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El mercado es fuerte contra la posverdad

Los inversores se preocupan por los hechos, y las mentiras suelen diluirse rápidamente en la Bolsa

Billetes de dólar.

Los mercados están mejor preparados que los votantes para lidiar con un mundo posverdad. Por supuesto que los inversores son igual de proclives a tragarse las noticias y rumores falsos que invaden la política cada vez más. La diferencia es que en el mundo del dinero la verdad suele restablecerse rápidamente.

Véase el caso de Vinci, el grupo constructor francés cuyas acciones perdieron el martes casi un quinto de su valor debido a que un comunicado de prensa falso afirmó que revisaría las cuentas de 2015 y 2016 y despediría a su director de finanzas. No es la primera compañía víctima de este tipo de broma. Las acciones de Twitter dieron un brinco en julio de 2015 debido a un informe falso de que había recibido una oferta de compra. Algo similar ocurrió con la empresa sueca de hardware de seguridad Fingerprint Cards en 2013 (se dijo que iba a ser comprada por Samsung).

La única ventaja de tales impactos es que alertan rápidamente a la empresa de que hay un rumor que se está tomando en serio. Vinci emitió rápidamente un desmentido. Del mismo modo, cuando la crisis de la eurozona estaba en lo más alto, los altos funcionarios de finanzas solían responder raudamente a los rumores sobre países y bancos.

Las acciones de la constructora francesa Vinci perdieron el martes un quinto de su valor por un comunicado de prensa falso, pero luego se recuperaron

En cambio, los políticos se enfrentan a una multitud de afirmaciones erróneas y rumores fantasiosos, pero no pueden saber con certeza cuáles están influyendo en los votantes. La victoria de Donald Trump y el brexit han afectado aún más a su confianza en las encuestas de opinión.

Los mercados tienen otra ventaja incorporada en lo que se refiere a información confusa. Los inversores se preocupan por los hechos, aunque solo sea porque se preocupan por ganar dinero. Y las compañías están obligadas por la regulación a ser veraces. De ahí que las acciones de Vinci se recuperaran después del desmentido. Cualquier persona que lo pasara por alto se arriesgaba a quedarse atrás y perder dinero.

Los mercados rara vez pueden presumir de superioridad moral, pero la atención que prestan a separar el grano de la paja merece la aprobación de un mundo en el que la sinceridad no puede darse por sentada.