Fondos de inversión

Los fondos piden a Guindos prestar sus acciones para ganar más dinero

El Ministerio de Economía ha recibido una propuesta para que los fondos de inversión puedan prestar sus acciones y bonos. Así ganarán una rentabilidad extra por el ‘alquiler’ de sus títulos, pero al mismo tiempo darán munición a los inversores bajistas. Estos necesitan tomar prestados los valores para apostar por la caída de las acciones españolas.

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Luis de Guindos, ministro de Economía en funciones.

Un frente más para el ministro de Economía en funciones. El equipo que dirige Luis de Guindos ha recibido una petición de la asociación de fondos de inversión, Inverco, para que reactive una ley que permitiría a los gestores prestar los títulos que tienen en cartera. La nula e incluso negativa rentabilidad de los activos sin peligro es el motor de esta iniciativa. Desde el Ministerio matizan que han recibido la iniciativa, pero, debido a que el Gobierno está en funciones, avisan de que ahora mismo ni siquiera está en estudio. 

El Ministerio de Economía ha recibido una propuesta para que los fondos de inversión puedan prestar sus acciones y bonos. Así ganarán una rentabilidad extra por el ‘alquiler’ de sus títulos, pero al mismo tiempo darán munición a los inversores bajistas. Estos necesitan tomar prestados los valores para apostar por la caída de las acciones españolas.

La misión es rentabilizar una parte importante de los activos que tienen en su poder los fondos de inversión españoles. Lo cierto es que se hallan en desventaja con los del resto de la Unión Europea, pues todos los países permiten esta operativa, con la que pueden obtener una rentabilidad adicional sobre su patrimonio. Bélgica fue el último en permitirla, y lo hizo hace nueve años.

Un documento elaborado por Inverco, que puede consultarse en CincoDías.com, asegura que “el préstamo de valores es una operativa que contribuye a la liquidez y a la correcta formación de precios en los mercados [...]”. Y lo más importante en el actual contexto de mercado, que penaliza la seguridad –los bonos públicos alemanes con vencimientos hasta 2028 y los españoles hasta 2020 ofrecen intereses negativos–, esta palanca permitirá que las carteras ganen dinero extra.

Numerosas mejoras

La asociación de fondos de inversión y de pensiones ha actualizado el proyecto de orden, “incorporando las numerosas normativas acaecidas desde 2008”. El texto de ese año recogía, por ejemplo, que solo se podría prestar el 75% del patrimonio.

“El recurso al préstamo de valores por las instituciones de inversión colectivas españolas permitirá una rentabilidad adicional a la derivada de la propia gestión, la cual resulta de extraordinaria relevancia en un contexto como el actual de bajos tipos de interés”, explica el texto de la asociación española de fondos de inversión y de pensiones.

El lado menos positivo es que permitir que los fondos de inversión puedan prestar los títulos dará munición a los inversores bajistas. En España, las posiciones cortas (apuestas por la caída de un valor, ya sea de Bolsa o de renta fija) necesitan el respaldo de activos reales. Por ejemplo, un inversor que quiera apostar contra Telefónica tendrá que pedir prestadas las acciones para venderlas después. La fórmula es la siguiente: alquila las acciones y las vende a 9 euros. Si bajan a 8 euros, se embolsará un euro por título. Para cerrar la operación tendrá que recomprar las acciones y devolvérselas a su legítimo dueño.

Los propietarios de los títulos prestados, que suelen ser grandes inversores con un horizonte de largo plazo, se embolsan el precio de ese alquiler, que varía en función del valor.

En momentos de alta tensión en determinadas compañías, como Abengoa cuando se declaró en preconcurso en noviembre de 2015 o Bankia en su macroampliación en mayo de 2013 el coste del préstamo ha llegado a superar el 50%.

El documento de Inverco cifra en 7.790 millones de euros los ingresos mundiales derivados por el préstamo de valores, con 3.867 millones en Norteamérica; 2.595 millones y 1.328 en Asia. En la Unión Europea, Alemania es el país con más ingresos por este concepto con 580 millones de euros, seguido de Francia, con 534, según los datos de la consultora DataLend. En España, la rentabilidad sería de 10,1 puntos básicos para los activos de renta variable cedidos en préstamo y en 1,4 para los de deuda pública. Inverco calcula que son susceptibles de préstamo más del 60% de las carteras de las instituciones de inversión colectiva españolas. Es decir, más de 135.000 millones de euros en los fondos de inversión y de unos 20.000 millones en las sicavs.

Ahora mismo, son los accionistas significativos y, en algunos casos, los bancos custodios de los títulos, quienes dan las armas a los inversores bajistas –esencialmente hedge funds– para que puedan apostar contra las cotizadas en España.

La razón más habitual para la toma en préstamo de valores es la cobertura de una posición corta –en torno a un 80% de ellas, según fuentes financieras–, si bien también se utiliza con otros objetivos, como el cobro de dividendo. Esto ocurre si el prestamista está sometido a retención sobre ese dividendo y el que toma prestados no lo está o tiene que pagar menos.

Una iniciativa de 2008 que se reactiva por los tipos de interés al 0%

La autorización para que las instituciones de inversión colectivas –fondos de inversión y sicavs– puedan prestar sus activos y obtener una rentabilidad adicional, “en línea con las posibilidades de actuación existentes en los demás países europeos”, está en el cajón desde 2008. A mediados de ese año, y con Pedro Solbes como vicepresidente económico del Gobierno, se publicó un borrador de orden para regular el préstamo de valores de las instituciones de inversión colectiva. El objetivo era que los fondos y las sicavs pudieran “ofrecer mayores rentabilidades a los inversores, sin menoscabo de la seguridad de su inversión”. Ahora, con el precio del dinero en el 0% el motivo cobra más fuerza.

Pero la legislación, que inclusó recibió la luz verde del Consejo de Estado, nunca vio la luz ante la debacle que asoló las Bolsas. “Lamentablemente, coincidieron en el tiempo diversas circunstancias [...] que impidieron la aprobación de esta orden”, sentencia Inverco. Es más, la mayoría de los supervisores tomaron medidas para evitar la especulación en la Bolsa. La CNMV obligó a comunicar las posiciones cortas superiores al 0,25% sobre 20 valores financieros. Entre agosto de 2011 y febrero de 2012, llegaron a prohibirse las apuestas bajistas sobre ese tipo de firmas, y entre julio de 2012 y enero de 2013, se impidieron sobre cualquier valor.

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