Pequeños gigantes
El Jaral
El Jaral es el próximo lanzamiento de Barcolobo. Se trata de un vino tinto elaborado con uva tempranillo, cabernet sauvignon y syrah (un tercio de cada una), y con 18 meses de añejamiento. Cinco Días

El vino que se cría entre ciervos y jabalíes

Barcolobo, en Castronuño, es una de las pocas bodegas que opera dentro de una reserva natural. Acaba de entrar en México y ahora apunta a Estados Unidos y China.

El Land Rover Defender de 1992 brinca como una cabra entre las hierbas. Otras dos camionetas de conducción más conservadora lo siguen intentando no perderle de vista. El terreno es un monte bajo poblado de encinas cuyas ramas secas raspan las lunas de los vehículos en las zonas matosas. Huele a tomillo y hace un calor de 40 grados.

Al volante del jeep que sirve de guía va Ramiro Carbajo, enólogo de 49 años. Maniobra rápido porque es la única manera de ver alguno de los ciervos y gamos que habitan en la finca. Pero son casi las 2 de la tarde, la temperatura no ayuda y la presencia humana espanta a los animales. Al final, la caravana solo consigue ver una manada corriendo a lo lejos.

Después del recorrido, Carbajo conduce a los excursionistas a la bodega de la propiedad, donde los recompensa con pan, queso y una cata del vino al que lleva 10 años entregado.

Pocas empresas vinícolas en España pueden presumir de operar dentro de un espacio protegido y Barcolobo es una de esas privilegiadas. Su finca, La Rinconada, se encuentra en la reserva natural Riberas de Castronuño-Vega del Duero, en la parte interior de un gran meandro formado por el río Duero.

Barcolobo ampliar foto
Los viñedos están en el interior de este enorme meandro formado por el río Duero. A la izquierda está la presa de San José.

En 1971, Manuel Isidro, padre de sus actuales propietarios, decidió comprar el terreno de 1.700 hectáreas contemplando el paisaje desde el mirador de La Muela, en Castronuño (Valladolid).

Desde este punto se puede observar cómo los viñedos, que ocupan 20 hectáreas, han quedado aislados dentro de la enorme curva descrita por el curso del río.

“A veces me preguntan si la lavanda o el tomillo que crecen aquí influyen en la uva. Técnicamente es imposible”, asegura Carbajo. “Lo determinante es el tipo de suelo”. El de la reserva es arenoso y pedregoso, lo que junto con el clima continental atlántico, en el que se suceden inviernos fríos y veranos calientes, da como resultado uvas débiles en taninos, pero muy aromáticas.

En Barcolobo todo se hace de manera artesanal, empezando por la vendimia, que dura 10 días al año entre septiembre y octubre y se realiza a mano. La cosecha, que se prolonga desde el amanecer hasta el mediodía, está organizada para que no pase más de una hora desde que se corta la uva hasta que llega a la bodega, a fin de evitar la oxidación.

Según la hora, la uva entra a bodega a una temperatura de entre 11 y 28 grados, pero de inmediato se introduce en cámaras donde se enfría hasta los 3 grados. El objetivo es endurecerla como una canica para que salga entera del despalillado. Este se efectúa en una máquina parecida a un tambor de lavadora que separa la fruta del racimo.

Zona de tradición vinícola

Cinegética
En la finca hay 900 hectáreas reservadas como coto de caza. Allí habitan gamos, ciervos y jabalíes, entre otros animales.

La condición de espacio protegido de Riberas de Castronuño-Vega del Duero no impide la actividad agrícola dentro de la reserva siempre que se efectúe con respeto al medio ambiente, como es el caso de Barcolobo.

De hecho, la producción de vino en la zona data de 1840. Aunque la familia Isidro compró la finca en 1971, no fue hasta 2001 cuando plantó las vides.

Seguidamente, la uva se macera y fermenta. Carbajo maneja a discreción la temperatura a la que actúan las levaduras que transforman el azúcar en alcohol para obtener la graduación deseada.

Dependiendo de la variedad de uva –Barcolobo trabaja con tres: tempranillo, syrah y cabernet sauvignon–, la zona de la finca en que se haya cultivado, la antigüedad de la barrica y el tiempo que pase en ella se obtienen vinos de diferentes aromas, colores y sabores.

