Fusión

El FROB tendrá en febrero el informe de fusión de Bankia y BMN

El organismo dependiente de Economía evaluará con el asesor externo las mejores opciones para BMN

Bankia no necesitaría ampliar capital para integrar BMN ante su exceso de capital

El banco que preside José Ignacio Goirigolzarri mantendría su política de dividendos

El presidente del FROB, Jaime Ponce, durante su comparecencia ante la Comisión de Economía del Congreso
El presidente del FROB, Jaime Ponce, durante su comparecencia ante la Comisión de Economía del Congreso EFE

La operación de fusión entre Bankia y BMN debe pasar todavía por varias fases. El FROB prevé tener el estudio del asesor externo sobre las mejores opciones para el futuro de las dos entidades –sobre todo de BMN– en febrero. Será entonces cuando Bankia y la firma liderada por la antigua CajaMurcia realicen sus análisis de fusión. Bankia no necesitaría ampliar capital para absorber a BMN al emplear su exceso de capital y provisiones.

El FROB está en la actualidad en fase de búsqueda del asesor externo que se encargará de reordenar sus participaciones en Bankia y en BMN –bancos en los que controla en ambos el 65% de su capital–, y sus posibles estrategias de desinversión. El FROB ya anunció a finales de septiembre, que estudiaría la fusión de ambos bancos.

Según el calendario que se maneja, una vez que el FROB contrate al banco de inversión que analizará las distintas opciones para Bankia y BMN el 3 de noviembre, se espera contar con dicho estudio entre finales de enero y primeros de febrero. Será entonces cuando Bankia y BMN también analicen dicho informe y procedan a evaluar su previsible integración, con la aprobación de sus respectivos consejos de administración y accionista. El proyecto es que esta operación, de producirse como todo parece indicar, se llevaría a cabo entre junio y julio de 2017, fecha en la que finalizan para Bankia las restricciones para realizar operaciones corporativas.

Para llevar a cabo esta operación Bankia emplearía su exceso de capital (que a junio era del 12,9% CET1 fully loaded (aplicados todos los requerimientos de Basilea III), explican todos los expertos consultados. Según un informe de CaixaBank, el impacto en el capital de esta operación para Bankia sería de 58 puntos básicos, lo que permitiría a la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri repartir dividendo.

El informe de CaixaBank, coincide con la opinión de la mayoría de los realizados por otros analistas, al mantener que es una buena operación para ambas entidades. “Tiene un gran sentido estratégico como financiero”, señala.

BMN aportaría a Bankia un 20% en activos totales, créditos y depósitos, y un 38% en oficinas. Además, le proporcionaría una cuota de mercado entre el 25% al 30% en Murcia, Granada y Baleares, las tres principales zonas de actuación de la entidad que preside Carlos Egea. Bankia y BMN sumarían más de 2.500 oficinas y 17.350 empleados en España. Esta previsible fusión tiene por objetivo recuperar la mayor parte de las ayudas públicas que han recibido ambas entidades (22.424 millones Bankia y 1.600 millones BMN).

La operación también permitiría dar liquidez a ciertos títulos de BMN, adquiridos por inversores institucionales, que controlan el 19,5% de esta entidad como consecuencia del canje de convertibles y de otros híbridos como consecuencia de la reestructuración llevada a cabo en el banco. Las fundaciones de BMN (las de las antiguas CajaMurcia, Caja Granada y Sa Nostra) suman el 15,5% del capital de BMN.

CaixaBank valora en su informe a Bankia a precios de mercado y a BMN en 0,6 veces sobre valor en libros. De esta forma, estima que la participación de las fundaciones de BMN se diluirían hasta el 2,1% del capital de la entidad resultante, y del 2,6% de los inversores institucionales. Mientras que el free float llegaría al 30%, y la participación del FROB se mantendría igual, en el 65% del capital.

Entre los inversores institucionales de BMN se encuentra la aseguradora Caser.

La operación, además, supondría unas sinergias de 164 millones de euros al año brutos, según CaixaBank, que suman un valor neto actual (sirve para calcular el valor presente de un determinado número de flujos de caja futuros con lo que encaja con una absorción) de 1.100 millones de euros, incluidos los costes de reestructuración (de 329 millones de euros brutos, el doble de las sinergías).

Otros expertos aseguran que una de las partes donde la operación encontraría más sinergias es en la reducción de los servicios centrales de BMN, donde operan unos 850 empleados. Las duplicidades de redes es reducida.

A la espera de ampliar la fecha de la privatización

El FROB quiere rentabilizar lo máximo posible sus dos principales participaciones bancarias. En ambos casos, el objetivo inicial era vender en el mercado su participación del 65% tanto en Bankia como en BMN, pero la situación de los mercados y la debilidad del negocio bancario han dado al traste con estos proyectos. El problema aún es que, pese a que Bankia integre a BMN, la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri tiene aún fecha para su privatización, finales de 2017. Varias fuentes políticas consultadas aseguran que el FROB ya tiene redactado un nuevo texto de la ley donde se fija la actual fecha de privatización de Bankia para ampliar el plazo e incluso suprimirlo. El problema hasta ahora era la falta de Gobierno para llevar a cabo la modificación de la norma española, que fija un plazo de cinco años a contar a partir de finales de 2012 para la salida del Estado de sus participaciones, lo que se cumple en 13 meses. Este cambio normativo necesita ser aprobado por el Parlamento, lo que ha sido prácticamente imposible en estos meses de 2016. Por ello, se espera que una vez que se forme el nuevo Gobierno una de las primeras medidas que adoptará será la de ampliar la fecha para la privatización de Bankia. Todos los partidos políticos están de acuerdo en adoptar esta medida. Incluso Podemos, grupo político, incluso que pretende que Bankia sea el núcleo de un banco público, algo a lo que se opone sobre todo el PP_y Ciudadanos. El PSOE también está de acuerdo en su privatización, aunque asegura que no corre prisa. Bruselas y el Banco Central Europeo (BCE), sin embargo, no piensan lo mismo, y han vuelto a reclamar que se agilice la salida del Estado de su capital.

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