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Los matemáticos asaltan el mundo empresarial

Los matemáticos asaltan el mundo empresarial

Son analíticos y aportan una visión original a las organizaciones

Los licenciados en esta disciplina tienen una ocupación laboral que supera el 80%

Quizá su función pase a simple vista desapercibida. Sin embargo, inmersos en la revolución tecnológica y digital, los matemáticos son cada día más importantes en casi cualquier empresa. Estos profesionales están cogiendo cada vez más peso en la industria médica, siendo necesarios en la gestión y análisis de la información genética. También en las compañías del sector servicios, procesando, por ejemplo, todo el conocimiento derivado de la geolocalización, para planificar las rutas del transporte urbano en las ciudades y ofrecer soluciones de movilidad. Y como no podía ser de otra manera, son ya protagonistas del big data y su papel es vital para poder hacer frente al análisis, gestión, almacenamiento y comprensión de la descomunal cantidad de datos que se generan cada día.

Dado el enorme abanico teórico y práctico que ofrece esta disciplina, no es de extrañar que sus profesionales se encuentren entre los perfiles más solicitados por las compañías y que su índice de ocupación se sitúe en elevados porcentajes, superando el 80%, según los datos del último informe del INE. “Al fin y al cabo, las matemáticas forman a personas para poder abordar problemas que requieren soluciones óptimas”, ilustra Francisco Marcellán, presidente de la Real Sociedad Matemática Española (RSME).

El big data, que hoy está en boca de todos, es solo uno de los ejemplos. El desarrollo científico y tecnológico ha dado paso a que las matemáticas sean el instrumento usado para poder avanzar en cualquier área del conocimiento y en la investigación de cualquier disciplina. Por eso, en los últimos años se ha disparado la demanda de estos perfiles. “Las necesidades actuales van a precisar de modelos rompedores que las matemáticas van a tener que abordar”, explica Marcellán, quien apunta cómo, por ejemplo, la posibilidad de predecir catástrofes naturales o la evolución de la criptografía en cuestión de seguridad van a ser dos de las claves en este proceso.

Las matemáticas también son necesarias en la formación de un directivo", explica Fernando Candela, consejero delegado de Iberia Express.

David Gómez-Ullate es profesor de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) y compagina la docencia con la investigación en materia de seguridad, dirigiendo un proyecto de la Fundación BBVA para desarrollar aplicaciones para la detección de fraude en medios de pago. “Hoy en día, debido a la gran cantidad de datos que generan los dispositivos móviles y digitales, contamos con más información que nunca, y somos incapaces de procesarla. Algo que tiene repercusión en todos los aspectos de las organizaciones, no solo en materia de seguridad”, afirma. El reto es, por lo tanto, diseñar programas y aplicaciones para predecir, almacenar y gestionar todo ese conocimiento. “Y esto es una tarea que deben llevar a cabo los profesionales de las ciencias matemáticas”, prosigue Gómez-Ullate. Ya que, donde la mayoría de personas ve números y operaciones, los matemáticos son capaces de ver tendencias, identificar las variables clave y ver los patrones que condicionan cualquier comportamiento, y proponer soluciones.

Este trabajo, que no siempre se visibiliza, es el que hace posible que el día a día se desarrolle con normalidad. El sector de las aerolíneas es uno de los ejemplos que mejor ilustran esta tesitura. “En el transporte aéreo nos enfrentamos a situaciones complejas, como el diseño de la red de vuelos, la gestión de los precios o la planificación de operaciones”. Quien pronuncia estas palabras es Fernando Candela, consejero delegado de Iberia Express. Por ello, la mayor parte de los profesionales de la organización tienen una sólida formación en la materia, “y los ingenieros, matemáticos y economistas son los perfiles más demandados”, recalca Candela, quien, además de llevar a cabo sus funciones como consejero delegado, compagina su cargo dando clases de matemáticas y álgebra en la Escuela de Empresarios, EDEM. “Porque si las matemáticas son esenciales en la formación de un ingeniero o un economista, también son imprescindibles para saber gestionar un negocio”, comenta Candela.

