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El miedo de la banca a que se hable del euríbor negativo...

El miedo de la banca a que se hable del euríbor negativo...

Nadie niega el interés que ha despertado entre los españoles que están pagando su hipoteca comprobar cómo el euríbor, principal índice de referencia de los préstamos hipotecarios en el país, se ha ido desplomando hasta alcanzar tasas negativas en los últimos meses. Lógico. Es un hecho insólito, “como insólitas son sus consecuencias”, repiten los directivos financieros. De momento, parece que la situación no pasa de ser solo pintoresca, ya que la banca mantiene que su posible impacto económico es hasta ahora “muy limitado”.

Pero como reconocen las entidades, “es un tema de consumo, que afecta a un gran número de españoles, y los asuntos de productos y servicios financieros están entre los más conflictivos en los últimos años”. Solo hay que citar algunos como las cláusulas suelo, las preferentes, las quitas realizadas en algunos bonos convertibles, la comisión de los cajeros por sacar efectivo, la salida a Bolsa de Bankia... Y hay que recordar que la jurisprudencia no avala las tesis de los bancos de forma clara, lo mismo que las autoridades, a lo que se suma el hecho de que en otros países existen normas vigentes en contra, como reconoce la banca.

Algunas asociaciones de consumidores, como la OCU, han comenzado ya a pedir que los bancos devuelvan intereses si el euríbor baja hasta el punto de absorber el spread del crédito hipotecario. A ello se suma el hecho de que algunos países, como Portugal o Austria, ya han contemplado en sus legislaciones la posibilidad de que el banco prestamista tenga que devolver al cliente dinero como consecuencia de un euríbor negativo.

De momento, los bancos españoles están en una especie de tensa tranquilidad o calma chicha, ya que el asunto no tiene un cariz conflictivo hasta ahora, apuntan desde el sector. Pese a ello, la banca tiene una consigna: intentar por todos los medios que no se abra un nuevo frente para la banca. En juego vuelven a estar los efectos reputacionales que podría conllevar este asunto para las entidades financieras. Para evitar una confrontación con las asociaciones de consumidores, clientes o autoridades, la patronal bancaria recomienda a sus asociados “intentar moderar el mensaje”. Hablar de la “improbabilidad” de que el tipo de una hipoteca (euríbor más el diferencial) llegue a ofrecer cuotas negativas.

Los bancos argumentan que es muy difícil ofrecer cuotas negativas, ya que para ello sería preciso que “la media mensual del euríbor sea negativa y anule el spread o la comisión sobre el euríbor que incorporan las hipotecas, algo que parece que aún no ha ocurrido. Razón por la que las cuotas negativas son ahora muy improbables”.

Además, insiste en lo paradójico y contradictorio que resulta “pagar intereses a quien presta dinero y cobrar a quien lo deposita”. Ycomo dijo el presidente de la AEB, José María Roldán, en un desayuno hace un par de meses: “Pagar a alguien por pedir prestado es una contradicción, un contradiós”.

En la presentación de los resultados de la banca correspondientes a 2015, celebrada el jueves, Roldán explicó algo más. Defendió que un contrato crediticio, como una hipoteca, se caracteriza por prestar dinero a cambio de una cantidad adicional, y consideró que “probablemente” el límite en caso de euríbor negativo pasa por que el endeudado no tenga que pagar nada ante la caída histórica de este referente. “El límite es que no tengas que pagar nada y el préstamo te salga gratis”, sentenció. 

Según los argumentos jurídicos que maneja la AEB, “la mayor parte de los préstamos hipotecarios en España son préstamos tipificados legalmente como unilaterales, en los que solo se contempla obligación para el prestatario, la de devolver la cantidad recibida en el plazo pactado”. Si el préstamo, además, se ha pactado como retribución, pagar el interés convenido; “el prestamista no asume obligación alguna, pues la entrega del dinero es la condición para la propia existencia del contrato”.

