Los candidatos de PSOE y C's han resurgido

Cinco candidatos para cinco estilos de liderazgo

Durante dos meses, los candidatos a la presidencia del Gobierno han puesto a prueba su capacidad de negociación, diálogo y comunicación. Algunos suspenden como líderes

Albert Rivera y Pedro Sánchez, en la firma del acuerdo entre Ciudadanos y PSOE
Albert Rivera y Pedro Sánchez, en la firma del acuerdo entre Ciudadanos y PSOE

Pedro Sánchez ha dado una patada hacia adelante. Cuando es todo o nada, el ingenio se agudiza y los verdaderos líderes son los que toman decisiones, los que por lo menos lo intentan”. Así resume el publicista Agustín Vivancos, consejero delegado de la agencia Dommo, el papel que ha jugado desde el 20-D el candidato socialista. Dos meses de negociaciones, de mensajes cruzados y de acaloradas ruedas de prensa, tras las elecciones generales de diciembre, han dado paso a nuevos e imprevistos liderazgos políticos.

El resultado: un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos, que requerirá, el próximo martes, día de la primera sesión de investidura para nombrar al nuevo presidente del Gobierno, del respaldo de otros partidos políticos.

Pero, aunque no prospere, el paso dado por esos dos partidos les permite estar en el “centro del tablero de la gobernabilidad”, como afirma Toni Aira, director académico del máster en Comunicación Política de la Universidad Pompeu Fabra. “Ponen mucha presión a los demás. Sánchez se ha posicionado como presidenciable y a Albert Rivera le ayuda a ganar espacio en el centro, y a sacar lustre a un resultado electoral malo”. Respecto al candidato socialista, el experto reconoce que “se ha revelado como un líder”, pese a que, en su opinión, llegaba a las negociaciones con un perfil demasiado previsible, y además, estaba muy cuestionado por su partido:“Ha roto el guión, y ha resistido ante la opinión pública y su partido. El hecho de encarar las negociaciones con hambre de liderazgo y de ganar le favorece, porque la gente eso lo percibe”.

En esto también coincide Xavier Peytibi, de la consultora política Ideograma, quien asegura que “las percepciones son lo más importante del devenir político futuro”. En este sentido, añade que Pedro Sánchez ha liderado la conversación, ha establecido los tiempos, las propuestas y cuándo y con quién negociar, algo que “ni en su propio partido muchos esperaban”. En cuanto a Albert Rivera, Peytibi cree que “ha aparecido como alguien seguro, negociador, moderado y con capacidad para llegar a acuerdos, lo que puede darle un empujón en el futuro”. Toni Aira añade que “ha sabido negociar con habilidad Era la cuarta fuerza, y se ha colocado en una posición con la que pocos contaban”.

Quien ha perdido capacidad de liderazgo durante este periodo, en opinión de los expertos, ha sido Mariano Rajoy. “Su imagen ha caído en picado, no toma decisiones; ahora es el momento de salir y de tomar decisiones, de no ser cobarde porque eso penaliza”, señala Vivancos, quien asegura que lo que más valora la ciudadanía, en estos momentos, de un político es que tenga ganas, y aún teniéndolo todo en contra, que sea valiente para “intentarlo todo hasta el último minuto”. Porque el desbloqueo de la situación política o el esfuerzo por intentar llegar a un acuerdo es algo que influye en la reputación y en la marca personal del candidato. “Cuando no tomas decisiones pareces pasivo”, dice el profesor de liderazgo del IE Business School Juan Carlos Pastor, en relación al liderazgo que está ejerciendo el presidente del Gobierno en funciones.

“Su liderazgo siempre ha sido indiscutible pero ahora se le está cuestionando, porque como líder siempre encaja mejor alguien que hace cosas, que es activo”, afirma el docente, que destaca que es en los procesos de negociación cuando se ve la verdadera talla de un líder. “Para llegar a un acuerdo se necesita desarrollar confianza, apreciación personal y saber gestionar las emociones”, afirma Pastor.

