Editorial

Cuando el bono baja del 1%

El bono español a diez años se negocia en el mercado secundario de deuda con un tipo de interés del 1%, e incluso por debajo en la sesión de ayer, circunstancia que no había ocurrido nunca antes. Este acusado descenso de la rentabilidad de la deuda española, colocada en los plazos inferiores a dos años en tipos negativos, tiene que ver tanto con la política monetaria expansiva del Banco Central Europeo, como con el escudo de protección que la propia autoridad monetaria ha puesto sobre las emisiones soberanas de todos los países de la zona euro. Pero tiene también bastante que ver tanto con la razonablemente buena nota obtenida por la banca española en los tests de estrés, como con el compromiso adquirido por el Gobierno español, aún en funciones, de llegar a un déficit del 2,2% del PIB en el año 2018 y absorber las desviaciones producidas en el año 2015 y seguramente en 2016.

Disponer de tipos nominales tan bajos es una muy buena noticia tanto para quien administra el Tesoro como para las empresas que financian sus proyectos de inversión en los mercados. Pero no puede servir de excusa para aplazar el control del gasto público, el equilibrio de las cuentas de las Administraciones públicas y reducir el nivel de deuda, ahora en el 100% del PIB, hasta valores más soportables, valores fuera de peligro.

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