Inversión colectiva

El temor a Podemos desata la mayor oleada de cierres de sicavs desde 2012

El número cae un 2% desde el récord de 3.427 vehículos registrados en noviembre.

Evolución del número de sicavs registradas en España Ampliar foto

Una de las armas en la batalla electoral del pasado diciembre fue la tributación de las sociedades de inversión de capital variable (sicav). La convocatoria del próximo 26 de junio ha reanimado la guerra, y ya hay consecuencias palpables para el sector. El número de vehículos ha caído un 2,1% desde el récord de 3.427 de noviembre.

Podemos abrió la caja de los truenos. “Acabaremos con las sicav tal y como las conocemos: regularemos su régimen para evitar que actúen como pantallas de elusión fiscal de las grandes fortunas”, sentencia su último programa electoral.

Las sicavs son, como los fondos de inversión clásicos, instituciones de inversión colectiva. Comparten las exigencias de un patrimonio mínimo de 2,4 millones de euros y al menos 100 partícipes. La peculiaridad frente a los fondos está en que cuentan con un consejo de administración, que en la práctica lleva las riendas de las inversiones. Esa cúpula está formada por los máximos accionistas o, si no figuran ellos mismos, por personas de su total confianza.

Se acusa a las sicavs de ser vehículos para que las grandes fortunas difieran la tributación. El sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, Gestha, asegura que alrededor del 80% de ellas no cumple realmente con los requisitos para tributar al 1%, el tipo reducido de las instituciones de inversión colectiva, en lugar de al tipo general de sociedades, del 25%.

Ya todos los partidos, incluido el PP, recogen medidas que dañan a estas sociedades

En todo caso, al igual que en los fondos tradicionales, los socios tributan por las plusvalías cuando retiran el dinero. Es decir, pagan a la Agencia Tributaria entre el 19% el 23% de los beneficios.

La figura existe en toda la Unión Europea y con condiciones más laxas que en España. Solo en Portugal se exige también que cada sicav cuente con 100 accionistas. De ahí que los nuevos vehículos estén creándose en el extranjero, especialmente en Luxemburgo, país donde se cuida al máximo la industria.

2005

fue el año en que Pedro Solbes, vicepresidente económico del Gobierno con el PSOE, decidió que fuera la CNMV_el organismo encargado de vigilar las sicavs, dejando fuera a la Agencia Tributaria.

56
sicavs han cerrado en España en términos netos desde final de marzo. Es la mayor caída desde 2012.


33.120
millones de euros tenían de patrimonio las sicavs a cierre del pasado abril, según Inverco.

El partido que lidera Pablo Iglesias abrió el debate, pero incluso el PP incluyó en su último programa medidas sobre las sicavs: “Solo se computarán a efectos del número mínimo de 100 accionistas los que tengan una participación superior al 0,55%”. Por lo tanto, el mayor accionista podría tener como máximo el 45% del capital, cuando ahora puede llegar a controlar hasta el 99% sin ningún problema legal.

El PSOE también aboga por limitar el porcentaje máximo que puede tener el mayor accionista. La formación que lidera Pedro Sánchez quiere además fijar un periodo máximo por el que los inversores no tributen y que la supervisión vuelva a la Agencia Tributaria, medida esta última que también recoge Ciudadanos. Ahora el control de las sicavs está bajo la batuta de la CNMV. El temor entre los usuarios de estos instrumentos es comprensible. Se han convertido en un arma arrojadiza en la renovada batalla electoral.

Los antecedentes

l La fuga de sicavs tiene dos precedentes. Navarra y País Vasco aprobaron un cambio de fiscalidad para este vehículo, que pasó de tributar con el 1% de sus beneficios al 28% de entonces. De las 200 sicav que tenía el País Vasco en 2009 no queda ninguna.

Así, la creación de nuevas sicavs se paralizó a finales del año pasado, al tiempo que los bancos comenzaron a recomendar a sus clientes que buscaran países en los que esta figura no estuviera sometida a borrascas políticas. Pero el último conteo revela que el temor se ha acelerado. A cierre de marzo, existían 3.411 sicavs registradas en España, según Inverco; ahora el número ha bajado a 3.355, según la CNMV, la fuente última de los datos. Han desaparecido en términos netos 56 sicavs, el mayor descenso desde 2012 (véase gráfico), ejercicio que finalizó con 75 vehículos menos que en 2011.

