A Fondo

Gas Natural Fenosa, otro pacto con el mismo collar

El consejo de Gas Natural se reúne el miércoles para proceder a los relevos tras la entrada de GIP. El nuevo pacto ha desatado una polémica.

Gas Natural Fenosa Ampliar foto

Esta semana marcará un hito para Gas Natural Fenosa, una atípica empresa del Ibex que mantiene desde hace 25 años los mismos accionistas de referencia (Repsol y La Caixa)con un elevado porcentaje: el 64,4%. La venta de un 20% de este paquete (un 10% de cada socio) al fondo estadounidense Global Infraestructures Management (GIP) conllevará importantes cambios en el consejo de administración, en el que el nuevo inversor contará con tres sillones, entre ellos, una de las dos vicepresidencias no ejecutivas que tendrá a partir de ahora (ver gráfico).

 En la reunión extraordinaria convocada para el miércoles 21 se procederá a los relevos y nombramientos que ya se han ido desvelando. También ese día, GIP desembolsará el importe acordado por la transacción: 3.803 millones de euros. El consejo, que habitualmente, se reúne los últimos viernes de mes, se ha adelantado al 21 para permitir al nuevo accionista que cobre el dividendo a cuenta de 0,33 euros por acción previsto para el día 27. GIP recibirá por su 20% algo más de 66 millones.

Repsol y CriteriaCaixa anunciaron la operación el pasado lunes, junto con su decisión de romper el pacto parasocial (o acción concertada) que ambos accionistas mantenían desde hace más de dos décadas en la filial energética para repartirse el consejo y la gestión de la compañía, amén de obligarse a una serie de compromisos.

Aunque en un primer momento se estudió la posibilidad de subrogar en dicho acuerdo a GIP (al fin y al cabo, los dos socios de Gas Natural superaban cada uno el 30% del capital, por lo que estaban ya exentos de tener que lanzar una opa total), finalmente, se optó por romperlo ante el temor de que derivara en una oferta pública por el 100%.

Hay quien atribuye esta decisión a las negociaciones mantenidas con la presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez, y su director general de Mercados, Angel de Benito, que habrían advertido que ante cualquier innovación del pacto para incluir al nuevo accionista (que pasaría a compartir el control), el supervisor de los mercados impondría la obligación a los tres socios de lanzar una opa. Así, los minoritarios de Gas Natural (un 36% del capital) tendrían la oportunidad de vender sus acciones al mismo precio acordado con GIP (19 euros por título). Quienes sostienen que tal exigencia nunca ha estado encima de la mesa (algo poco probable), especulan con que ha sido el propio fondo el que impuso la ruptura.

  • Viva el pacto

El nuevo pacto tripartito divide a los abogados:los que creen que es una concertación clara los que opinan que no lo es por la mínima

Sea como fuere, el pacto de control cuyo contenido fue dado a conocer al mercado en 2000 (y que fue modificado tres veces entre 2002 y 2003) ha pasado ya a la historia. Y, a falta de que se publique el documento definitivo (quizás el propio miércoles), Repsol, Criteria y GIP han anunciado un nuevo acuerdo (también definido como compromiso o contrato) que incluye, entre otros, un reparto del consejo o reforzar la mayoría (a dos tercios) para aprobar materias reservadas, como el plan estratégico, política de dividendos o compraventa de activos.

El nuevo acuerdo ha desatado un debate polémico entre quienes opinan que se “trata claramente de otra acción concertada”, por lo que la CNMV debía haber obligado a una oferta y los que consideran que el organismo no podía hacer otra cosa pues ya autorizó en su día otro pacto igual:el de Carlos Slim y Esther Koplowitz en FCC en 2014. De hecho, fuentes jurídicas aseguran que el acuerdo tripartito de Gas Natural Fenosa es un calco de aquel, que fue aceptado por la CNMV.

Los más críticos consideran que, incluso si no hay un acuerdo expreso, pero “todos hacen lo mismo”, se trata de una acción concertada. “Si, además hay pruebas, esto es, que se plasme por escrito, la concertación es clara”. De nada sirve, en este sentido, que en el acuerdo se subraye que no hay tal acción concertada o que los consejeros gozan de independencia y libertad y, por tanto, que pueden hacer lo que quieran, “cuando previamente se ha pactado lo que deben hacer, según el acuerdo”, añaden.

Tres son las cuestiones controvertidas: el reparto del consejo;el reforzamiento del quorum en materias reservadas o la posibilidad de que haya un acuerdo para la gestión de la compañía a largo plazo (algo, que en principio no figura en la información proporcionada), como es el nombramiento de directivos (según la ley, “políticas duraderas” en la gestión).

Pese a las zonas grises de la normativa sobre opas, en este caso hay consenso en que tal situación dispararía una opa. También (un asunto delicado, este) si se pactase el nombramiento del consejero delegado, algo descartado en el nuevo acuerdo, que señala que este será nombrado libremente por el consejo. Sin embargo, el cargo lo hereda Rafael Villaseca, quien fue designado para el mismo por Repsol en virtud del derecho que le otorgaba el pacto ya muerto.

Tampoco existen dudas de que el nombramiento de los consejeros pueda suponer una concertación. El nuevo reparto del consejo (cuatro para Criteria, que incluye el nombramiento del presidente no ejecutivo) y tres para Repsol y GIP, respectivamente, responde a la representación proporcional que establece la Ley de Sociedades de Capital. En el caso de Gas Natural, cada 5,8% da derecho a un puesto.

Menos unanimidad hay entre los juristas sobre si reforzar la mayoría para aprobar materias reservadas por parte del consejo afecta al control de la sociedad. Los que rechazan esta interpretación se basan en que Repsol, Criteria y GIPno suman dos tercios del consejo (10 sobre 16, descontado el consejero delegado). Los que consideran que sí, apelan a las dudas legales de estar en el límite. Este tipo de vetos implican legalmente “un control negativo” de un sociedad.

No pocas críticas de los abogados mercantilistas van dirigidas a la propia CNMV, principalmente, por no aplicar criterios homogéneos en todas las operaciones (“¿por qué no exigió una opa el fusión Siemens-Gamesa”, se preguntan).

Hay quien considera que aunque de antemano “podría presumirse que no hay concertación, en unos años podría ser muy evidente”. Sin embargo, los minoritarios de Gas Natural que considerasen que el nuevo pacto encierra una opa, su único recurso es la CNMV. Y difícilmente, si esta da su beneplácito, pueda retractarse.

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