¿Por qué es tan difícil deducir un ticket de aparcamiento?

Para deducir un gasto hay que presentar una factura legal y acreditar que está relacionado con la actividad

¿Por qué es tan difícil deducir un ticket de aparcamiento?

Uno de los gastos más comunes a los que se enfrenta un autónomo en el desarrollo de su actividad es el del aparcamiento. La mayoría de las ciudades cuentan ya con parquímetros y es prácticamente imposible aparcar un vehículo sin pagar. Sin embargo, aunque se trate de un gasto derivado de la actividad del trabajador autónomo no siempre es fácil deducirlo.

Por un lado, para deducir un gasto, es imprescindible presentar una factura legal que incluya número y serie, NIF y razón social, fecha de expedición, concepto, importe e impuestos. Según la gestoría Online Autónomos, lo más habitual es que en el ticket de aparcamiento no aparezcan estos datos y proponen solicitar una factura simplificada a la empresa que gestiona los parquímetros. Sin embargo, estas empresas no están obligadas a expedir una factura, salvo que se trata de un importe superior a 3.000 euros.

Si los gastos por aparcamiento son elevados porque el autónomo tiene la necesidad de desplazarse a menudo podría ser conveniente utilizar un parking privado, donde sí se puede pedir una factura que Hacienda consideraría válida.

Por otro lado, una vez superado el escollo de la factura, el autónomo tiene la obligación de acreditar que el gasto de aparcamiento está relacionado con la actividad que desarrolla. Una manera de demostrarlo es presentar las facturas de los clientes o proveedores a los que se visita, para demostrar que la dirección está cerca del lugar de estacionamiento. Si se acude a un evento o feria relacionado con el trabajo es recomendable guardar la factura de la entrada.

Desde Online Autónomos advierten que, en cualquier caso, hay ocasiones en las que es prácticamente imposible acreditar que un ticket de aparcamiento está relacionado con la actividad laboral del autónomo. Esto ocurre cuando se visita a posibles clientes con los que finalmente no se llega a ningún acuerdo y, por tanto, no habrá una factura que justifique el desplazamiento.

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