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La vida después del ‘brexit’

La rentabilidad de los bonos franceses sube y la de los alemanes cae. los mercados dudan de la integridad de la zona euro si los referendos sobre una posible salida de la UE se extienden.

Partidaria del 'brexit' con la bandera de Reino Unido.
Partidaria del 'brexit' con la bandera de Reino Unido.

El miedo al brexit está empezando a reabrir las heridas soberanas de la zona euro. La rentabilidad de los bonos de Francia aumenta, mientras la de los alemanes cae. Es una advertencia de los mercados acerca de lo que podría esperar a la zona euro si el Reino Unido sale de la Unión Europea tras el referéndum del 23 de junio.

Los movimientos en los mercados de deuda soberana de la zona euro son pequeños en comparación con los de 2011, cuando la zona euro casi se vino abajo, pero muestran que los mercados no tratan la deuda de todos por igual. Los inversores están ahora dispuestos a pagar para financiar al gobierno en Berlín durante 10 años. Pero están cobrando a París relativamente más de lo que pide prestado. El diferencial del bono galo a 10 años con el de Alemania es el más alto desde mediados de febrero, cuando los mercados se asustaron por los problemas en la economía china.

No hay duda de que el brexit sería malo para el resto de la UE. La cuestión más importante es si ello desencadenaría referendos similares. Si ocurriera en un país de la zona euro –Francia, por ejemplo–podría provocar la desintegración del bloque.

La salida de Reino Unido sería mala para el resto de la UE, la duda es si ello podría llevar a referendos similares

La zona euro tiene líneas de defensa. Una de ellas es impulsar la capacidad para coger los impuestos recaudados en un país y gastarlo en otro. Eso desencadenaría una reacción en el relativamente rico norte de Europa. La segunda es castigar a Reino Unido tanto como sea posible con los aranceles comerciales. La respuesta más plausible sería comprar tiempo con un estímulo fiscal y la reestructuración de algunos aspectos de la UE, como la política fiscal y, posiblemente, el principio de libre circulación.

Si los riesgos de ruptura empiezan a materializarse, el Banco Central Europeo no está indefenso. Podría comprar bonos de forma más agresiva y dar dinero directamente a los ciudadanos. Pero tales medidas podrían agitar aún más el fuerte sentimiento anti UE en los países acreedores.

El pánico en el mercado ha convencido antes a los gobiernos para tomar decisiones difíciles. El miedo puede llevar a los gobiernos del euro a hacer a Reino Unido una oferta de paz. Pero para que eso ocurra, puede que hagan falta unos mercados revueltos.