Coleccionista de arte

Fuensanta Nieto: "Apuesto siempre por artistas jóvenes"

La fundadora del estudio de arquitectura Nieto Sobejano compra pìezas solo por placer

La arquitecta Fuensanta Nieto.
La arquitecta Fuensanta Nieto.

La afición por el arte de Fuensanta Nieto, madrileña de 57 años, está ligada a su profesión de arquitecto. “Siempre me ha gustado por mi formación, forma parte de mi vida, ya que la arquitectura es una disciplina artística. Las obras que concebimos siempre están relacionadas con el arte”, explica. Cuando habla de su trabajo siempre lo hace en plural: su trayectoria, tanto vital como profesional, va de la mano del también arquitecto Enrique Sobejano, su marido, con quien comparte el estudio Nieto Sobejano, con despacho abierto en Madrid y en Berlín, y con el que firma edificios, como el Palacio de Congresos de Mérida, el Museo de Arte Contemporáneo de Córdoba, el Auditorio de la Expo de Zaragoza, el Museo San Telmo de San Sebastián, el Museo Arqueológico de Múnich o el Museo de la Ciencia Guangzhou en China.

Fuensanta Nieto no se considera una coleccionista convencional, ya que invierte en arte “por puro placer, para estar rodeada de piezas bellas, que me transmiten algo”. Siempre compra, si el presupuesto se lo permite, aquello que le gusta, jamás como inversión. “No soy una coleccionista al uso, compramos lo que nos gusta, con la intención de que cuando estás en casa estés mirando algo bello”.

Una galerista de cabecera

Distingue entre el coleccionista que recopila obras siguiendo un determinado criterio, sabiendo que lo que compra tendrá una cotización en el mercado del arte, y el que lo hace con un fin más desinteresado. Este es su caso. “Nunca he pensado en vender, todas tienen un valor sentimental”, explica, a la vez que enseña tres bloques de madera, con los retratos de sus tres hijos, pintados por Carmen Pinart. A la hora de comprar, a la vez que en su instinto, confía en la que considera su galerista de cabecera, Raquel Ponce, “a la que le compro, incluso a plazos”.

Su vivienda está repleta de piezas con un valor sentimental. “Esta me la regaló mi marido, esta la compré a una artista que comenzaba, esta a un profesor mío al que admiro...”, explica, mientras va enseñando cada rincón del salón. Es una mujer extrovertida, extremadamente vital y con un entusiasmo contagioso.

Asegura que puestos a soñar, lo hace con una pieza que sabe que nunca va a poder tener a su alcance: La Victoria de Samotracia, una de las obras más hermosas que se exhibe en el Museo del Louvre de París. “Es espectacular, bellísima, me encantaría tenerla pero sé que eso jamás será posible”. Cuando le gusta una obra de arte, “la tengo en la cabeza durante un tiempo e intento comprarla”. Comenzó a adquirir piezas de arte cuando su poder adquisitivo se lo permitió. “Mi marido y yo solemos regalarnos alguna obra de vez en cuando, es un buen obsequio”. Y recuerda en especial un cuadro que le regaló su esposo, en un momento delicado de su vida, de Juan Navarro Baldeweg, (con el que posa en la fotografía de arriba). “Fue mi profesor y alguien a quien he admirado mucho, es una de mis obras preferidas”.

Repartidas por todos los rincones de su casa tiene obras de Ana Sánchez (el cuadro de la fotografía de abajo, a la izquierda), de Alexandra Runner, de José Manuel Ballester, de José María Sicilia, de Noé Sendas, de Carlos León... Incluso al lado de la piscina tiene una escultura de Esther Pizarro (en la fotografía de abajo, a la derecha), “fue de sus comienzos, me gustó porque me recordaba a una edificación”. De esta escultora también tiene un cuadro de látex, realizado a partir de la intervención de Nieto y Sobejano en el Auditorio de Mérida. “El cuadro es el relieve de la ciudad de Los Ángeles, y me encanta porque me recuerda al proyecto que hicimos”.

Fuensanta Nieto le da mucha importancia a todo lo que le rodea, “me gusta sentir algo por la pieza que me acompaña, y sobre todo, además de comprar lo que me gusta, apuesto siempre por artistas jóvenes”. Es una recomendación que hace a todo aquel que desee iniciarse en el coleccionismo de arte. “Hay que dejarse llevar por lo que le gusta a cada uno, y no mirar tanto la cotización del artista”.

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