“Se ha notado una congelación en la creación de nuevas sicavs, porque hay mucha incertidumbre sobre lo que puede pasar a nivel político. Contamos, eso sí, con que se imponga el sentido común, pese a lo que indiquen ahora los programas electorales. Modificar su fiscalidad supondría destruir inversión y empleo”, explica Elisa Ricón, directora general de Inverco. Si se van de España, la apuesta en valores españoles sería, como máximo de un 2%, según los cálculos de Inverco, cuando ahora, de media, supera el 40%.

  • Los fondos vuelven a ser la alternativa

“Desde hace meses no se crea una nueva sicav”, reconocen fuentes del sector, que justifican esta parálisis por los posibles cambios regulatorios. El sector explica que los propietarios de sicavs se debaten entre los que se plantean deshacer su participación en estos vehículos, o lo han hecho ya, y los que optan por la espera. El primero de los casos coincide con los inversores que han creado estas sociedades recientemente y no han acumulado aún importantes plusvalías, a diferencia de los segundos, que constituyeron este vehículo hace más tiempo y sí que las tienen. Para los últimos, fuentes financieras dicen que prima la cautela a la hora de deshacer posiciones y tener que rendir cuentas a Hacienda por las plusvalías obtenidas.

Tanto los accionistas de las sicav como de los fondos se benefician del diferimiento de la tributación que gozan las instituciones de inversión colectiva. Algo que les beneficia frente a los inversores que compran y venden acciones o deuda por su cuenta, que deben ajustar sus cuentas con la Agencia Tributaria cada año.

Los inversores están apostando como alternativas a la creación de sicav por la formación de fondos o la inversión en carteras de fondos. Y es que, según explican fuentes del sector, los requisitos de los fondos son iguales a las sicav, si bien estas últimas cuentan con un consejo de administración, que es el que manda en última instancia y pueden cambiar con facilidad de gestoras, a diferencia de los fondos.

Otra de las opciones de los inversores con elevados patrimonios es la deslocalización. La normativa europea autoriza que cualquier gestora de la Unión Europea pueda gestionar productos de inversión colectiva, una circunstancia que implicaría la salida de España de estos vehículos.

Un instrumento con falta de visibilidad jurídica

No solo Podemos. Todos los grandes partidos políticos incluyeron en sus últimos programas electorales algún tipo de medida para cambiar la formulación jurídica de las sicav o estrechar su vigilancia. Ante este escenario, los departamentos de banca privada recomiendan a sus clientes que esperen antes de constituir estas estructuras.

“Este tipo de figura jurídica está bajo cuestión y hay serias dudas sobre su continuidad tal y como está configurada hoy en día”, explica Carlos García Ciriza, socio fundador de C2 Asesores Patrimoniales y presidente de la Asociación de Empresas de Asesoramiento Financiero Independiente. Este profesional, cuyo despacho tiene mandatos de gestión de varias sicav, reconoce que cada vez hay una visión más negativa sobre este instrumento de inversión. “Nosotros creemos en las sicav, pero siempre que sean un auténtico vehículo de inversión colectiva, no cuando se abusa de la figura de los hombres de paja”.

Ante las perspectivas de que cambie el régimen jurídico de las sicav, bien sea aumentando su fiscalidad –como ya ha ocurrido en el País Vasco y Navarra–, bien exigiendo que cada uno de los accionistas de la sicav tenga una proporción mínima de capital, los despachos de abogados y las firmas de asesoramiento han comenzado a moverse.

En los últimos meses, se ha empezado a analizar la posibilidad de fusionar varias sicavs, con la intención de reducir gastos y diluir el porcentaje de participación de los accionistas. También está sobre la mesa la opción de que algunas sicavs de tamaño pequeño sean absorbidas por fondos de inversión. Por último, algunos inversores estarían pensando convertir estos vehículos en sicavs registradas en Luxemburgo.