El sector del metal firma su primera norma estatal

Más de 20 años para negociar un convenio colectivo

Un millón de trabajadores estarán protegidos por este nuevo pacto laboral

El texto pretende "blindar" la negociación colectiva en el ámbito provincial

El presidente de Cepyme y vicepresidente de CEOE, Antonio Garamendi (derecha); el presidete del CES, Marcos Peña, el secretario de la federación de Industria de CC OO, Agustín Martín y el secretario general de Metal, Construcción y Afines (MCA-UGT), Carlos Romero, tras la firma oficial del primer convenio colectivo estatal de la industria, la tecnología y los servicios del metal que ha tenido lugar hoy en Madrid.
El presidente de Cepyme y vicepresidente de CEOE, Antonio Garamendi (derecha); el presidete del CES, Marcos Peña, el secretario de la federación de Industria de CC OO, Agustín Martín y el secretario general de Metal, Construcción y Afines (MCA-UGT), Carlos Romero, tras la firma oficial del primer convenio colectivo estatal de la industria, la tecnología y los servicios del metal que ha tenido lugar hoy en Madrid.

 

Desde la patronal y los sindicatos del sector metalúrgico siempre se había visto con sana envidia el Convenio Estatal de la Construcción. “¿Por qué no somos capaces de hacerlo nosotros?”, se han preguntado en más de una ocasión, sus representantes empresariales y sindicales.

Y esta pregunta se la han hecho durante más de veinte años, porque la primera mesa de negociación para intentar firmar un convenio sectorial estatal del metal se abrió hace exactamente 22 años, pero el acuerdo no se ha firmado hasta hoy, cuando los líderes patronales y sindicales del sector han ratificado su I Convenio Estatal.

Esto no quiere decir que el millón de trabajadores de este sector hayan estado sin regulación todos estos años, sino solo que no tenían el paraguas de un convenio tradicional de ámbito estatal que marcara unas condiciones mínimas en cascada a los convenios de ámbitos inferiores.

De hecho, en la actualidad coexisten un acuerdo (que no convenio) sectorial estatal y varios convenios de áreas como la ferralla, la industria metalgráfica o el de fabricación de envases metálicos, junto con 600 convenios de empresa y otros 62 sectoriales y subsectoriales provinciales de la industria metalúrgica.

Pero los firmantes se han cuidado de no interferir en las negociaciones de ámbitos inferiores, sobre todo en la negociación y contenidos de los convenios provinciales, a través de los cuales, se ha vertebrado el sector hasta ahora. Es más, fuentes patronales aseguraban hoy que el convenio estatal se ha hecho para “blindar la negociación colectiva provincial”.

Según estas fuentes, este blindaje era necesario porque la excesiva heterogeneidad del sector le hace muy vulnerable, al estar especialmente expuesto a la acción invasora tanto de antiguos como de nuevos sectores económicos y de las nuevas formas empresariales como cluster, compañías multiservicios o externalizaciones de servicios empresariales.

Por ello, en la redacción del convenio se ha puesto especial atención al respeto de la autonomía negociadora de los niveles inferiores (autonómicos, provinciales y de empresa). Así, los empresarios lo ven como un convenio “atípico” porque promueve la descentralización de la negociación colectiva, permitiendo que las empresas con convenio propio –que protegen a unos 200.000 trabajadores, el 20% del sector– se descuelguen de lo pactado hoy en el ámbito estatal.

En materia salarial, el sector está muy polarizado: entre los convenios que más pagan y los que menos puede haber una diferencia salarial media del 50% para una misma categoría. Por ejemplo, la hora de un peón en Navarra se paga a 11,90 euros mientras que este mismo peón en Cuenca cobra 7,88 euros la hora.

Por ello, el convenio sectorial establece como mínimos salariales los que fija cada uno de los convenios provinciales, de forma que si decayera uno de ellos, los trabajadores de esa provincia mantendrían su salario, al estar recogido en el convenio estatal de ámbito superior. Aunque, dicho esto, el nuevo convenio estatal descarta fijar tablas salariales para todo el Estado debido a las elevadas diferencias territoriales, aunque recomienda a los negociadores provinciales “una adaptación paulatina de los aspectos salariales”.

Además, entre las principales materias que se ha reservado de competencia exclusiva el convenio estatal están:el periodo de prueba; las modalidades de contratación;clasificación profesional; jornada máxima anual de trabajo;régimen disciplinario;normas mínimas en materia de prevención de riesgos laborales; y movilidad geográfica.

Pero uno de los logros sindicales más celebrados hoy por los líderes del metalúrgicos de CC OO y UGT fue que el convenio estatal dota de ultraactividad a los convenios provinciales, que mantendrán su vigencia, salvo pacto en contrario. Así, la prórroga automática de los convenios provinciales no tendrá el límite de un año fijado por la reforma laboral, sino que permanecerá hasta que las partes firmen un nuevo convenio.

Finalmente, los negociadores han adecuado para el sector la regulación de la Terjeta Profesional de la Construcción, incluyendo los cambios que ha tenido dicha certificación en los últimos años como por ejemplo que la formación por puesto de trabjo u oficio de 20 horas incluye tambiénn la formación de nivel inicial de 8 horas. Y sse fijan nuevos contenidos formativos para los trabajos de aislamiento e impermeabilización; los de montajes de estructuras tubulares; los de mantenimiento de maquinaria y vehículos en obras de construcción; y los de construcción y mantenimiento de vías férreas.