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Berlín renuncia a penalizar la deuda pública para alivio de España e Italia

El Ecofin aplaza a 2018 el debate sobre el cómo tratar la deuda del Tesoro en manos de los bancos

El ministro de FInanzas greigo, Euclides Tsakalotos, con Luis de Guindos, en el Eurogrupo.
El ministro de FInanzas greigo, Euclides Tsakalotos, con Luis de Guindos, en el Eurogrupo. AFP

Madrid y Roma han respirado. El Ecofin (ministros de Economía y Finanzas de la UE), reunido este viernes en Luxemburgo, ha acordado aplazar durante al menos 18 meses el debate sobre la propuesta alemana para que la deuda pública deje de ser un activo libre de riesgo.

La iniciativa de Berlín, secundada por países como Holanda, pretende forzar así limitación en la compra de deuda pública por parte de las entidades bancarias, para evitar el círculo vicioso entre el riesgo soberano y el riesgo privado. Pero las conclusiones del Ecofin sobre la Unión bancaria señalan que “en lo relativo al tratamiento regulatorio de la deuda soberana, se esperará al resultado del Comité de Basilea”.

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, y, sobre todo, el italiano, Pier Carlo Padoan, habían abogado por esa solución, a sabiendas de que un acuerdo internacional sobre la penalización de la deuda de la UE difícilmente llegará a consumarse. Varios países, con Japón a la cabeza, jamás lo aceptarían.

Berlín, sin embargo, no se rinde del todo y la amenaza seguirá en el aire. El acuerdo del Ecofin estipula que “a principios de 2018, como muy tarde, la UE revisará el trabajo del Comité de Basilea”. La tregua de 18 meses permitirá superar el referéndum del Reino Unido del 23 de junio (sobre la continuidad de ese país en la UE), las elecciones de Francia en mayo de 2017 y las de Alemania en septiembre de ese mismo año.

La UE quiere mantener la calma durante ese período. Y el plan de choque que ha elaborado por si en Reino Unido la semana que viene se impusieran los partidarios del brexit (salida de la UE) incluye un impulso a la unión bancaria que estaba bloqueada por el empeño de Berlín de penalizar la deuda pública.

El plan había logrado abrirse camino para espanto de España e Italia, dos de los países donde los bancos están más cargados de deuda pública y donde los respectivos Gobiernos han recurrido a sus entidades nacionales para colocarles bonos en los momentos más difíciles de la crisis.

Berlín había exigido poner coto a esos vasos comunicantes entre las haciendas públicas y sus bancos como condición sine qua non para el tercer pilar de la Unión bancaria, un fondo europeo de garantía de depósitos. Y el pasado mes de abril, el Ecofin estudió ya varias opciones para frenar la compra de deuda pública por parte de la banca, bien fijando un límite o bien obligando a las entidades a provisionar capital por la tenencia de bonos, lo que les disuadiría de compras masivas.

  • Desbloqueo

El plan alemán puso en pie de guerra a Italia, país con un 123% de deuda pública y gran parte de ella en los balances de los bancos italianos. Y también al Gobierno español, que en los momentos más graves de la crisis, en 2011 y 2012, presionó a las entidades españolas para que acudieran a las subastas del Tesoro, según ha reconocido el propio Guindos.

España e Italia son, además, dos de los países más interesados en la creación del fondo europeo de garantía de depósitos, que permitirá mutualizar a nivel europeo la cobertura de la seguridad de los ahorradores. Schäuble bloqueó esa iniciativa hasta que no hubiera un acuerdo sobre la limitación de la deuda pública en los bancos.

“Lo de la deuda era una mala excusa de Berlín para frenar la creación del nuevo fondo”, señalan fuentes diplomáticas tras el cambio de actitud de Alemania. Las mismas fuentes añaden que ”hay otras vías para mitigar el vínculo entre riesgo soberano y bancario y la Comisión Europea se ha comprometido a trabajar sobre ellas”.

Bruselas ya está revisando las directivas sobre requisitos de capital para acabar con la miríada de excepciones nacionales que hacen que los bancos de cada país computen de manera diferente los fondos necesarios para garantizar su solvencia. El Ecofin incluso reclama ahora a la CE una “armonización de mínimos” en las normas sobre insolvencia, tema complejísimo con el que se aspira a igualar el tratamiento de los préstamos fallidos.