Inacción e inflexibilidad

“El estilo de Rajoy siempre ha sido el de un antilíder, mostrarse como alguien normal”, añade Toni Aira. “Pero ha renunciado a llevar la iniciativa en un momento en que hay que demostrar ese liderazgo. Es un error táctico obvio”. Para Aira, “el líder tiene que ampliar los votos que las siglas del partido te aseguran. Rajoy es un líder político en su crepúsculo”. En esta línea, Xavier Peytibi, de Ideograma, cree que Rajoy “no ha aprovechado el impasse político para ejercer de presidente, liderar, ni para proponer nuevas ideas o propuestas, ni para obtener visibilidad mediática”.

Para los expertos, no solo Rajoy sale mal parado. También el candidato de Podemos, Pablo Iglesias, “el único que hizo una buena campaña para los intereses de su partido”, según el profesor del IESE Santiago Álvarez de Mon. “Ha desconcertado. Su campaña fue buena, pero se ha equivocado precipitándose. Su afán de protagonismo, reclamando ministerios, le ha restado fuerza en las negociaciones”, apunta Toni Aira.

A pesar de que pactar no haya sido su prioridad, Pablo Iglesias “no tiene problema para mostrarse como un líder fuerte, incluso pecando de soberbia en medio de una negociación, cuando dio una rueda de prensa para anunciar sus exigencias”, explica el consultor de comunicación y asuntos públicos Santos Ortega, que destaca la falta de experiencia negociadora y de vida parlamentaria del secretario general de Podemos. De estas opiniones se distancia Xavier Peytibi: “Iglesias lucha por presionar al PSOE. Es su papel. No piensa solo en esta investidura, sino en el futuro de su partido en los próximos cuatro años”.

El representante de Izquierda Unida-Unidad Popular, Alberto Garzón, también ha jugado un papel protagonista, al sentar en la misma mesa a PSOEy Podemos. Una jugada que Toni Aira cree hábil:“Ha proyectado una imagen de una izquierda que no es intransigente, a diferencia de Iglesias”. “Su visibilidad mediática ha sido mucho más alta de la esperable. Ha gestionado bien sus tiempos y las posibilidades de aparecer como un actor importante, pese a sus dos escaños”, añade Xavier Peytibi.

Una marca fiel a su estilo, que debe renovarse

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy
El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy

La marca del presidente en funciones está tocada, que no hundida. “Rajoy necesita renovarse porque se ha quedado antiguo”, afirma el consejero delegado de la agencia de publicidad Dommo, Agustín Vivancos. “Su imagen después de las elecciones ha caído en picado, debería haber sido más activo porque la cobardía se penaliza”, señala.

Rajoy, frente a esta nueva corriente de políticos jóvenes, apunta el profesor del IE Business School Juan Carlos Pastor, representa al pasado. “Como líder es educado, no pierde las formas, pero es producto de un sistema que ya no funciona, no parece ser la persona que vaya a resolver el problema que tiene el PP”.

El líder popular es “fiel a su estilo, al que no le gusta la exposición pública”, dice el experto en comunicación Santos Ortega, que reconoce la valía de Rajoy al haber “sabido gestionar la crisis económica en uno de los periodos más complicados de la historia de España, y sigue estando ahí, cosa que no ha ocurrido en otros países”. En cambio, este experto, le crítica la falta de comunicación proactiva. “Es un error desperdiciar la oportunidad de explicarte en un plató de televisión. Sin embargo, todavía puede jugar un papel importante”.

De cuestionado a presidenciable, en un mes

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE
Pedro Sánchez, secretario general del PSOE

Está demostrando ser un líder fuerte, con ganas de liderar este mundo tan complejo. Para ello se necesita un gestor honesto y transparente, un gran hombre de Estado, capaz de trabajar en entornos flexibles y colaborativos. Sobre esta premisa está trabajando en los últimos dos meses Pedro Sánchez. “Es una marca retadora, empuja fuerte, a pesar de la herencia de partido que lleva a su espalda”, afirma el publicista Agustín Vivancos, que destaca ante todo las ganas por sacar adelante un pacto y gobernar.

Otra de las cualidades del líder socialista, en opinión del experto en liderazgo del IE Business School Juan Carlos Pastor, es haber sabido controlar sus emociones. “Eso le hace ganar puntos, en caso de que haya nuevas elecciones”.

