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Industria farmacéutica »

Las biotecnológicas españolas logran 150 millones de socios internacionales

Roche, Novartis, Takeda, Boehringer, Lundbeck, Chiesi y Johnson & Johnson son parte de los grandes laboratorios que han invertido hasta 150 millones en compañías 'biotec' nacionales Las firmas Ysios y Caixa Capital Risc catalizan estos recursos

El acuerdo que firmó la firma Oryzon Genomics, presidida por Carlos Buesa, marcó un antes y un después en el joven sector de la biotecnología española. Por primera vez, una multinacional farmacéutica, en este caso la suiza Roche, adquirió los derechos sobre un medicamento en desarrollo de una empresa española, a cambio de 16 millones de euros y otros 384 millones si la investigación y comercialización del fármaco cumple todos los hitos. Eso acuerdo pionero, muy habitual en el sector farmacéutico en EE UU, Japón y otros países europeos, abrió una oportunidad para el resto de biotecs nacionales.

“Desde finales de 2014, cuando Oryzon firmó el primer gran acuerdo de inversión que tenía como protagonista a una empresa española y a una big pharma internacional (Roche), el sector biotecnológico español ha sido testigo de inversiones millonarias protagonizadas por fondos de capital riesgo y grandes firmas internacionales”, se asegura en el Informe Asebio 2015, elaborado por la patronal Asebio.

Como recoge este estudio, el global de estas inversiones fue de 123,5 millones hasta mayo, al que sumar otros 25 millones captados en julio por la hispanobelga Tigenix –con sede en Madrid– de la farmacéutica japonesa Takeda. En total, 148,5 millones.

Estos acuerdos se concretan en la entrada en el capital de la empresa o bien como uniones comerciales para desarrollar un producto en investigación. Habitualmente, las pequeñas compañías biotecnológicas no cuentan con recursos suficientes para avanzar en estudios clínicos con cientos de pacientes en hospitales de distintos países, por lo que licencian las futuras terapias a cambio de pagos en efectivo y royalties de futuras ventas.

“Este hecho sin precedentes ha puesto a España en el mapa biotecnológico internacional y unido a la gran calidad científica de los proyectos españoles, es de esperar que el sector siga captando capital internacional”, se describe en el informe de la patronal. En los últimos meses se han cerrado ocho de estos acuerdos de inversión donde han participado socios internacionales. De uno de ellos, de la catalana Ability con la compañía norteamericana SciClone, no se conoce la cuantía económica para la comercialización de un fármaco contra el cáncer, actualmente en I+D.

Los socios extranjeros han entrado en las transacciones “junto a inversores españoles como Ysios Capital Partners, que en muchos casos ha liderado la ronda de financiación, y Caixa Capital Risc”, se señala en el informe de Asebio. En cuatro de los acuerdos, la firma de capital riesgo de La Caixa e Ysios han participado conjuntamente acompañando a inversores internacionales, fundamentalmente en empresas catalanas.

Por ejemplo, a estas dos sociedades se unió el gigante del consumo Johnson & Johnson para invertir 11,5 millones en la barcelonesa Aelix, que estudia tratamientos frente al VIH. “Es destacable que todas las operaciones de capital riesgo han sido realizadas en colaboración (de estas dos firmas), mostrando el papel decisivo de los fondos nacionales a la hora de atraer a capital riesgo internacional”, se añade.

Por montante, el mayor pago (36,6 millones) ha ido a la balear Sanifit, que desarrolla un compuesto para patologías cardiovasculares. Los inversores, liderados por Ysios, incluyen a fondos de grandes farmacéuticas como Baxter y Lundbeck, además de otras firmas como Forbion Capital Partners, Caixa Capital Risc y Edmond de Rothschild Investment Partners (sociedad perteneciente al grupo de banca privada).

Novartis es otra de las big pharma que han apostado por un tratamiento investigado en España para desarrollar, fabricar y comercializar una inmunoterapia contra el cáncer de Palo Biofarma –una empresa dirigida por el científico cubano Julio Castro en Barcelona– a cambio de un desembolso inicial de 15 millones.

También en Cataluña –concretamente en Mataró (Barcelona)–, Mynoryx recibió 19,4 millones en una ronda de financiación para continuar con un medicamento para una enfermedad rara neurodegenerativa. En este caso, además de Ysios y Caixa –que volvieron a ejercer de catalizadores– se sumaron las farmacéuticas Roche y Chiesi (EE UU), los fondos Kurma e Idinvest y la empresa sanitaria Health Equity (EE UU).

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