Aviación

Llega en 2017 la clase ‘premium’ de Iberia, entre business y turista

Primera compañía en ofrecer una tercera cabina entre España y Suramérica

La renovación de interiores en la flota de largo radio comenzará entre marzo y abril de 2017

La ‘premium’ mejora la distancia entre asientos y la oferta de ocio y gastronómica respecto a la turista

Iberia
El director comercial de Iberia, Marco Sansavini, junto al presidente de la aerolínea, Luis Gallego, esta mañana en Tokio.

Iberia ha lanzado esta mañana en Tokio (Japón) una tercera cabina en sus aviones, la turista premium, con precios y servicios que se ubican entre la business y la turista. La compañía volverá a meter su flota de larga distancia en los hangares para la renovación de interiores a partir de marzo del próximo año. Escasamente a una semana de que la matriz IAG publique sus resultados, la dirección de la aerolínea española ha eludido ofrecer datos de inversión o previsiones de incremento en el ingreso medio por pasajero. También queda para los próximos meses la presentación de las tarifas.

Sin embargo, la nueva vuelta conceptual a su oferta, en principio en los vuelos entre España y Suramérica, busca la generación de demanda extra y el alza en ingresos por asiento operado. “La clase turista premium creará demanda entre clientes que hoy viajan en turista y estimulará la llegada de nuevos clientes. Somos conscientes de que hay viajeros de business que pueden optar por pagar menos y volar en premium, pero el plan de negocio nos dice que será un proyecto rentable”, ha comentado en rueda de prensa el presidente de Iberia, Luis Gallego. En el objetivo están las pymes y autónomos que veían la clase business fuera de su alcance. A día de hoy, un billete medio en turista está dos tercios por debajo del precio que se paga por el trato exclusivo en primera. Las familias y personas que viajan en grupo también son clientes potenciales de la cabina Premium.

Las principales ventajas respecto al asiento en clase turista comienzan en tierra, con embarques preferentes o una maleta extra, y continúan a bordo con el aislamiento en una cabina de menos tamaño, pareja a la de business; el equipamiento con asientos Recaro de nueva generación, con más amplitud entre plazas; la oferta gastronómica y de ocio, y detalles adicionales como la copa de bienvenida, la entrega de almohada, manta y neceser, o una pantalla individual de mayor tamaño que la del asiento en turista.

Cambia la propia configuración de cabina, con una disposición de dos asientos junto a las ventanillas y tres en el pasillo central (2-3-2) frente a los cuatro asientos centrales y dos por ventanilla de la clase turista (2-4-2). La pérdida de una butaca por fila facilita un 20% más de distancia respecto al asiento de delante, que pasa de 78 a 94 centímetros, el viajero gana un 40% en reclinabilidad, hasta los 18 centímetros, y el ancho de su sillón es de 48 centímetros.

Una estructura de costes para “capear” el temporal

El actual contexto de precios bajos del combustible ha generado una sobrecapacidad de oferta de asientos en el mercado aéreo que se desinflará en cuanto el petróleo tienda a subir y los precios de los billetes deban dar respuesta a ese incremento de costes, viene a argumentar el presidente de Iberia. Desde el punto de vista de Luis Gallego, este fenómeno de burbuja en la oferta viene produciéndose desde hace un año, aunque el efecto para las aerolíneas es perverso: “Lo que se ahorra en costes de combustible y se podría generar por la entrada de nuevos clientes, se pierde por un menor ingreso medio, generalizado en el sector, por asiento operado”.

Iberia va a aguantar el temporal, según su dirección, sin nuevos ajustes de producción a corto plazo después de que fueran suprimidos destinos como Estambul (Turquía), Accra (Ghana) o Lagos (Nigeria), o fueran reducidas las frecuencias a Brasil. La compañía dice tener la estructura de costes necesaria para “capear el momento del ciclo en que nos encontramos”.

