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Una salida original para Deutsche

Las grandes empresas alemanas podrían participar en el accionariado del banco

Reflejo del logo de DB.

La caída de las acciones de Deutsche Bank y su déficit de capital reclaman algunas soluciones creativas, como que las grandes corporaciones alemanas tomen participaciones en el prestamista para ayudarle a gestionar el impacto de una posible multa de 12.500 millones de euros de los reguladores de EE UU. Es menos absurdo de lo que parece.

Las empresas alemanas tienen efectivo de sobra, que les está dando pocos intereses. Los miembros del DAX tenían 71.000 millones de euros en líquidez e inversiones a corto plazo al final del último ejercicio –excluyendo a las empresas financieras y los fabricantes de automóviles–. Una gran parte de esta liquidez corporativa está en depósito en Deutsche Bank, así que corre el riesgo, cada vez menor pero real, de verse afectado por un corralito como el de Chipre en 2013.

Deutsche no se enfrenta a nada parecido, pero puede que tenga que aumentar su capital. Los accionistas de Siemens o SAP se negarían, o al menos deberían negarse, a poner dinero en una institución acosada por enormes riesgos legales y operativos. Y los clientes que poseen grandes participaciones en los bancos pueden sesgar las políticas de crédito. Sin embargo, si las corporaciones alemanas decidieran libremente ayudar al banco, aliviarían al Gobierno alemán de cara a las elecciones federales de 2017. Esta solución también evitaría tener que desobedecer las leyes de la UE que hacen difícil para los gobiernos rescatar a los bancos antes de que los acreedores tengan pérdidas. Y puede que no sea del todo malo para las empresas alemanas. La supervivencia de Deutsche es un contrapeso útil en un mercado de capital global dominado por los bancos de EE UU.

El apoyo podría terminar siendo en gran medida simbólico. Las grandes empresas alemanas podrían comprometerse a suscribir una ampliación de capital más grande, en el caso de que los accionistas de Deutsche optaran por no participar. Sería una manera extraña y no del todo óptima para Berlín de esquivar una bala, pero es mejor que muchas de las alternativas.

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