'Brexit'

La hegemonía financiera de la City, en el alambre

Bancos de inversión, gestoras de fondos y especialistas en divisas podrían redefinir su presencia en la capital británica

Perfil del distrito financiero de Londres, conocido como la City.
Perfil del distrito financiero de Londres, conocido como la City.

La mítica canción de The Clash retumba en las cabezas de los ciudadanos británicos, Should I stay or should I go. Salir de la Unión Europea o quedarse. Brexit o remain. Uno de los colectivos que tiene más clara la respuesta es el de los trabajadores y directivos de la City de Londres, corazón financiero de Reino Unido y una de las plazas más importante del mundo. Prefieren quedarse.

Desde que en 1973 el país se integrara en el proyecto común europeo, la importancia de la capital británica como polo de atracción para bancos de inversión, gestoras de fondos, aseguradoras o intermediarios en divisas y materias primas.... ha sido creciente. El centro financiero de Londres acoge cada día a más de 300.000 personas que acuden allí a trabajar, fundamentalmente en firmas de inversión. Muchas de ellas proceden de otros países comunitarios.

Si finalmente los ciudadanos británicos deciden hoy desconectarse de la Unión Europea, las consecuencias para la City británica serán profundas y fundamentalmente negativas, según todos los analistas.

Con la pertenencia de Reino Unido al club comunitario, su sector financiero ha tenido que adaptarse y cumplir con toda la batería regulatoria que Bruselas produce de forma intensa y constante. Mifid II, Ucits V, Prips, Solvencia II, Basilea III son las siglas del enjambre legislativo con el que deben cumplir los bancos y aseguradoras británicas.

Los directivos del sector se han quejado durante años de este tsunami normativo y este ha sido uno de los principales argumentos esgrimidos por los defensores del brexit. Pero lo cierto es que gracias a que Reino Unido es un estado miembro de la Unión Europea ha habido centenares de firmas estadounidenses, asiáticas o latinoamericanas que han optado por fijar en Londres su base de operaciones para toda la Unión Europea. También explica que muchos bancos de la Europa Continental hayan optado por establecer allí grandes equipos para la intermediación de divisas, gestión de activos o negocio de reaseguros.

La gran incógnita en caso de que salga adelante el brexit es qué pasará con ese aluvión legislativo con el que ahora tiene que cumplir el sector financiero instalado en la City. Los directivos más optimistas consideran que podría ser hasta un punto positivo, ya que aportaría más independencia y flexibilidad a las firmas afincadas en Reino Unido, frente a la lenta burocracia bruselense. Pero la mayoría reconoce que el impacto a corto y medio plazo sería negativo.

  • Fuerte impacto a corto plazo

Durante las primeras semanas, muchos inversores internacionales continuarían retirando sus inversiones en activos británicos:compañías cotizadas, fondos, deuda soberana... ya llevan un tiempo sufriendo el castigo de la incertidumbre que habré el referéndum, y con un voto favorable esta tendencia se podría agravar.

“Aunque el Banco de Inglaterra darían apoyo a la economía en caso de que el país decidiera abandonar la UE, es posible que los rendimientos de la deuda pública británica suban y que la curva se eleve, ya que la incertidumbre probablemente perdure y los inversores no residentes optarían por alternativas más estables”, explica en un informe Andrea Iannelli, director de inversiones de Fidelity.

Con un sí al brexit , durante los dos próximos años se abriría una negociación con las instituciones comunitarias para pactar el encaje que tendría un Reino Unido convertido en un estado no miembro. Se da por hecho que el Ejecutivo británico intentaría lograr un pacto que afectase lo menos posible a la industria financiera, pero pocos duda de que Londres iría perdiendo parte de la posición privilegiada que ocupa en la actualidad. Ayer mismo, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró que ya negociaron en su momento con el Gobierno británico, y que no habrá una renegociación. “Los votantes británicos deben de ser conscientes de que fuera, significa fuera”.

  • Las ciudades que aspiran al trono

Tras un hipotético sí al brexit, varias ciudades europeas intentarían atraer a firmas de inversión desanimadas por la incertidumbre y por los altísimos precios de la City. Una firme candidata es Dublín. Irlanda es un país anglófono, devoto miembro de la Unión Europea y con un declarado interés por atraer empresas, especialmente del sector financiero. Martin Shanahan, responsable de la agencia de promoción de inversiones en el país (IDA), se ha marcado el reto de captar 10.000 puestos de trabajo en bancos, aseguradoras y gestoras y reconoce que un sí al brexit favorecería este objetivo. “A los inversores le gusta la certidumbre, y si ese escenario se produjeran buscarían otras opciones”.

BBVA ya cuenta con un equipo en Dublín especializado en créditos sindicados. También tienen allí presencia Citi, Pioneer, Zurich, Unicredit... una lista que podría alaragarse con facilidad.

Las gestoras de fondos pueden ser la tipología de firmas que más optara por Dublín. En Irlanda ya hay registrados activos por un volumen de 1,78 billones de euros, más de los que hay registrados en Reino Unido. Y la cifra puede crecer.

También Luxemburgo, y las ciudades en países limítrofes, podrían verse beneficiadas de una fuga de firmas y talento de la City. El Gran Ducado es el gran centro europeo de los fondos de inversión, con 3,4 billones de euros en activos registrados allí.

Otra ciudad aspira a ocupar el trono de Londres es Fráncfort, sede del Banco Central Europeo. “Los bancos ya están pensando cómo captar negocio y talento en caso de que haya ‘brexit”, explican fuentes financieras.