combatir. Y a esta no son ajenas, por encima de aglomeraciones urbanas o ubicación de grandes empresas, las diferencias de partida que tienen origen en las anomalías en la financiación autonómica. Esas que la reforma en ciernes debe corregir.

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