La AEB asegura que con esta configuración jurídica se puede afirmar que si el préstamo se ha pactado como retribuido, es decir, con pacto de interés, la obligación de su pago corresponde al prestatario, dado su carácter unilateral.

A estos argumentos jurídicos se suman otros, siempre según defiende la AEB. “La bajada del índice hasta poner en negativo el tipo de interés no puede suponer la modificación esencial del contrato: no puede implicar que este pasa de unilateral a bilateral al generarse una obligación nueva para el prestamista que no existía de acuerdo con la naturaleza del contrato.
Como máximo, podría admitirse que, de facto, un contrato que pactó retribuido puede transformarse en uno gratuito, al neutralizar el euríbor negativo el diferencial positivo. Esta circunstancia no alteraría, sin embargo, la esencia del contrato, que seguiría siéndolo de préstamo, con o sin pacto de intereses”.

Y añade que el interés no es sino la retribución que el “prestatario paga al prestamista por el capital prestado: definido así en la doctrina y en la jurisprudencia; está claro que el flujo de pagos de interés a la inversa no tiene ningún sentido, ni lógico, ni jurídico, puesto que contravendría la causa del contrato”.

Será por el manejo de este glosario por lo que Roldán pidió el jueves “desdramatizar” y rebajar el “suflé” de los efectos del euríbor negativo. “Es una distorsión que durará muy poco tiempo”, declaró, tras considerar que la política monetaria ultralaxa no va a permanecer en el tiempo. Cree que unos dos o tres años máximo. Algún directivo financiero, no obstante, comienza a hablar ya de que hay que acostumbrarse a operar con tipos bajos durante las próximas décadas.

.... Y de que Podemos entre en el Gobierno

El líder de Podemos, Pablo Iglesias
El líder de Podemos, Pablo Iglesias EFE

Los bancos, como es lógico, llevan meses estudiando y actualizando los efectos que podría tener para la economía en general y para la banca en particular la entrada de un partido político como Podemos en el Gobierno. Según uno de estos últimos análisis realizado por algunas entidades hace algo más de una semana, “el programa electoral de Podemos carecía de una visión global y realista, y se centraba, en gran parte, en medidas redistributivas”. Además, “contenía medidas poco favorables para la banca”. Pese a ello, los bancos consideran que si el partido liderado por Pablo Iglesias entra a formar parte del Ejecutivo con otros grupos, “sus posturas serán más suaves. De hecho, ya han flexibilizado su programa respecto a sus posturas iniciales”.
La banca, sin embargo, mantiene que su política populista “tiende a ofrecer soluciones poco factibles a problemas reales... Las políticas populistas no suelen basarse en criterios de eficiencia y suelen acabar teniendo un impacto negativo sobre la actividad y la riqueza de los países”. Añaden que “la presencia de estos partidos en el poder aumenta la desconfianza por parte de los mercados financieros y por parte de los inversores internacionales. Suelen ser movimientos críticos con el proceso de globalización, que en el caso de Europa, el auge de estos movimientos puede dificultar avanzar hacia una mayor integración”. Sus políticas, continúa el análisis, “pueden representar un riesgo para el sistema del bienestar de los países desarrollados. Pueden generar un entorno de mayor inestabilidad e incertidumbre, lo que acorta el horizonte de las decisiones económicas y desalienta la inversión productiva”.
Respecto al sector financiero, el programa de Podemos incorpora un impuesto de solidaridad sobre los beneficios de las entidades y una apuesta por la banca pública. Ante estas iniciativas, la banca recuerda lo sucedido recientemente con las cajas de ahorros, desaparecidas en gran parte, entre otras razones, por contar con un gobierno corporativo repleto de políticos, que, además, no se regían por las normas del mercado. Pero insisten en que pese a todo ello, si el grupo encabezado por Pablo Iglesias participa en el Gobierno, suavizará aún más sus posiciones.