Reestructuración financiera

El ICO estudia aportar avales para la refinanciación de Abengoa

El banco público le aportó en diciembre parte de la liquidez de urgencia

Instalación de Abengoa.
Instalación de Abengoa.

La hoja de ruta de las negociaciones entre Abengoa, los bancos y los fondos, tanto acreedores como no, avanza después de que la pasada semana alcanzaran un principio de acuerdo sobre las condiciones del term sheet. Si bien, fuentes conocedoras de las negociaciones consideran que la firma aún podría demorarse un par de semanas más.

Abengoa, según explicó el jueves pasado su presidente Antonio Fornieles a los accionistas de la compañía, tiene unas necesidades de liquidez de 1.200 millones de euros, cifra por debajo de la horquilla previa situada entre los 1.500 y 1.800 millones. De ese importe, solo cerca de 500 millones serán new money que aportarán un grupo de fondos y hedge funds –Abrams Capital, The Baupost Group, Canyon Partners, D.E. Shaw, Elliott Management, Oaktree y Värde–.

La junta de accionistas del grupo sirvió para se retrataran unos y otros y confirmar lo que ya era un secreto a voces, que de la lista original de fondos acreedores que estaban dispuestos a inyectar dinero en la compañía en marzo habían desaparecido otras gestoras como Attestor, BlackRock, Centerbrigde, Delta A. M., Eton Park, Invesco, KKR y Oak Hill.

Del resto del dinero, otros 515 millones corresponden, según fuentes conocedoras, a las líneas de crédito que el grupo ha ido recibiendo desde septiembre del año pasado por parte de fondos y bancos acreedores, una liquidez que ahora deberá ser refinanciada o devuelta, más los intereses y comisiones correspondientes.

El resto, unos 250 millones serán en forma de avales. Las negociaciones entre Abengoa y los acreedores financieros que lideran las negociaciones pasan ahora por analizar cuánto dinero aportará cada entidad del denominado comité de bancos coordinadores –el antiguo G7 del que salió Sabadell y ahora de forma temporal HSBC–, así como el resto de bancos acreedores.

Además, se ha invitado a organismos públicos como el ICO o Cesce a que participen en los avales al tratarse de acreedores, el banco público tiene un pasivo de 160 millones. El banco público, que estaría estudiando su adhesión, ya participó en diciembre en el préstamo de 106 millones que concedió la banca a Abengoa.

Una vez concretadas las condiciones de la refinanciación, se iniciará el periodo de adhesiones al plan por parte de los acreedores financieros –cuando se alcance un mínimo de adhesiones del 75% del pasivo se llevará ante el juez que tramita el preconcurso de Abengoa–.

Al mismo tiempo, la compañía convocará junta extraordinaria, que deberá aprobar la reestructuración, y por último Abengoa acudirá al juez para que de el visto bueno al plan de viabilidad que evite la entrada de la compañía en concurso. Con el calendario en la mano, ¿cuándo podría estar completo todo el proceso? Fuentes conocedoras confían en llegar a finales de julio con el pliego de las condiciones de la refinanciación y el 75% de las adhesiones necesarias para acudir ante el juez. Otras fuentes no descartan que la junta de accionistas se realice en agosto, lo que dilataría un proceso que tiene como línea roja el 28 de octubre, plazo último dado por el juez el pasado mes de abril.

 

El bono convertible de Befesa, entre las ventas

La reducción de los proyectos de Abengoa justifica la reducción de las necesidades de capital de la compañía, bien por la venta de algunos proyectos o por la pérdida de otros. En lo que va de año, la compañía se ha desprendido de su participación en la planta termosolar de Shams, en Emiratos Árabes, y de un parque eólico en Uruguay. También ha vendido cuatro plantas fotovoltaicas en Andalucía a Vela Energy y ha traspasado su 50% en el proyecto solar Ashalim, Israel.

En Estados Unidos se ha deshecho de su participación del 80% en el proyecto de agua San Antonio Water y avanza en otras desinversiones de activos no estratégicos de bioenergía tanto en EE UUcomo en Europa.

El grupo de ingeniería sevillano se ha desprendido además de un 3% de Yoigo, que le ha supuesto un ingreso de 35 millones de euros –en un primer momento recibirá 21–, y del bono convertible que tenía de Befesa, entre otras operaciones.

Un bono que se remonta a 2013, fecha en la que vendió su filial dedicada a la gestión de residuos industriales al fondo Triton Partners para dedicarse a otras actividades más estratégicas. Entonces, valoró a su filial en 1.075 millones, deuda incluida, pero solo se llegó a embolsar 331 millones. El resto, hasta alcanzar los 620 correspondían a un depósito de 17 millones por cumplimiento de objetivos, otro depósito de 48 millones con vencimiento a cinco años y un pago diferido de 225 millones. El contrato del acuerdo con Triton contemplaba que en caso de que el fondo de capital riesgo vendiera Befesa a un tercero, Abengoa podría recuperar un 14,06% de la que fuera su filial, y mantenerlo o venderlo. Según confirmó Fornieles, el grupo ha optado por la venta del bono convertible.