Medios de pago

La tarjeta gana adeptos en el pequeño comercio

La rebaja de las comisiones ha hecho que tres de cada cinco negocios prefieran el plástico al efectivo.

La tarjeta gana adeptos en el pequeño comercio

En efectivo o con tarjeta? La pregunta podría quedarse obsoleta de aquí a unos años. La razón, cada vez son más los comercios que ofrecen el pago con tarjeta como valor añadido. Concretamente, y según el Barómetro de Microempresas 2016 de Mastercard, el 63,5% de los pequeños negocios en España prefiere el plástico al papel, lo que supone un aumento de más de 11 puntos respecto a 2013 (52,4%).

Esta misma tendencia se recoge en los registros del Banco de España, que desde 2013 muestran sendos incrementos tanto en el número de TPV (terminales de punto de venta) como en las operaciones de compra. Así, los primeros experimentaron una subida del 13,01% a finales del pasado ejercicio, alcanzando los 1,6 millones de terminales, que facturaron un total de 2,68 millones de operaciones (un alza del 7,24% respecto a 2014).

Una de las razones principales de este avance radica en que “tanto el Gobierno español como el Parlamento Europeo escucharon las reivindicaciones de nuestro sector y limitaron las prácticas abusivas que algunas entidades financieras llevaban a cabo en materia de tasas de intercambio que lastraban la competitividad de las pymes”, explican fuentes de la Confederación Española de Comercio (CEC).

No ofrecer pagos electrónicos puede hacer perder posibles ventas

En esta línea, Ovidio Egido, director general de Mastercard España, apunta que “los negocios están percibiendo que los pagos electrónicos son parte del día a día de sus clientes. No ofrecer esta posibilidad les puede hacer perder cuota de mercado y posibles ventas”. Opinión compartida por Estefanía González, portavoz de finanzas personales de Kelisto.es, quien añade que “no hay que olvidar otros incentivos como la seguridad o la rapidez”.

De hecho, el barómetro de Mastercard destaca que “facilitar las ventas” fue el principal motivo alegado por los comerciantes (61,7%), seguido de la “comodidad y simplicidad” (57,3%) y “satisfacer las demandas de los clientes” (50,3%).

Aún hay más. Fuentes de BBVA aducen el factor promocional como complemento, “además de la comodidad que supone el no tener que manejar efectivo, nuestras tarjetas cuentan con atributos que las hacen aún más atractivas, como descuentos en carburantes, pagar en contactless y la gestión integral a través de la aplicación BBVA Wallet, que permite aplazar el pago”.

Precisamente, el pago sin contacto es, según Mastercard, el medio que, con 21 puntos sobre el anterior barómetro, ha experimentado el incremento “más significativo”, siendo utilizado por el 87% de los comercios que lo aceptan. A este respecto, Egido resalta que “2016 está siendo el año del despegue de los pagos móviles y estos monederos son, sin duda, una de las piedras angulares de esta revolución”.

Las cifras

2,68 millones de operaciones se pagaron en 2015 con tarjeta en 1,6 millones de TPV, un alza del 7,24%.

87% de los comercios usan el pago sin contacto y más del 63% prefiere la tarjeta al efectivo.

El Informe Anual 2015 de Servired expone que el 62% de los establecimientos adheridos a esta red ofrecía este medio de pago que da respuesta, a su vez, a 16,26 millones de tarjetas (38,4% del total) de este tipo.

Lo cierto es que este medio de pago está cada vez más extendido entre los consumidores. Especialmente entre los más jóvenes. El último estudio elaborado por la consultora PwC y el IE Business School, Medios de pago, un paisaje en movimiento, pone el énfasis en los millennials, por su familiaridad con internet y los avances tecnológicos”.

Y cita como ejemplo el caso de Estados Unidos, donde las tarjetas prepago arrasan entre los jóvenes de 18 a 35 años, ya que las consideran una buena herramienta para controlar su presupuesto personal.

Con respecto al perfil de compras, el director general de Mastercard observa que “los españoles estamos cambiando nuestros hábitos de compra”. Algo que se refleja en los datos de Banco de España. Entre enero y marzo, el efectivo retirado de los cajeros fue inferior al gasto en compras de TPV. Así, mientras que los españoles sacaron 26,6 millones de euros del cajero, las tarjetas echaron humo por un total de 27,8 millones.

Por otra parte, el gasto medio de las transacciones asciende a 73 euros, siendo los 20 euros la barrera de salto del efectivo a la tarjeta. Así, “este tipo de pagos son cada vez más frecuentes en sectores y establecimientos más tradicionales, formando parte de nuestra rutina. Hace años a nadie se le hubiera ocurrido pagar un taxi, un café o un periódico con tarjeta; hoy, sin embargo, es algo muy habitual”, afirma Egido.

Comisiones al borde de la ley

La tarjeta gana adeptos en el pequeño comercio

El techo de las comisiones no se aplica a todos bajo el mismo rasero. Si en julio de 2014 el Gobierno del Partido Popular aprobaba el real decreto-ley que limitaba al 0,3%, en el caso de crédito, y al 0,2%, en el de débito, las comisiones que los bancos cobran a los comercios por el pago con tarjeta, desde la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) alertan de ciertas lagunas.

“No para todas las tarjetas se mantiene la limitación”, aseguran fuentes de la asociación que lidera Eduardo Abad. “Algunas, incluso con apariencia de ser tarjetas de uso bancario ordinario, incorporan determinadas características que les permite aplicar precios superiores a los que creemos están regulados”.

Y es que la normativa establece que los topes solo se apliquen en el caso de aquellos plásticos emitidos por una entidad financiera. No así en el caso de las que operan bajo el sistema tripartito, como American Express o Diners, “que pueden cobrar lo que quieren”.

En UPTA denuncian la “incertidumbre” y el “desconocimiento” que padecen los comerciantes a este respecto. Asimismo, piden que el observatorio creado por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo para evitar el uso abusivo de comisiones, “clarifique qué tipo de tarjetas están afectadas y establezca una norma que ponga fin a esta práctica”.

“Un melón complejo que posibilita, además, que se produzcan acuerdos entre bancos y empresas que operan bajo el sistema tripartito. De este modo, las entidades pueden bordear los límites legales y elevar las comisiones”, arguyen.

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