Sabe manejar los resortes del poder mejor que otros candidatos, cree Santos Ortega, experto en comunicación política, “ha sabido darle la vuelta a la tortilla, con un planteamiento abierto y sobre todo en un escenario tan extremo ha ido a por todas porque no tiene nada que perder”. “Ha sido otro Sánchez al de la campaña. Se ha presentado como un estadista que trata de formar Gobierno”, cree Santiago Álvarez de Mon, de IESE.

Falta de cintura a la hora de negociar

Pablo Iglesias, secretario general de Podemos
Pablo Iglesias, secretario general de Podemos

Un buen líder debe controlar todas las situaciones. Este parece ser el caso, opina el docente Juan Carlos Pastor, de Pablo Iglesias, “que pierde el control muy a menudo, sobre todo cuando la situación es tensa, y esa prepotencia no es buena a la hora de negociar”.

Esa falta de cintura a la hora de pactar le puede pasar factura a un partido que, a pesar de su juventud, se rige, según el consultor de comunicación política Santos Ortega, por una gestión clásica, al igual que el resto de partidos, basada en lealtades, en círculos de confianza
l Iglesias es en clave publicitaria como una marca “cercana que promete algo y luego manifiesta la verdadera realidad”, señala Agustín Vivancos.

“Tiene claro lo que quiere: tener protagonismo y realizar cambios de calado”, analiza Xavier Peytibi. “Está en la dicotomía de sacar al PP del Gobierno, pero en clave electoral perder a cuatro años vista; o abocar al PSOE a negociar con PP, además de con Ciudadanos, lo que le daría réditos electorales”. Toni Aira cree que “ha tenido dificultad para transportar sus votos en algo útil”.

Un gran muñidor de pactos

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera
El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera

El candidato de Ciudadanos ha sabido sacarle partido a los 40 duputados conseguidos. Y hace gala, opina el experto en comunicación política Santos Ortega, de un liderazgo dialogante. “Su labor de árbitro le ha beneficiado, además sabe reconocer sus errores, al asegurar que se equivocó en el planteamiento de la campaña electoral”, explica este experto, que compara a Albert Rivera con Adolfo Suárez, en el sentido de ser “grandes muñidores de pactos”.

De consistente y coherente habla el consejero delegado de la agencia de publicidad Dommo, Agustín Vivancos al referirse al candidato de Ciudadados. “Es educado, no critica, es el más valorado, a pesar de no ser el más votado, pero le falta empuje”. Ysi tuviera que compararlo con una marca “sería perfecto porque es integrador”. El profesor del IE Business School Juan Pastor afirma que Rivera es “constructivo y flexible y su imagen sigue intacta”, y se pregunta, “¿hasta qué punto todo este esfuerzo es genuino?”.

Para el profesor del IESESantiago Álvarez de Mon, Rivera “ha manejado razonablemente bien sus cartas”, aunque, a su juicio, ”debería blindar su contenido ideológico para evitar ser acusado de muleta de unos y otros”.

El mérito de exprimir al máximo sus dos escaños

Alberto Garzón, candidato por IU-Unidad Popular
Alberto Garzón, candidato por IU-Unidad Popular

Tiene a su favor la edad, la juventud y una imagen limpia, que no ofende. El candidato de IU, Alberto Garzón tiene 30 años, ha sabido sacarle partido a los dos escaños conseguidos en los pasados comicios, y conecta con una nueva generación de votantes para los que prevalece la imagen, frente, por ejemplo, a la de Rajoy, donde lo importante es la palabra.

“Ha jugado a ser el árbitro de la izquierda, como Rivera lo ha hecho en el centro derecha, y eso le ha beneficiado”, señala el experto en comunicación política Santos Ortega. Idea que comparte Xavier Peytibi, de Ideograma, quien cree que “Garzón ha querido ejercer de bisagra, en la que probablemente era la única posibilidad de entente de izquierdas”, tras provocar la reunión entre PSOE, Podemos, Compromís y su propio partido.

“Ha conseguido existir, lo cual no es poco dados los resultados que obtuvo en las urnas”, aporta Toni Aira, director académico del máster en Comunicación Política de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. “Ha dado una imagen de conciliador, de persona que intentaba que hubiese un entendimiento para lograr un acuerdo de Gobierno”.