Alimentación y bebidas

Osborne prepara oficinas propias en nuevos mercados

La compañía quiere superar el 50% de peso de su negocio internacional

México apunta como el próximo país con estructura del grupo, tras Brasil y China

Ignacio Osborne, consejero delegado del Grupo Osborne.
Ignacio Osborne, consejero delegado del Grupo Osborne.

El grupo Osborne ha pasado de ser una empresa del Puerto de Santamaría a una de los grupos españoles de alimentación con más proyección en el extranjero. Tras la entrada en 2014 del inversor chino Fosun, la compañía ha acelerado su expansión internacional.

El consejero delegado de Osborne, Ignacio Osborne, aseguró ayer en un encuentro organizado por Esade y Deloitte que la compañía busca nuevas localizaciones para instalar estructuras propias. En concreto, apuntó México como el país en el que se está preparando la entrada. Anteriormente, el grupo gaditano se asentó en China, gracias a la entrada en su accionariado del socio local, y en Brasil, donde cuenta con una joint venture.

El grupo facturó el pasado ejercicio 241 millones, un 1,6% menos y alcanzó un ebitda de 35,6 millones, con una caída del 11%. Del total, el 25% de las ventas procedieron de fuera de España, una cantidad que, según el directivo, es “todavía pequeña”. Osborne aseguró en el encuentro que la compañía pretende superar “cuanto antes mejor” el 50% de las ventas con su presencia internacional. “La entrada de Fosun nos ha permitido acelerar el crecimiento, porque las empresas agroalimentarias españolas son demasiadas pequeñas y necesitan capital”, señaló.

Sin embargo, la empresa cuenta con limitaciones para emprender este crecimiento en el extranjero. Por un lado, la producción, ya que es limitada en el caso de Cinco Jotas, su negocio de jamón. Por otro, la disponibilidad de capital. “No podemos realizar una gran inversión en muchas zonas, por ello nos centramos en los mercados que vemos opciones. Somos muy oportunistas”, aseguró el directivo.

EE UU y China son sus principales focos de crecimiento. Especialmente este último, gracias al apoyo de Fosun, que tiene en torno al 20% de la compañía gaditana. Además, Osborne aseguró que con su empresa en Brasil se están buscando oportunidades en la zona en otros mercados como Chile, Perú y Colombia.

Diversificación de negocio

La compañía ha emprendido en los últimos años una diversificación creciente de su negocio. Sin embargo, Osborne cree que la “mayor innovación” en la compañía fue hace un siglo, se comenzó a producir brandy. “Después vino lo fácil”, defendió. Hoy, el vino apenas aporta el 10% de las ventas y un 4% del resultado. El jerez, el producto originario de Osborne, ya supone solo el 1%. “Es el menos rentable, lo mantenemos porque es nuestro origen”, apuntó. Por contra, han ganado terreno las bebidas espirituosas, tanto las marcas propias como aquellas que distribuye en España, que ya suponen el 60% de los ingresos y el jamón, que completa su facturación.

En este último negocio, el directivo aseguró que el negocio internacional ha ayudado a modernizarlo. Tal es así, que actualmente la fábrica de jamones la dirige un antiguo directivo de una factoría de automóviles. “Hemos tenido que innovar mucho en el empaquetado y la presentación. Ya no se venden jamones enteros”, puntualizó.

El consejero delegado de la compañía también se refirió a la importancia del comercio electrónico. El directivo aseguró que ya se está trabajando en la digitalización del grupo. “No se trata de un desarrollo vital, pero si lo hacemos antes que la competencia tendremos una ventaja con nuestros competidores”, defendió.

Osborne puso como ejemplo a China, donde el comercio electrónico “sí que tiene mucha importancia”. El directivo aseguró que quiere aprender de este modelo porque será el que llegue a Europa dentro de “tres o cuatro años”. El consejero delegado descartó en principio la venta en una tienda online propia. “Lo importante es entrar en supermercados electrónicos donde se puedan comparar precios”, a lo que añadió que “nadie en China va a entrar en la tienda online de Osborne directamente”.

La compañía tiene lista la sucesión familiar

Ignacio Osborne ya sabe desde hace meses que su puesto como consejero delegado tiene los días contados. A partir de la próxima junta ordinaria de accionistas pasará a desempeñar la posición de presidente del Grupo Osborne, sucediendo así a su primo Tomás Osborne, que llevaba 20 años en el puesto. A él le sucederá Fernando Terry.

Tanto él como su primo son representantes de la sexta generación de la familia. La séptima ya se está preparando para suceder en la gestión del grupo. Sin embargo, el futuro presidente aseguró que la dirección general está desempeñada por alguien que no es de la familia dede hace décadas. Por ello, argumentó que con una familia tan grande —hay 300 familiares entre los accionistas— es bueno que los jóvenes “se busquen la vida” porque sus posibilidades de trabajar en la empresa “son prácticamente nulas”.

El actual consejero delegado defendió que en la dirección de la empresa solamente habrá personas de la familia en cargos que por representatividad o imagen deban llevar el apellido Osborne en la tarjeta. Para el resto, el directivo remarcó la importancia de “profesionalizar” a la empresa. “En caso de duda entre el negocio o la familia, siempre defiendo que el negocio, porque si éste va bien, la familia es más difícil que se divida”, subrayó. Ignacio Osborne también apuntó la fortaleza que tiene la compañía en gobierno corporativo, al contar con una normativa interna “por escrito o no” que facilita la gestión de conflictos. “Hemos ido siempre por delante, adoptando obligaciones antes de que la ley de sociedades las fuera imponiendo”, apuntó el próximo presidente de la compañía gaditana.