La reestructuración del sector financiero

Las cajas han cerrado cuatro veces más oficinas que los bancos

Los socios de la AEB se refuerzan en zonas abandonadas por los de la CECA

En Alicante las cajas han cerrado el 58% de sus oficinas y los bancos han abierto un 6% más

La contundencia de los datos que acompañan el rotundo ajuste de oficinas y plantilla que el sector financiero español ha llevado a cabo en los últimos años pueden invitar a pensar que la oleada de recortes ha sido homogénea y generalizada.

Después de todo, desde el estallido de la crisis en 2008 a finales de 2015, la banca ha prescindido de casi 15.000 oficinas, prácticamente una de cada tres sucursales del país regresando a niveles no vistos desde 1984 mientras que el número de empleados del ramo, que llegó a superar los 278.000, ha caído ya por debajo de los 200.000.

Un análisis detallado de la cifras, muestra, sin embargo, que se han producido importantes diferencia entre los distintos actores del sector. De hecho, las cajas de ahorro, segmento en el que se ha concentrado el grueso de la reestructuración de la banca española, han cerrado cuatro veces más sucursales de aquellas en las que los bancos han ido echando la persiana.

Ajuste de la red de oficinas bancarias entre 2010 y 2015

En concreto, entre 2010 y 2015 las entidades adscritas a la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA) han clausurado un total de 8.997 oficinas, hasta quedarse solo con 14.256 locales, es decir un 38,7% menos del total con el que contaban. Por su parte, las entidades financieras que forman parte de la Asociación Española de Banca (AEB), los bancos, han prescindido de unas 2.387 oficinas, lo que deja su cómputo de cierre de 2015 en 12.331 establecimientos, un recorte del 16,2%.

El cómputo general del sector financiero queda en un camino intermedio, con una reducción de 11.384 oficinas en el último lustro, que deja la red nacional en 26.587 sucursales, y un ajuste global del 29.9%. No es solo, sin embargo, que unas entidades hayan realizado más cierres que otras. Los datos por zonas geográficias indican que unas han ido abandonando unas provincias mientras que las otras han aprovechado su retroceso para colonizarlas.

El ejemplo más destacable en este sentido es Alicante, la provincia en la que las cajas de ahorro han protagonizado un cierre de oficinas más importante en términos porcentuales. En concreto, una reducción del 58,27% de su red, con la desaparición de 458 sucursales en el último lustro hasta situarse en 328.

Lejos de retroceder, en el mismo periodo los bancos han elevado un 6% de su red en la provincia, pasando de 589 a 625 oficinas. El fenómeno tiene mucho que ver con un caso paradigmático de lo que ha ocurrido en otras regiones: la absorción de una importante entidad regional, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), por un banco, en este caso Sabadell.

Debido a procesos como este o a las limitaciones geográfica impuestas por Bruselas a entidades como Bankia, Novagalicia (hoy Abanca tras su venta al grupo venezolano Banesco) o Catalunya Banc (cuyas oficinas computan ya íntegramente en el saldo de la banca pues quedó absorbida por BBVA) para compensar el impacto de su rescate con fondos públicos, las cajas de ahorro han protagonizado un tremendo repliegue en algunas regiones.

De hecho, en el último lustro, los socios de la CECA han reducido su número de oficinas en todas las provincias españolas con rebajas porcentuales de dos dígitos en todos los casos. Destacan los cierres en Alicante, Barcelona, Castellón y Gerona, donde las cajas han prescindido de más de la mitad de sus sucursales o las de Almería, Ávila, Cádiz, Murcia, Orense, Las Palmas, Segovia, Tarragona, Valencia y Zaragoza, donde la reducción ha superado el 40%.

“Los datos muestran que en general el mayor cierre de oficinas ha tenido lugar en aquellas regiones donde más aumentó la red en los años de expansión”, proceso lógico para corregir los desequilibrios acumulados en el pasado”, analizaba en un reciente estudio Joaquín Maudos, catedrático de Economía de la Universidad de Valencia y director adjunto del Ivie. En cambio, en el mismo periodo de tiempo, los bancos han aumentado su número de sucursales en zonas como Barcelona, Burgos, Ceuta, Melilla, Lérida, Murcia, Tarragona o la citada Alicante.

La fotografía final del ajuste de la red de oficinas bancarias en España, y su efecto sobre la competencia a nivel regional o la exclusión financiera a la que someterá a algunas zonas, tardará, sin embargo, en quedar totalmente revelada.

Después de todo, a los ajustes de la reestructuración de las cajas de ahorro les han seguido los de algunos bancos con exceso de red o duplicidades derivadas de absorber otras entidades, procesos aún en marcha y a los que se suman nuevos recortes derivados de la presión por la reducción de gastos que impone una era de tipos de interés cero o el creciente peso de la banca digital.

Así, Banco Santander ha anunciado la clausura de 450 sucursales este año; BBVA, el de 400 más; CaixaBank, de 310; Popular, de 300; Liberbank cederá a agentes el negocio de 149 plazas; Caixa Geral parece abocada a deshacerse de su centenar de oficinas españolas; Ceiss cerrará 42; Ibercaja, una veintena y BMN, otras tantas.

Normas