Rafael Bengoa, director del Deusto Business School Health

“Hacienda piensa que la sanidad es solo un gasto”

El exconsejero vasco de Sanidad y exasesor de Barack Obama opina que los copagos no han demostrado ser una buena fuente de financiación ni modificado actitudes

“Hacienda piensa que la sanidad es solo un gasto”

Dirige Deusto Business School Health y da clases en varias universidades, entre ellas la de Harvard. También asesora a Gobiernos, incluyendo Estados Unidos. Rafael Bengoa (Caracas, Venezuela, 1952) es médico y experto en salud pública, de la que es un firme defensor. Fue consejero vasco de Sanidad entre 2009 y 2013 y su nombre ha sonado como ministrable si el PSOE llega a gobernar.

¿Qué opina del copago sanitario?

En diez años no podremos disfrutar del Sistema Nacional de Salud (SNS) si no le aplicamos cuanto antes reformas radicales. La actual receta se basa en una contención del gasto brutal, en el que se han quitado unos 10.000 millones de euros al sector, además de introducir copagos y eliminar derechos. Los nuevos copagos no han demostrado ser una buena fuente de financiación y tampoco han hecho cambiar el comportamiento de los ciudadanos sobre la acumulación de medicamentos. Al revés: han provocado el aumento de las urgencias, porque la gente deja de tomar fármacos si cuestan más.

¿Qué reformas necesita el sistema?

Se trataría de transformar el modelo asistencial que tenemos ahora. El dinero no se nos va solo en el exceso del precio de los medicamentos, que también. El problema es que las distintas partes del modelo asistencial están fragmentadas. Eso provoca que se pierda calidad y dinero. La reforma debería pasar por convertir el hogar en un centro de cuidados para las patologías crónicas que se pueda, en practicar asistencia proactiva. Sabemos que podemos controlar entre 10 y 12 enfermedades crónicas mandando información de forma remota a centros de salud y evitando que se ocupe una cama si no se necesita. También pasaría por aumentar el peso de la atención primaria y reducir la carga de los hospitales. El modelo reactivo, esperar a que alguien llegue a urgencias y ocupe una cama, es el más caro que hay. En este último año, las visitas a urgencias crecieron en más de 200.000, lo que supuso que ingresaran cuatro millones de personas. Eso no hay sistema que lo aguante.

¿Por qué cree que no se aplican estas medidas?

Primero, porque no hay una visión que lo proponga desde el ministerio. Falta un marco normativo que diga hacia dónde hay que ir, como el Obamacare o la nueva ley de salud en Escocia. Y las comunidades autónomas tienen que gestionar esto con una política de recortes. El ministro de Hacienda piensa que la sanidad es solo un gasto, cuando ya sabemos que es un sector no solo muy productivo, ya que devuelve a la gente al trabajo más rápido que si no existiese, sino que además produce empleo público y privado y genera negocio a su alrededor.