Editorial

La biotecnología seduce al capital

La investigación biomédica tiene en España una presencia creciente, con una decena de pequeñas compañías que han nacido al abrigo del capital-semilla, la universidad y el capital-riesgo, que han conseguido atraer la atención de las big pharmas mundiales, para el desarrollo de sus ensayos clínicos. El ciclo lo abrió Oryzon, que logró un contrato con Roche en 2014 por el que captó 16 millones de euros y el compromiso de llegar a los 384 millones si la investigación cuajaba y su comercialización era exitosa. Desde entonces, más de media docena de pequeñas compañías volcadas en la investigación han recibido inyecciones financieras de grandes fondos internacionales y de empresas farmacéuticas de primer nivel. El montante no es espectacular, unos 150 millones de euros, pero es una señal muy clara de una nueva actividad volcada con la investigación y el desarrollo, que puede potenciar un sector industrial que siempre ha tenido peso en España, pero siempre de la mano de grandes multinacionales. Es un ejemplo de la colaboración de la docencia, la investigación y la financiación, en el que los resultados tardan muchos años en llegar, pero que debe replicarse en otras muchas actividades económicas para cambiar, aunque sea muy lentamente, el modelo productivo del país.

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