Al mayor confort de viaje se suman los citados amenities, la ya tradicional conexión wifi, sistemas de carga de dispositivos electrónicos, y una pantalla de 12 pulgadas, entre las 9 de la clase turista y las 15 pulgadas de la business.

“Nos dirigimos al cliente que viaja en turista y está dispuesto a pagar un poco más por su comodidad”, explica el director comercial de Iberia, Marco Sansavini, “hemos detectado que existía esta necesidad entre nuestros propios viajeros”. Iberia reservará la nueva cabina de pasajeros alrededor del 10% de las plazas que venían ofertándose para la clase turista en sus aviones de largo radio A330/300 (ocho unidades) y A340/600 (13 unidades). Los primeros contarán con 29 asientos de business, 21 de turista Premium y 242 de turista. Los A340, por su parte, reparten sus asientos con 36 en business, 23 en turista Premium y 300 en turista.

Los 16 A350 que comenzarán a entrar en la flota de Iberia a partir de 2018 vendrán ya con las citadas configuraciones de fábrica. Y quedan fuera de este nuevo reparto de cabinas y asientos los A330/200 “por las características de sus destinos y tamaño del avión”, ha explicado Luis Gallego.

La nueva clase turista premium se estrenará en vuelos a Buenos Aires, Bogotá, Lima y Chicago. “Para España es una novedad. Ya hay aerolíneas con una clase turista premium, pero ninguna vuela directo entre España y Latinoamérica”, argumenta el responsable comercial de Iberia.

  • Mirada a la competencia

Este mes de octubre la compañía habrá renovado los interiores de toda su flota de largo radio. Pero el trabajo continúa. El presidente Gallego asegura que tanto IAG como Iberia siguen el devenir del fenómeno del bajo coste en los vuelos de largo radio. “La oferta low cost se ha consolidado en mercados como el español y británico de corto radio y aunque no se espera un impacto tan fuerte en la larga distancia, por la propia estructura de costes de estas operaciones y la imposibilidad de sacar tanto partido a los aviones, veremos cómo y cuándo es el momento de competir”, sostiene ante lanzamientos con el de Norwegian, hacia América, desde Barcelona. De hecho, Iberia también se plantea relanzar producción desde El Prat aunque aún no ha desvelado sus planes.

Luis Gallego y parte de su equipo se encuentran esta semana en Tokio (Japón) con motivo del estreno de la ruta que enlaza Madrid con la capital nipona. “Este tipo de experiencias, como la de la ruta Madrid-Shanghái, merecen un tiempo mínimo de maduración de dos a tres años”, argumenta el primer ejecutivo de Iberia.

Llega en 2017 la clase ‘premium’ de Iberia, entre business y turista

La empresa no descarta nuevos destinos cuando se le pregunta por Asia o Australia, pero Gallego reconoce que la actual tarea del departamento comercial reside en establecer una red de conexiones en China a través de alianzas. Un trabajo que no pudo madurarse de forma previa al lanzamiento del vuelo Madrid-Shanghái a la vista de que se abordó de forma anticipada por la disponibilidad de slots, siempre complicada en el aeropuerto de Shanghái.

El caso de la entrada en Tokio ha sido distinto, con negociaciones abiertas hace casi un año y que han cristalizado en acuerdos de código compartido con Japan Airlines y un acuerdo de negocio, que incluye reparto de ingresos y una acción comercial en común, con la japonesa y también con British Airways y Finnair.

El reinicio de los vuelos a Tokio, tras 18 años de ausencia, se produce con tres frecuencias semanales que Iberia pretende elevar hasta la frecuencia diaria en cuanto contemple respuesta de la demanda.

Respecto a la contratación de tripulantes extranjeros para formar equipos mixtos en rutas como la de China y Japón, Iberia asegura que contrata al personal conforme a la regulación laboral española. Días atrás, Air Europa se vio obligada a prescindir de decenas de azafatas latinoamericanas al no estar conforme sus contrataciones con normativa española o europea alguna.

Normas