Deuda empresarial

Las pymes repuntan su morosidad y piden menos crédito

Imagen del interior de una sucursal bancaria.
Imagen del interior de una sucursal bancaria.

La morosidad en las operaciones comerciales entre pequeñas y medianas empresas (pymes) repuntó notablemente a finales del pasado año. Así lo refleja el Indicador Sintéticio de Morosidad empresarial que se situó en 93,5 puntos en el útlimo trimestre de 2015, dos puntos por encima de cómo empezó el año, y registrando el mayor incremento desde que empezó la recuperación.

Este indicador que elabora la patronal de las pequeñas y medianas empresas (Cepyme) junto a la Dirección General de Industria y Pymes y Analistas Financieros Internacionales (AFI) muestra también que 2015 cierro con un incremento de la proporción de crédito comercial en mora de puntos hasta situarse en el 71,3% del stock --que asciende a unos 300.000 millones de euros--.

No obstante, la buena noticia es que a pesar de que esta encuesta ha constatado un incremento de la deuda comercial entre empresas, aupada fundamentalmente por el mayor dinamismo de la actividad, también se advierte una mejora de los plazos medios de cobro. Así, las facturas entre pymes se cobraban en el último trimestre del año pasado en un plazo medio de 79,7 días, frente a 81,5 días del trimestre anterior.

A la vista de la evolución de estos indicadores, desde Cepyme han insistido hoy que "sin cambios estructurales en la legislación, como nuevas reducciones de los periodos legales de pago --fijados por la ley en 60 días entre empresas y 30 para las Administraciones-- o mayores penalizaciones por incumplimientos, no se producirán reducciones de entidad ni el al candidad adeudada ni en los plazos".

Junto a todo esto, en el último trimestre del año pasado también se detectó "una fuerte desaceleración del ritmo de nueva concesión de crédito", que el economista de AFI, José Antonio Herce, atribuyó al impass político que atraviesa España, ya que según los datos que maneja del primer trimestre del año, dicho "frenazo" obedece más a una caída en la solicitud de créditos, por parte de las empresas, que a que estos hayan dejado de concederse.

Junto a esta desaceleración del nuevo crédito, la creciente amortización de los créditos ya concedidos propiciaron una caída del stock de crédito financiero del 4,5% interanual en el último trimestre de 2015. El recorte crediticio sigue produciéndose especialmente en las empresas inmobiliarias, que a pesar de frenar su caída en tres puntos porcentuales registraron una disminución del crédito acumulado del 10,5%.

Es más, las previsiones de Cepyme son que el stock de crédito a las empresas no empezará a crecer "hasta bien entrado 2016.