Negocio hipotecario

La banca admite que la justicia no avala el límite del euríbor negativo

El Banco de España ha “rehusado” pronunciarse recientemente, reconoce el sector

Fachada del Banco de España
Fachada del Banco de España

Los bancos españoles coinciden que asegurar que el posible impacto económico en las hipotecas del euríbor negativo es hasta ahora “muy limitado”. Pese a ello, un informe elaborado por el sector señala que “ni la jurisprudencia, ni las autoridades avalan nuestras tesis (las de los bancos) claramente”. Además, “en otros países existen normas vigentes en contra”. La Federación Bancaria Europea ha elaborado un informe sobre la situación de cada país.

Las entidades financieras están preocupadas por el impacto que puede tener en el sector el desplome del euríbor en los contratos hipotecarios, o lo que es lo mismo, un euríbor negativo. Aunque mantienen, que el impacto “es muy limitado”, y como ayer insistió la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, “sería un despropósito tener que pagar al cliente por la hipoteca”, declaración que ya han repetido otros banqueros, como el presidente de Sabadell, Josep Oliu, o el presidente de la AEB, José María Roldán, lo cierto es que “ni la jurisprudencia, ni las autoridades avalan” las tesis del sector “claramente”, según consta en un documento de los bancos elaborado por la patronal.

Los argumentos jurídicos que defiende la banca se centran en que “la mayor parte de los préstamos hipotecarios en España son préstamos tipificados legalmente como unilaterales, en los que solo se contemplan obligaciones para el prestatario, la de devolver la cantidad recibida en el plazo pactado”, según recoge este documento. Con esta configuración jurídica la banca afirma que “si el préstamo se ha pactado como retribuido, es decir, con pacto de interés, la obligación de su pago corresponde al prestatario (por su carácter unilateral)”.

El juego de los diferenciales

El presidente de la AEB, José María Roldán, aseguró recientemente que “el límite de un préstamo es que te salga gratis”. Afirmó que había que “desdramatizar” y rebajar el “suflé” porque “es una distorsión que durará poco”, en relación al euríbor negativo.

Bancos como Ibercaja, Kutxabank o Santander, entre otros, han planteado un esquema para defenderse de un euríbor negativo. Han encarecido el coste de las hipotecas en los dos primeros años y jugando con el diferencial respecto al euríbor en los años siguientes.

El sector financiero se queja de la erosión que ejerce sobre su rentabilidad operar con unos tipos de interés negativos.

Pese a esta tesis las entidades financieras reconocen que existen varias resoluciones tanto de la Dirección General de los Registros y del Notario (del 27 de octubre de 2015, entre otras), como del Banco de España que fijan excepciones a los argumentos del sector.

La resolución de los notarios ratifican que, teniendo en cuenta la naturaleza del préstamo y la función del interés, “el saldo final de la obligación de pago de intereses siempre debe ser favorable al prestamista, y que dicho resultado es el que debe producirse al final de la vida del préstamo, pero que ello no impide que, habiéndose pactado un tipo de interés variable, pueda haber liquidaciones periódicas de intereses en los que el prestamista sea quien abone al prestatario su importe”. Lo que significa que se admiten excepciones en cada período devengado, lo que arroja “no pocas dudas jurídicas y problemas de orden práctico”, admite la banca.

Las últimas respuestas del Banco de España han dado un giro sobre su propia opinión de hace dos años y ahora tampoco apoyan las teorías del sector. Así, en junio de 2014, en el préstamo a un empleado en el que el interés se determinó como suma del euríbor más un diferencial negativo (que arrojaba un tipo final negativo), la resolución del servicio de reclamaciones del Banco de España apoyaba las tesis de las entidades financieras, lo mismo que una sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 54. En fechas recientes, sin embargo, el servicio de reclamaciones del Banco de España “ha rehusado pronunciarse sobre esta cuestión, aduciendo que se trata de una cuestión civil, ajena al ámbito de sus competencias”, reconoce el documento elaborado por la banca.

A estos argumentos que siembran dudas sobre las tesis que defienden los bancos, se les suman los pronunciamientos jurídicos de otros países europeos, a los que también les afecta la bajada de los tipos de interés del BCE, que son los que marcan al final la tendencia negativa del euríbor.

Así, fuera de España, han sido varios los pronunciamientos que, aun con la misma base jurídica, “han afirmado la posibilidad de que la evolución del índice termine imponiendo al prestamista obligaciones de pago de intereses al prestatario”. El informe cita dos recienten sentencias de tribunales austriacos, y un pronunciamiento público del Banco de Portugal”. Ante todo este puzzle de argumentos y problemática, la Federación Bancaria Europea ha elaborado un cuestionario, que será objeto de circulación entre el sector, “para determinar cuál es la situación de los diferentes países”.

Un asunto de reputación más que económico

La banca reconoce que la tasa negativa alcanzada por el euríbor, principal índice de referencia de las hipotecas en España, “es un hecho insólito, como insólitas podrían ser sus consecuencias”. También es cierto, que todos los bancos insisten en que “su posible impacto económico es muy limitado, de momento”. Pese a ello, al tratarse de un asunto de consumo, reconocen el efecto reputacional que podría volver a acarrear en un sector ya muy castigado por los conflictos en los que se ha visto envuelto, como las cláusulas suelo, las preferentes, la salida a Bolsa de Bankia con datos en su folleto que al parecer no reflejaban su situación real, etc.

La banca también reconocen que el hecho de que algunos países, como Portugal o Austria, hayan contemplado en sus legislaciones la posibilidad de que el banco tenga que devolver al prestatario cantidades como consecuencia del euríbor negativo, puede ir en su contra.

Algunas asociaciones de consumidores en España, como la OCU, han comenzado ya a pedir que los bancos devuelvan intereses si el euríbor bajase hasta el punto de absorber el spread o diferencial. Este asunto ha comenzado a ganar fuelle justo cuando Europa se tiene que pronunciar sobre las cláusulas suelo.