Falta de liquidez

El paso atrás de varios fondos obliga a la banca a ir al rescate de Abengoa

El G6 pedirá refuerzos en la inyección de entre 600 y 800 millones

Instalaciones de Abengoa.
Instalaciones de Abengoa. Reuters

La puesta de largo del plan industrial y financiero de Abengoa del pasado 16 de marzo ya es papel mojado. Las necesidades de liquidez planteadas entonces, de 1.500 a 1.800 millones de euros más avales de los bancos por 800 millones, han quedado reducidas a la mínima expresión. Fuentes conocedoras de las negociaciones señalan que ahora la horquilla va de los 600 a los 800 millones, y que los avales se situarán como máximo en 400.

La cartera de proyectos del grupo de ingeniería va disminuyendo cada día. Ya no necesitará dinero para construir las plantas de biomasa de Middlesbrough (Reino Unido) y Gante (Bélgica), el suministro de agua en San Antonio (Estados Unidos), la planta de cogeneración de Salina Cruz (México), el contrato para dar abastecimiento de agua en Yopal (Colombia) o el desarrollo solar de Ashalim (Israel), entre otros proyectos.Los ha perdido o vendido en los últimos meses.

Algunos de los inversores ancla liderados por Houlihan Lokey que se habían comprometido a poner encima del tapete todo el dinero que necesitara la empresa están echándose atrás. En este comité están representados gestoras de fondos de inversión con alrededor de un 40% de la deuda cotizada del grupo de ingeniería, con un nominal total de 3.300 millones de euros. Attestor, Blackrock, Centerbridge, Delta A. M., D.E. Shaw, Elliott Management, Eton Park, Invesco, KKR, Oak Hill y Värde estaban en un principio en ese comité. Algunos de ellos han decidido abandonar para siempre el plan de salvamento. Fuentes conocedoras de la marcha de la operación de rescate apuntan además que existe otro comité de bonistas, liderado por Delta AM, que está rivalizando con Houlihan y que hay varias oportunidades en Italia que están atrayendo el interés de este tipo de fondos, en detrimento de Abengoa. El análisis fino del plan de negocio ha rebajado también las expectativas.

La buena noticia es que la mayor parte de los bancos que forman el denominado G6 –Santander, CaixaBank, Bankia, Popular, HSBC y Crédit Agricole– están dispuestos a colaborar de forma activa en la aportación de liquidez. Está por ver el compromiso al que llegan los fondos para después ajustar el importe que pondrán las entidades financieras. Algunos de esos bancos que lideran las negociaciones están movilizándose para implicar a otras entidades. Abengoa cuenta con más de 200 acreedores financieros y a varios de ellos les debe importantes cantidades. A Bankinter, al sudafricano Nedbank, al francés Natixis, a Citi, al japonés Sumiyomo, al brasileño BTG Pascual y a la entidad con sede en Dubai (Emiratos Árabes) Mashreq les debe entre 200 y 450 millones. Está previsto que las negociaciones entre los fondos y Abengoa sigan en las próximas horas.

Una vez que se conozca quiénes están dispuestos a poner dinero y cuánto –hoy tienen otra reunión– el balón quedará en el tejado de los bancos. El pliego final con las condiciones de la refinanciación no se efectuará, previsiblemente, hasta dentro de dos o tres semanas. Después tendrán que recabar el apoyo de dueños de al menos el 75% del pasivo financiero para su homologación judicial.

 

El análisis de la compañía, causante de los reparos

Las cuentas y negocio de la compañía han sido un freno para algunos de los rescatadores, como Gonvarri, que en septiembre del año pasado se negó a entrar en el capital. El grupo industrial no entró ante la negativa de los bancos a proporcionar a Abengoa liquidez por 1.500 millones de euros y después de intentar acceder a los libros del grupo de ingeniería. KPMG, asesor de los bancos, consiguió obtener más información, y Alvarez & Marsal, contratado por la compañía, esbozó un plan industrial. Pero los fondos de inversión que entraron en Abengoa comprando deuda con un descuento de entre el 80% y el 90% sobre el nominal ejecutaron su propio análisis (due diligence, en la jerga financiera), que comenzó a comienzos de febrero. Las fuentes consultadas indican que el resultado no ha convencido a varios de estos fondos. Y eso que en marzo muchos de ellos firmaron un crédito de 137 millones de euros para permitir que la compañía siguiera en pie.

De momento, el planteamiento, al margen de la drástica necesidad de liquidez, pasa por las premisas iniciales. Los que aporten liquidez de nuevo cuño tendrán el 55% del capital; los propietarios de la deuda antigua controlarán el 35%; y los que aporten los avales necesarios para la supervivencia de la firma se quedarán con un 5%. Solo el 5% restante se repartirá entre los actuales accionistas. Desde septiembre, las inyecciones de liquidez en la compañía han sumado cerca de 500 millones de euros, de los que 231 han provenido de los bancos, 118 del fondo The Children Investment (TCI) y el resto de los bonistas. El grupo quiere centrar su estrategia en construcciones para terceros y en proyectos llave en mano y concesiones, con los que logrará un margen de ebitda entre el 8,75% y el 14%.