Barcolobo produce cuatro variedades (blanco, rosado, tinto joven y tinto crianza), a las que en septiembre añadirá una quinta, El Jaral, un tinto especial hecho con los tres tipos de uva y que pasa 18 meses en barrica nueva. “Será nuestro vino top”, dice César de Miguel, gerente de la bodega.

Barcolobo produce entre 80.000 y 90.000 botellas al año, pero se ha propuesto aumentar este nivel hasta las 250.000 en los próximos seis años, para lo cual deberá construir una segunda bodega. La empresa factura 450.000 euros al año y exporta el 40% de su producción, básicamente a Alemania, Dinamarca, Bélgica, Holanda y Suiza.

“Este año hemos empezado en México y Japón y queremos entrar en EE UU y China”, señala De Miguel. A pesar de encontrarse en un paraje idílico, donde habitan especies como la garza imperial, el jabalí y el aguilucho lagunero, explotar la veta del enoturismo no está en sus planes inmediatos. De momento, la compañía solo organiza visitas puntuales.

Aromáticos, refrescantes y fáciles de beber

César de Miguel
César de Miguel, gerente de la bodega, muestra el tinto especial que lanzarán en septiembre. Cinco Días

Barcolobo pertenece a los Isidro, una familia de 10 hermanos propietaria de Europac, compañía que cotiza en la Bolsa de Madrid y produce papel y cartón.

La bodega elabora cuatro variedades, todas con denominación de origen Vino de la Tierra de Castilla y León.

El Verdejo se prepara con uva procedente de viñedos ubicados en la zona de Rueda y es de crianza corta (cuatro meses en barricas). Según la nota de cata proporcionada por la empresa, su aroma recuerda a melocotón y hierba fresca, mientras que en boca es untuoso.

El Lacrimae Rerum es un rosado elaborado únicamente con tempranillo cultivado en la reserva natural. El mosto de la uva se escurre directamente en la barrica para su fermentación. Allí reposa dos meses. Su aroma es floral, fresco, parecido al de las piruletas. En boca es burbujeante.

Luego vienen los tintos. Ambos son macerados y fermentados en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada. Pero La Rinconada es 100% tempranillo. Su crianza dura cuatro meses. Tiene color rojo cereza y aroma a frutos rojos.

Barcolobo, en cambio, es el resultado de una combinación de tempranillo (70%), syrah (20%) y cabernet (10%). De color granate con ribetes violáceos, pasa 12 meses en barrica. La cosecha 2012 recibió 92 puntos en la Guía Peñín.

En general, los de Barcolobo son vinos “fáciles de beber, que potencian más la nariz que la boca”, destaca Ramiro Carbajo, enólogo de la bodega.

Datos básicos

Bodega Barcolobo
La bodega ocupa el espacio de una antigua panera. Allí reposan 240 barricas de roble francés. La empresa planea construir una bodega gemela para ampliar su producción. Barcolobo

Empleados
En temporada de cosecha, Barcolobo da empleo a 25 personas en campo y 5 en bodega. El mes siguiente, el número se reduce a 5 y el resto del año, a 2. La vendimia, que dura 10 días, empezaba normalmente a mediados de octubre, pero el año pasado comenzó 20 días antes, en septiembre, debido al cambio climático, fenómeno que probablemente se repita este año.

Bodega
El espacio que ocupa la bodega fue anteriormente un almacén de granos. Las paredes están hechas con ladrillo galletero y el techo es de madera. En su interior descansan 240 barricas de roble francés que el grupo compra a proveedores galos como Ermitage. El 40% de ellas son nuevas y el resto se encuentran en su segundo año de uso.

Mercados
La compañía, que exporta el 40% de su producción, está enfrascada en la búsqueda de nuevos mercados más allá de Europa. Recientemente, cerró un contrato para distribuir sus vinos en México a través de la cadena de tiendas por departamentos El Palacio de Hierro (el equivalente mexicano a El Corte Inglés). A China ha realizado envíos puntuales, pero en la segunda mitad de este año prevé empezar a exportar de manera regular con la ayuda de un distribuidor.

Normas
Entra en EL PAÍS