Pactos postelectorales

Los partidos, condenados a ceder para evitar unas terceras elecciones

El PP confía en que el 'brexit' movilice el voto conservador en detrimento de Podemos

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el líder del PSOE, Pedró Sánchez, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el líder del PSOE, Pedró Sánchez, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera. EFE

El Partido Popular asegura que no se plantea buscar un candidato alternativo tras las elecciones del domingo; Ciudadanos ve con buenos ojos pactar con el PP, pero exige la cabeza de Mariano Rajoy; Podemos solo contempla un pacto con el PSOE para llegar a la Moncloa, pero los socialistas dicen que no harán a Pablo Iglesias presidente. La gran coalición es la opción que defiende el PP, un escenario que el PSOE rechaza. Y así sucesivamente.

Si todos los partidos mantienen sus posiciones iniciales parece imposible que se alcance un acuerdo tras los comicios de este domingo, en el que todo indica que ninguna formación obtendrá mayoría absoluta. Como mínimo, un partido deberá rebajar sus pretenciones iniciales para facilitar un pacto que evite unas terceras elecciones, un escenario que todos los partidos aseguran que no se producirá.

El Partido Popular llega al tramo final de esta campaña con la confianza de que volverá a ganar las elecciones, pero también con la certeza de que precisará de apoyos para seguir gobernando. La idea de renunciar a Rajoy para facilitar un pacto no se contempla. El discurso oficial mantiene que la mejor opción es un gobierno de coalición con el PSOE y también con Ciudadanos. Génova asegura que esta opción generaría certidumbre y confianza en los mercados. Si bien no lo dicen públicamente, la victoria del brexit es un elemento que el Partido Popular oficial confía en que pueda movilizar los votos conservadores en detrimento de Podemos.

El partido de Pablo Iglesias aparece en la mayoría de encuestas como segunda fuerza política, superando al PSOE. La coalición con Izquierda Unida permite que la formación morada aspire a ser la referencia de la izquierda. Iglesias ha moderado su lenguaje, se ha definido como socialdemócrata y ha escapado de cualquier etiqueta de comunista para ganarse el favor de votantes más moderados.

En el tablero electoral, todo apunta que las peores fichas recaerán en el PSOE, que nuevamente puede tener la llave para desatascar la situación. Un arma de doble filo en la medida en que es probable que los socialistas deban elegir entre permitir un Gobierno del PP, apoyar uno de Podemos o precipitar una tercera cita electoral. Las tres opciones disgustan a Ferraz y suponen un fuerte coste político. La esperanza del PSOE es mantenerse como segunda fuerza para liderar nuevamente el intento de formación de Gobierno, como hizo en la fallida legislatura anterior, cuando alcanzó un pacto con Ciudadanos. El partido de Albert Rivera sueña con ser relevante, ya sea entrando en un Gobierno o siendo influyente desde la oposición.

Este domingo se sabrá quién gana las elecciones, pero la incógnita del nuevo Gobierno no se despejará.

El voto por correo se dispara un 86,5%

Los datos difundidos por Correos reflejan que 1.357.720 electores censados en España ya han ejercido su derecho al voto por correo en las elecciones de este domingo, un 86,5% más que en los comicios del pasado 20 de diciembre. El hecho de que el día de las elecciones caiga en un domingo en el que es un puente festivo en muchas comunidades ha elevado las peticiones para votar por correo.

En las elecciones de este domingo están llamados a votar 36.518.100 personas. De éstos, 197.245 son jóvenes que han cumplido 18 años después del 20 de diciembre y por lo tanto podrán votar por primera vez. En las elecciones legislativas se escogen 350 diputados repartidos en 52 circunscripciones. La actualización del censo electoral conllevará un cambio respecto a los comicios del 20 de diciembre. Valencia ganará un escaño y elegirá hasta 16 representantes. El diputado que gana Valencia lo perderá León, que se quedará con cuatro escaños frente a los cinco que tuvo en los comicios celebrados seis meses atrás. Es el único cambio de calado.

La ley electoral establece que a cada provincia le corresponden como mínimo dos diputados y el resto se distribuyen en función de la población. Madrid con 36 escaños y Barcelona con 31 son las provincias que eligen un mayor número de representantes.

Aun así, las provincias más pequeñas están sobrerepresentadas y salen beneficiadas del reparto de escaños que se realiza a través de la llamada ley d’Hondt. La división en 52 circunscripciones relativamente pequeñas provoca que los partidos con implantación en todo el territorio y que no logran ser primera o segunda fuerza tengan muchas dificultades para convertir sus votos en escaños.