Por esa razón, la relación entre esta disciplina y el mundo corporativo es cada día más estrecha. Si la realidad cotidiana está repleta de problemas y soluciones matemáticas, las posibilidades en el mundo empresarial, que se caracteriza por innovar y avanzar de forma constante, son ingentes. “Las matemáticas son los cimientos sobre los que descansan las demás herramientas de gestión, tales como las finanzas, la logística, los precios y operaciones o el marketing”, añade Candela.

Diversos estudios recientes estiman que el 65% de los jóvenes que ahora están estudiando trabajarán en profesiones que hoy no existen. “Y en ellas, aunque es muy complicado de precisar de forma exacta, las matemáticas van a tener un peso muy importante”, continúa Marcellán, de la RSME. De hecho, varios estudios ya están adelantando esta realidad que está por venir. El último de ellos, Los+Buscados en 2016, realizado por Adecco, concluye que las profesiones que más demandan las organizaciones están estrechamente relacionadas con la analítica de datos, la estadística y las matemáticas. “Y un estudio reciente confirma la correlación existente entre el crecimiento del PIB de un país y el nivel matemático de sus estudiantes”, apostilla Candela.

Más allá de los propios conocimientos académicos y teóricos, estos profesionales aportan también un extra a la empresa, “como mejorar los procesos de toma de decisiones o la relación entre clientes y socios”, explica David Ríos, director de la Cátedra AXA sobre riesgos adversarios en el citado ICMAT. Una formación matemática, alude, otorga aptitud para modelizar problemas reales y tener una mayor capacidad de abstracción. “Porque un sólido conocimiento matemático aporta una metodología y una estructura diferente en el momento de afrontar y resolver los problemas”, recalca Fernando Candela.

Una educación más conectada con la empresa

Tradicionalmente, los titulados en matemáticas dirigían sus pasos hacia la docencia. “Pero durante los últimos diez años ha habido un traspaso hacia las empresas, que reclaman con mayor intensidad estos perfiles”, explica Francisco Marcellán, presidente de la Real Sociedad Matemática Española.

Sin embargo, como suele ocurrir en la mayoría de las ramas educativas, la adaptación a los nuevos tiempos es lenta “y los planes de estudio, que no son muy flexibles, tardan en ofertar las asignaturas que preparan para las profesiones futuras”, relata David Gómez-Ullate, profesor de matemáticas en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Instituto de Ciencias Matemáticas. En ese sentido, explican los expertos, las matemáticas, además de adaptarse a las peticiones de los empleadores, deben también empezar a utilizar sus propios mecanismos y soluciones. “Si gracias a las matemáticas ya contamos con máquinas y herramientas capaces de calcular por nosotros, deberíamos utilizarlas para así seguir avanzando, en vez de enseñar a los profesionales a hacer algo que ya pueden hacer estos aparatos”, recalca Marcellán, quien ahonda en la necesidad de enseñar a los profesionales de las matemáticas a producir algo nuevo, en vez de limitarse a reproducir algo que ya existe.

“El problema radica en que las matemáticas se siguen enseñando igual que hace cien años, de una forma unidireccional y con métodos que hacen que unos se aburran y otros se frustren”, afirma Javier Arroyo, cofundador de Smartick, un método de aprendizaje matemático ideado para los menores de 14 años, edad clave para el desarrollo de muchas de las capacidades.
“A esas edades, los alumnos con más capacidades en esta disciplina no avanzan y a quienes más les cuesta, se quedan rezagados y frustran”.

En este sentido, la solución ha sido una herramienta matemática digital que se adapta a cada alumno para avanzar al ritmo que marca el estudiante. “Las matemáticas deben ajustarse al alumno, y no al revés”. En la educación superior, no obstante, algunos puntos se han mejorado, y ya se ofertan grados universitarios que combinan las matemáticas con otras ramas como la tecnología o la industrial. “Y esto sí se acerca más al mundo de la empresa”, en opinión de Marcellán.