Entrevista a Enrique Corral, director general de la Fundación Laboral de la Construcción

“La formación en las empresas se ha demonizado y abandonado”

"Por primera vez en 2015 no ha habido convocatorias para subvenciones de planes de formación de oferta estatales".

"Ahora el beneficiario de la subvención no cobra el 40% hasta que no lo justifica, y eso puede durar entre uno y dos años".

Enrique Corral, director general de la Fundación Laboral de la Construcción en un momento de la entrevista con Cinco Días.
Enrique Corral, director general de la Fundación Laboral de la Construcción en un momento de la entrevista con Cinco Días.

Enrique Corral (Lugo, 1966) dirige desde 2003 la Fundación Laboral de la Construcción, un organismo donde la patronal y los sindicatos del sector organizan desde hace años la formación especializada de sus trabajadores. Esta fundación llegó a recibir 42 millones de euros en subvenciones para formación, pero la crisis y la última reforma del sector la han obligado a realizar una profunda reestructuración de su financiación. A fecha de hoy no recibirá ningún dinero público este año, pero gracias a lo que pagan las empresas del sector y a su facturación de servicios a empresas, sigue liderando la formación en la construcción (68.377 trabajadores formados en 2015).

Pregunta. La reforma del sistema de formación de ocupados cumple ahora un año y aún quedan cosas por desarrollar ¿que es lo más urgente?

Respuesta. Hay que desarrollar reglamentariamente bastantes cosas. De los pocos aspectos positivos que tuvo la reforma, uno fue la fijación de módulos económicos en función del tipo de formación. Pero eso no se ha hecho aún, y ahora tenemos un sistema muy injusto en el que el que el modelo de la subvención en concurrencia competitiva es el mismo para una formación pura de aula (mucho más barata) que para una de industria o construcción, donde usas materiales, maquinaria o instalaciones. También hay que desarrollar la agrupación de pymes para gestionar los créditos formativos o la acreditación de las entidades formativas. Un año después está la casa patas abajo.

P. Le veo crítico con la reforma...

R. Sí, es que creo que ahora no estamos mejor que hace un año;estamos peor. Además, por primera vez en 2015 no ha habido convocatorias de subvenciones para planes de formación de oferta estatales;las ofertas de las comunidades se están retrasando; y la formación bonificada en las empresas ha caído porque existe una gran inseguridad jurídica. El sector de la formación primero se demonizó y ahora se ha abandonado.

P. ¿Qué genera dicha inseguridad en las empresas?

R. Se deben aclarar conceptos legales como qué es realizar formación o qué es subcontratarla. Sin esas aclaraciones muchas no se atreven a invertir en formación. Y no es porque tengan menos crédito, porque depende de lo cotizado en 2015 y el año pasado las bases de cotización crecieron aunque sea poco.

P. Entonces, según usted, tras la reforma no funciona ni la formación de oferta (en la que empresas, sindicatos y patronales optan a la adjudicación de subvenciones) ni la de demanda bonificada (que pagan las empresas con sus cotizaciones de formación).

R. Eso es. Ninguna de la dos funciona. La ley ha dejado arrinconada la formación de oferta al declararla complementaria de la bonificada en el seno de las empresas. Ese es el primer error. Y, otro gran fallo, que está provocando la desaparición de muchas empresas que gestionaban e impartían formación, es la limitación y retraso del pago de la subvención. Ahora el beneficiario de la ayuda no cobra el 40% hasta que no ha justificado el gasto y eso puede llevar entre uno y dos años...eso no lo aguantan muchas empresas. Igualmente, está teniendo muchos efectos negativos el haber topado al 10% los gastos de indirectos de funcionamiento imputables a la subvención.

P. Pero eso se hizo para intentar evitar fraudes y que las organizaciones sindicales y patronales se financiaran a través de dichos gastos indirectos...

R. Sí, pero con esa medida estamos pagando justos por pecadores. Tendría sentido topar este gasto a las patronales y los sindicatos, cuya actividad principal es distinta a la formativa y por ello la subcontratan. Pero en el caso de la Fundación Laboral de la Construcción o las empresas formativas, toda nuestra actividad se destina a eso y los gastos indirectos se emplean todos ahí. Y hemos comprobado que, en muchos casos son el 20% y no solo el 10% al que están limitados. Y eso lo tenemos que pagar de nuestro bolsillo.

Además, hay que entender que no es un fraude que una empresa de formación tenga beneficios. Es lo lógico si quiere invertir en mejorar sus servicios. El problema de base es que se aplica el esquema de la Ley de Subvenciones y yo creo que la formación para el empleo debería tener un esquema de financiación y una normativa propios.