Media distancia

Tánger, un paseo por ‘El tiempo entre costuras’

La medina, de 400 años, es una de las más espectaculares de Marruecos.

La muralla de Tánger tiene la mejor vista desde el puerto urbano, a tiro de piedra de la medina vieja.
La muralla de Tánger tiene la mejor vista desde el puerto urbano, a tiro de piedra de la medina vieja. Thinkstock

Quizá no haya nada como el cine para magnetizar un destino. Aunque ya había sido escenario de grandiosas películas, como El cielo protector del genial Bertolucci, Tánger ha despertado el gusanillo de muchos turistas, ávidos de una experiencia morisca, gracias a la serie El tiempo entre costuras.

Una suerte para esta ciudad del norte de Marruecos, a tiro de piedra de Algeciras y Tarifa (en ferry) y que cuenta con una de las medinas más espectaculares del país, buena cocina y gentes muy afables.

No da miedo bajarse a este moro, aunque a priori podría, tal y como están las cosas con el mundo árabe, sino todo lo contrario, engancha. Y de hecho cada vez más grupos inversores internacionales (y españoles: Grupo Antolin tiene dos fábricas en la zona franca) están apostando por Tánger (por cierto, de lo más tranquila y segura). Uno de los últimos en aterrizar ha sido el Hilton, que ha abierto un hotel de tres estrellas (Hilton Garden), un centro comercial (Tánger City Center) y, en breve, inaugurará otro hotel de cinco estrellas, todo a pie del paseo marítimo.

La vida en la calle, copyright de la cultura árabe, es lo que más hipnotiza a los occidentales, quizá por estar tan alejada de la suya, y a partir de ahora puede que más, a tenor de las mejoras que están acometiendo en el paseo marítimo, el puerto, etc., con tanto inversor extranjero.

En Tánger hay mucho que ver, pero sobre todo vivir, aunque es una urbe pequeña, construida sobre varias colinas, con influencia francesa, española y portuguesa, debido a su estratégica ubicación, entre el Mediterráneo y el Atlántico, y a sus dos puertos, uno urbano, que será deportivo y al lado de la medina, y otro a 45 kilómetros.

Tánger
Calle de la medina de Tánger.

Pero la medina, con más de 400 años, se lleva la palma. Es el alma de la ciudad. Callejuelas estrechas, algunas pintadas de azul (como en Tetuán), mercadillos, tiendas y cafés –donde la bebida estrella es el té con menta– integran el zoco grande y el chico o medina vieja.

La máxima actividad de Tánger gira en torno a la plaza del 9 de abril, antiguo mercado rural (en el zoco grande) donde el abuelo del actual rey reivindicó por primera vez la independencia del país y donde sobrevive el alternativo cine Rif.

Aunque es de interés ver la mezquita Sidi Bu Abid, con un minarete de 1917, el palacio de Menddub o el cementerio musulmán, lo que más fascina es pasear por sus calles y deleitarse en algunos de los restaurantes de cocina árabe. En la terraza del Dar el Kasbah se puede degustar el famoso tajine de pollo por solo 70 dírhams.

La medina vieja es la zona ideal para comprar artesanía, marroquinería o los atuendos típicos, pero también conviene pasar por los cafés Central y Tingis, visitados por escritores de todas las épocas. Imprescindibles la calle de los Herreros, donde aún se ve el desempeño de este ancestral oficio, y los puestos de especias.

La ciudad nueva también tiene atractivos para los turistas. Además de sus edificios modernistas y mansiones coloniales, en esta zona está el emblemático Hotel Minzah y el Gran Café de París –que contó entre sus asiduos con Jean Genet–, el modernista Teatro Cervantes, el Palacio Real o el museo del magnate americano Forbes. En lo alto de la colina, el café Hafa cuenta con unas impresionantes vistas del estrecho de Gibraltar y de las costas españolas.

La casba y la muralla, vestigios de las fortificaciones norteafricanas

La gruta de Hércules
La gruta de Hércules.

Como cualquier ciudad estratégica por su ubicación, Tánger tiene una casba, es decir, una alcazaba, en la zona más alta de la medina. Rodeada de la muralla ya remodelada, en la casba tangerina algunos hosteleros han aprovechado para instalar cafés en los áticos que permiten unas vistas privilegiadas de la bahía de la ciudad y del puerto. Justo en esta zona fortificada es donde se encuentran algunos de los museos más relevantes de la ciudad, como el Arqueológico o el de Culturas Mediterráneas.

La muralla, que consta de 13 puertas, torres almenadas y atalayas y de vestigios ingleses y portugueses, es mejor visitarla rodeando la ciudad en línea con la costa. La parte más vistosa está en frente del puerto urbano, donde se encuentra el mítico Hotel Continental, escenario del rodaje de la serie El tiempo entre costuras.

Si el turista dispone de tiempo, es aconsejable visitar en los alrededores la gruta de Hércules, en la que cuentan que descansó tras cruzar el estrecho de Gibraltar; el cabo Espartel, ya en la costa atlántica de África; Tetuán, cuya medina es Patrimonio de la Humanidad, y Chefchaouen, de donde procede la chilaba bereber.