Elecciones EE UU

“La prensa de EE UU no ha estado a la altura frente a Donald Trump”

El periodista Ramón Rovira refleja las luces y sombras del país más poderoso del mundo en el libro ‘Gracias, EEUU’.

Elecciones Estados Unidos 2016
Ramón Rovira, en un instante de la entrevista.

Lo que ocurre en EE UU, bueno o malo, suele ser noticia. Ya sea en épocas de paz, como la que precedió al 11S; de guerra, como la que le sucedió, o de conflictos sociales e incertidumbre política, como ahora. Sigue siendo el país más poderoso del mundo y como tal, la política y la prensa internacional giran a su alrededor.

Ramón Rovira (Sils, Girona, 1959) se encargó, ente 1996 y 2001, de contar lo que allí acontecía para la audiencia de TV3, la televisión autonómica catalana, como corresponsal de la cadena enWashington. “Un destino soñado”, reconoce el ahora director de comunicación y relaciones institucionales de Banco Sabadell, cuyas vivencias de aquella época, y el apego posterior al país que le acogió y que ha seguido visitando, han dado forma al libro Gracias, EE UU (Plataforma Editorial), una explicación a aquello que le ha hecho la nación más importante del mundo, para lo bueno y lo malo.

La estancia de Rovira coincidió con el último mandato presidencial de Bill Clinton y terminó poco antes del 11S. Una época, describe, muy buena desde el punto de vista económico y político, sin grandes conflictos armados y con una sociedad que permitía una fácil integración. Algo que cambió, quizá para siempre, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. “Fue una gran ruptura en lo que era antes y lo que es a partir de entonces. Los estadounidenses dan cuenta de que hay una parte del mundo que no les quiere, y nace un recelo hacia el exterior. Después llegó la política de George W. Bush y todo lo que siguió al 11S de una forma tan descarnada y brutal: la invasión de Irak, Guantánamo, las torturas...”, relata.

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Gracias, Estados Unidos

“La prensa de EE UU no ha estado a la altura frente a Donald Trump”

Autor: Ramón Rovira
Editorial: Plataforma Actual Precio: 17 euros

Desde entonces, la imagen exterior del país ha quedado dañada. Aunque en España nunca ha sido especialmente buena, siendo uno de los países europeos con mayores índices de antiamericanismo. “El origen de ese distanciamiento se suele situar en la Guerra de Cuba; también el hecho de que España quedara fuera del Plan Marshall, además de una presencia muy intrusiva desde el punto de vista militar, con las bases que se abrieron, junto a la barrera del idioma de las generaciones anteriores”, contextualiza. Aunque Rovira defiende que aún existe un gran desconocimiento de aquel país, “que se visualiza como el imperio que controla casi todo, pero todavía no lo conocemos bien”.

Ahora, EE UU afronta un cambio de ciclo después de ocho años de Gobierno de Obama. Un periodo con el que Rovira se reconoce crítico: “Presentó unas expectativas que eran imposibles de cumplir y en general ha creado una cierta decepción, sobre todo entre las minorías”. Sí destaca el actual progreso económico, con apenas un 5% de desempleo después de la grave crisis financiera de 2008, o los esfuerzos en política internacional por mejorar la imagen del país. Pero el prometido y fallido cierre de Guantánamo, la persistente desigualdad social, el crecimiento de las acciones militares con drones o la brecha racial que vive el país son deberes que quedan pendientes. Este último, además, con difícil solución. “Va a seguir siendo uno de los grandes problemas del país, porque siguen sin resolverlo. La relación entre blancos y negros es compleja, tienen muchos recelos y es difícil poder encajarla”, argumenta Rovira. Para el periodista, no será posible resolverlo al modo europeo:“Allí no le van a quitar a la gente las armas. Quizá con mecanismos de control más potentes... Tienen que encontrar nuevas fórmulas porque es insostenible”.

Y lo tendrá que hacer el próximo presidente, que será elegido el próximo 8 de noviembre. Unas elecciones “extrañas”, cree Rovira, “después de unas últimas citas con candidatos de gran nivel, se enfrentan dos, Hillary Clinton y Donald Trump, con índices de popularidad muy bajos”. Todo el proceso ha girado alrededor de Trump, quien, para el autor, ha destrozado los cánones clásicos de una campaña electoral. “Ha insultado a homosexuales, mujeres, latinos, negros, militares, periodistas... Ha destrozado al Partido Republicano. Es lo contrario del paradigma de presidente”. Pero, según los sondeos, aún conserva opciones de victoria. Para Rovira, por un factor principal: “Los medios de comunicación de EE UU no han estado, en general, a la altura hasta la recta final”. La figura de Trump genera importantes audiencias, lo cual se traduce en mayores ingresos publicitarios, de ahí su constante presencia mediática. Además, cree Rovira, “su velocidad para elaborar mentiras es tan grande que la comprobación de los hechos era imposible. Cuando se desmonta una, él va cuatro por delante. Es algo que los medios no han podido resolver”.

El otro aspecto que sigue haciendo presidenciable a Trump es su rival, Hillary Clinton: “Es el establishment clásico. No es una buena candidata, y a mucha gente no le gusta”. Aunque Rovira cree que ganará si no comete los errores que, en el año 2000, cometió Al Gore con George W. Bush: “Gore era el bueno de la Casa Blanca. Alguien preparado, refinado. Pero fue arrogante con Bush, con quien la gente sí se identificaba. Hillary puede tener un problema si cae en las provocaciones, y empieza a dar lecciones. De momento, lo ha hecho bien”. El penúltimo capítulo de la historia de un “gran país”, como lo define Rovira, que seguirá marcando el ritmo del mundo.

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